
miércoles 8 de julio de 2009
¿Será tuyo, Jorge Luis?

lunes 6 de julio de 2009
viernes 26 de junio de 2009
Dos cintas rojas

un solo secreto.
Dos desesperanzas bajo un mismo techo.
Doble carcajada.
Dos que en soledad
no sienten nada.
Dos mujeres juntas,
guerra de sueños;
dos mujeres juntas,
mar de consejos.
Café
sin azúcar,
flores de papel
y abuelos sin nietos.
Cuando tiemblan cantan:
copas de vino.
Dos olas que chocan
y un remolino.
Una sola gota
atraviesa ardiente
sus dos caminos.
Dos princesas arden
bajo la aurora.
Comparten el aire
que las devora;
nubes que se estrellan
en pos de ese rayo
que las libera.
Dos mujeres juntas
no se sonrojan.
Hechas de coral
y cintas rojas
duermen abrazadas.
no sabes nada.
lunes 22 de junio de 2009
Todo poema es pertinente

viernes 12 de junio de 2009
Ni tú siquiera
Ni cien mujeres ni diez mil suspiros
ni un millón de años
ni una gran tragedia
ni una muerte cruel
ni una mano inmensa
ni dioses ni monstruos
ni el amor de otros
ni el alcohol ni el viento
ni siquiera inefable la locura
tampoco tu desprecio
tus burlas afiladas
ni el odio de las brujas
que te amamantan te raptan te transforman
ni esas ratas negras que infectan tu cama
ni el silencio
las prisiones
el orgullo
ni el sol desintegrado en un millón
de tardes y de esperas
ni el karma o la miseria
ni la traición ni los hijos
ni el tormento
me lo dijo entre sueños un ángel
sonriente
ni las palabras
ni el vacío
ni la muerte.
Este texto mío va, creo, para una obra que estoy escribiendo, Mara Sanz. La foto del ángel de piedra es de Dean Palmer.
lunes 8 de junio de 2009
Polvo sin mundo

Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.
Un poema de Miguel Hernández. Una maravilla. De su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)
sábado 6 de junio de 2009
Ni ladra ni muerde
lunes 18 de mayo de 2009
Poemas en añil
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
Me llegó este poema de Alejandra Pizarnik en un boletín de la web literaria llamada Poemas en añil. A leer, a sentir, a crecer.
jueves 14 de mayo de 2009
domingo 3 de mayo de 2009
viernes 1 de mayo de 2009
Cómo conocer bien el servicio de Direct TV Perú

Entras a la web deseoso de preguntar.
Haces clic en la ventana que dice Chat.
Te responden automáticamente: Bienvenido a nuestro Servicio de Chat. En que podríamos ayudarle?
Luego aparece un señor llamado Nicolás Salas.
Sonríes.
El de la sala de chat se apellida Salas, ¿son ingeniosos o no?
Le preguntas un par de cosas sobre el maravilloso DirectTV.
Nicolás contesta a la primera y antes de responder otra pregunta te evadirá con un gentil si gusta sr. le llamo asi le explico como funciona el servicio y las promcoiones.
Tú haces lo que hice yo: le contestas que no, que prefieres que te explique en el chat (yo no le dije directamente "si quisiera hablar te hubiera llamado!" pero lo pensé).
A continuación responderá: espere un momento.
Obviamente, esperas. No te queda otra.
Maravilloso Direct TV Perú no te responde.
Esperas más.
Si te cansas como yo, le escribes: zzz.
Nada.
Le dejas una nota más, como la mía: mis preguntas, resumiendo: ¿tienen animax en algun paquete? ¿cuánto tiempo debo contratar como minimo? y la tercera: ¿lo que pago es exactamente lo que dice en la web o debo incluir algo más ? (decodificador, IGV o lo que sea). Pausa.
Silencio.
Nada.
Le escribes la hora. Son las 2 y 12 p.m. señor Salas. Esperas como yo, que escribo esto a las 3 y 31 p.m.
Te preguntas: ¿Nicolás Salas existe?
Miras por última vez la ventana de DirectTV y lees lo que dice arriba: DirectTV es la televisión que mejora la calidad del cable en el Perú.
Te ríes -como yo- y piensas: si así es el servicio en el chat, imaginemos el resto.
Haces clic y cierras el chat.
Haces otro clic y adiós Direct TV Perú y hasta siempre, Nicolás Salas.
No te quejes: digital significa con el dedo.
jueves 30 de abril de 2009
La mejor amiga

jueves 23 de abril de 2009
La chica se llamaba Melody
viernes 17 de abril de 2009
Maldito cubito

viernes 10 de abril de 2009
Ni calco ni copia: creación heroica
Leí una obra y me inspiró escribir otra parecida.
Siempre me ha pasado.
Me lleno de historias que me conmueven y luego, una obra ajena me impulsa a escribir mi historia.
Ocurre a veces cuando leo algo que me toca mucho, que me conmueve por la integración de lo formal, lo emocional y lo social. Ocurre también, para bien y para mal, cuando veo un montaje que no me gusta y anoto no sólo mis impresiones sino las mil ideas que me llenan la cabeza para aprovechar esa escalera inútil, ese buen actor desperdiciado, ese gran momento de tensión que resalta de improviso en una mala puesta.
De obras ajenas saco impulso pero sobre todo, sugerencias estructurales, una idea de la forma primigenia de mi obra, una en la cual mi historia pueda calzar y que además me permita desarrollar el lenguaje como quiero en ese momento.
¿Cómo quiero escribir ahora?
Después de leer a Lukas Bärfuss quiero una obra breve, con la historia de una desgraciada a la cual le pasen pocas cosas pero todas malas. Una historia en la que todos los personajes que la rodean se sientan buenísimos pero hagan, a vista del espectador, maldades espeluznantes. Además quiero que no haya monólogos, que el diálogo corra como Woyzeck –"como una navaja abierta"- y que las acotaciones sean escuetas y mínimas, como en Las neurosis sexuales de nuestros padres, la obra de Bärfuss que tanto me ha estimulado. Maestro. Escribí de él en mi blog de El Comercio, pero todo esto que es más personal viene acá, para saciar mis ganas de contar mi proceso y tu curiosidad, (sí, la tuya, decadente espía, que abres la boca sorprendido al saber que de sorpresa, con esta frase, te señalo con el dedo). Guiño para la platea, venia y hasta pronto.
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La foto es mía: una banca en un parque de Disney.
En esta web encontré este comentario que comparto por útil:
"Lukas Bärfuss cuenta la situación de Dora con brevedad, en escenas cuyo sabor lacónico revela los esfuerzos que les ha dedicado. Se abstiene de toda explicación del hierro caliente social que también se podría forjar de esta historia. No toma postura y no toma partido. Observa y muestra. Observa con la mirada ligeramente maligna del satírico que se detiene en personas en apuros, es decir, sus escenas emprenden siempre el camino más directo al quid de la cuestión, pero no acusa. No hay sitio para palabrerías solemnes esquivas. Y en esta discreción reside la fuerza de su obra. Aparte de Dora, naturalmente. No hace de ella una heroína ni una santa, y menos aún una víctima lamentable. No se pone delante de ella en tono pedante. La observa desde una distancia casi tímida. Es totalmente preciso cuando trata los detalles de su comportamiento, pero no la somete con pedanterías auctoriales. El secreto de su ingenuidad, que es también el secreto de su indestructibilidad, permanece sin revelar. Y eso no sólo está bien. Es hermoso".
(Dorothee Hammerstein, Programa de mano Jornadas de Teatro de Mülheim 2003)
miércoles 8 de abril de 2009
Otra nota para el olvido
lunes 9 de marzo de 2009
Ninguna serpiente se muerde la cola

Para estar siempre feliz se aferraba a los recuerdos.
Para no perder recuerdos los guardaba en una cámara.
Para no perder la cámara la metía entre sus papeles.
Para no perder los papeles los embutía en una mochila.
No perdía la mochila: la llevaba en el automóvil.
A su vez al automóvil lo albergaba en el garaje.
El garaje no se movía: era parte de la casa.
La casa, con sus objetos, era base de la vida.
Un día, la casa ardió.
Para no perder la vida hizo lo que nadie haría: estar siempre feliz y sonreír sin descanso, sin fotos, sin papeles. Cubierto de cenizas pero atado al porvenir.
La ilustración es de una página delirante dedicada al Tarot y su simbología.
lunes 2 de marzo de 2009
Supersueño
Soñé que mi carro se quemaba –sólo la mitad de atrás- porque lo había llenado de botellas de alcohol, tintes y cosas medio alquímicas y unos jardineros cerca lo habían cargado con las manos para estacionarlo mejor, provocando el desastre. Soñé que se aparecía Dani, ponía una agencia y se presentaba a todas las cuentas de la agencia en que trabajo. Soñé que un cliente tenía una tienda de embutidos y delicatessen y cortaba la corteza de los panes de molde poniendo las hogazas en una fila vertical, casi infinita, y pasándoles el cuchillo por los lados mientras me hablaba de la verdad. Soñé que Superman venía a Lima en visita promocional y yo le pedía soplar una botella y formar otra, una linda botella conmemorativa hecha con el supercalor de sus superojos en sus incombustibles supermanos. Empezaba a soñar que estaba inmensamente triste cuando el humo me despertó; oí un soplido, volví a dormir.viernes 20 de febrero de 2009
Los últimos días
Escribí en Superpopper que el villano, el Zombie Maker, usaba las pantallas para chuparnos el cerebro. Dejaré de mirarlas hasta el proximo fin de semana. Miraré mis manos, mi gente, los sueños que se me pongan delante.
jueves 29 de enero de 2009
Los niños perdidos
Pocos quieren dar con la intensidad con que reciben.
Todos tienen sueños.
Pocos quieren cumplirlos.
Todos tienen ideas.
Pocos quieren ser artistas.
Todos quieren amar.
Pocos quiere compartir la vida.
Todos dicen estar perdidos.
Pocos buscan.
Todos quieren amar a alguien.
Pocos quieren amarse a sí mismos.
Todos tienen un blog.
Todos.
martes 27 de enero de 2009
Yo también vi llorar a mi padre

jueves 27 de noviembre de 2008
Hagamos Meme

- Vivir tres meses en una playa, o en el Cusco.
- Comprometerme de verdad con alguien que me quiera de verdad.
- Pasarme dos años enteros tomando fotos y escribiendo.
- Negocios sucios.
- Dejar de escribir.
- Hemodiálisis.
Me salvarán mis amigas

Mi hermano mayor era gordo. Murió de ACV. Mi hermana engordó cuando se enfermó de las glándulas suprarrenales. La curaron. Mi otra hermana es gordita desde niña. ¿Me volveré gordo? Una bruja me lo dijo hace 10 años. Lo había olvidado.
Lo había olvidado hasta ayer, cuando me encontré en facebook a una amiga vive en NY y que no veo hace años. Le mentí en broma cuando me preguntó ¿cómo estás?
“Estoy calvo –le escribí- y peso 100 kilos”.
Dos días después me escribe desde Buenos Aires otra amiga, que trabajó conmigo: “jefe, ¿Cómo estás? Soñé que pesabas 100 kilos y que tenías la voz muy ronca…”
Salí a correr. Comí vegetales. Llegando a Lima me chequeo las suprarrenales.
Sabía que desaparecería

Sus cosas no estaban. Las luces encendidas. El incienso apagado. El viejo no entendía dónde podía haber ido la vieja. Vieja era un decir: No lo era tanto como él. En verdad era 20 años menor, pero eso no los separó nunca. El siempre le había dado todo, aunque nunca pudo entenderla por completo. Ella decía amarlo pero pese a eso era capaz de cualquier cosa. Cuando se conocieron ella le declaró su amor durante un año y, terminado el año, se fue a probar suerte con un banquero extranjero al que le aceptó un viaje pasional por playas paradisíacas que el viejo nunca conocería. Sin embargo, llamaba al viejo cada atardecer playero para llorar y decirle que lo amaba (y después desnudarse para dormir cada noche playera con el banquero). Regresó y no pidió perdón, pero él la recibió sin exigirle nada. Un año después volvió a largarse, esta vez buscando su destino a varios países de distancia. Se reencontraron porque él fue por ella –pretextando un viaje de trabajo- y en el reencuentro amoroso ella le contó sus romances mientras él tragaba, en la mesa de una heladería, su furia de amar a un ser insensible. Se alejaron, por ella, una vez más. El viejo probó a enamorarse pero ella volvió y apeló a todo para reconquistarlo: escenas de celos, de seducción, de ternura. Insistieron entonces, pese a lo sufrido. Había en esta relación un dolor irrenunciable, un potencial de maltrato y culpa que sus almas perversas no podían dejar atrás. Pasaron los años. El se negó a darle un hijo y ella se negó a comer. Hoy, de repente, la vieja había desaparecido. Ya lo había hecho antes y el viejo recién lo notaba. Cada vez que viajaba, desaparecía. Cayó en cuenta de que nunca le pidieron perdón. De que ella nunca fue capaz de decirle prioricé el placer, la riqueza y la experiencia antes que amarte. Descubrió que su devoción era masoquismo y la de ella, una máscara. Que aquello que tanto temía –porque lo que uno teme que le pase es lo que ya le ha pasado- le venía ocurriendo mil veces, una cada año. Oyó de golpe el estrépito de una casa derrumbándose. Un rayo sordo, un enorme golpe de viento. Ahora sabía que lo querían mal, para hacerle daño, para usarlo, para cobrarse revanchas con seres ya inexistentes. Se levantó, tomó sus cosas y se fue él también, dejando el hogar vacío. Los muebles desaparecían mientras él caminaba hacia la puerta. Al llegar a ella se miró al espejo, lo único que quedaba dentro de esa casa. Tenía 40 años menos. Sonrió y la puerta se abrió sola.
Cuando la vieja volvió no encontró a nadie. Miró hacia la playa por la ventana y sólo pudo ver a un chico alegre que cargaba un morral mientras conversaba con una desconocida.
martes 21 de octubre de 2008
Entendiendo la publicidad
Acá, un resumen de lo dicho.
sábado 18 de octubre de 2008
martes 30 de septiembre de 2008
Como si fueran de ayer

El cuadro
lunes 29 de septiembre de 2008
Galeano no tiene DVD

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de xx años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se tansformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡Ah¡ No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
viernes 26 de septiembre de 2008
Si yo fuera Serrat, diría lo mismo

Discurso de agradecimiento de Joan Manuel Serrat al recibir un Doctorado Honoris Causa en la Universidad Complutense de Madrid, vía Lado B, aunque no lo ponen completo. Qué lindo sentir que alguien dice mejor que yo algo que se me había ocurrido. En serio. Lo juro. Por Dios.
Antes que nada, quiero agradecer esta distinción con la que me honran.
Aunque mi amigo Rafael Azcona sostiene la teoría de que los premios han de ser secretos y fuertemente dotados, este es distinto y especialmente agradable, porque es uno de los que podré presumir ante mis hijas y mis paisanos: ya saben que a los catalanes no hay cosa que nos guste más que ganar en Madrid.
Además, debo confesarles que me gustan las razones que se argumentan para concederme hoy este honor. Se desprende de ellas que les caigo bien y que ha sido un amigo el que ha montado este festejo.
Según palabras de otro buen amigo, José Luis García Sánchez, se ponen ustedes tan estupendos en los méritos considerados, que la distinción, según él, casi sabe a poco; y añade que, de ser verdaderos tales méritos, me debían, además, hacer duque de Pueblo Seco y regalarme una vajilla de doce servicios. Incluso concluye que ustedes no encontrarían descabellado que, en un ataque de vanidad, le hiciese una OPA a Joaquín Sabina.
Probablemente, las virtudes que se me atribuyen son algo exageradas. Pero digo yo que no habré sido un arbusto tan torcido cuando me han dado el birrete.Quizá la forma más coherente de agradecer este honor fuera el componer para ustedes una copla del tipo ‘Birrete, ay, mi birrete...", de rima agradecida, aunque un poco fuera de lugar.
Bromas aparte, ahora espero que entiendan y respeten mi derecho a defenderme de tanto halago.
Yo aprendí el oficio de hacer canciones y cantar de otros que antes lo aprendieron de otros, y me hace feliz pensar que tal vez con mi trabajo he podido ayudar al aprendizaje de los que siguen.Si he contribuido poética y musicalmente a dignificar la canción, me parece fantástico que ustedes, contemporáneos míos, me lo hagan saber y me siento muy halagado de que me lo agradezcan.
La gratitud no es una virtud frecuente; más bien lo contrario. La historia está llena de hombres que mucho han contribuido en este u otro aspecto de la vida y que no han recibido a cambio más que el desprecio y la ingratitud de sus contemporáneos, aunque coincidirán conmigo en que un hombre que disfruta del privilegio de dedicarse a una profesión que le hace feliz, que hace lo que le gusta hacer, que le pagan por hacerlo y que además constantemente percibe que la gente le quiere, más que un mérito tiene una bendición. Y este es mi caso.
También me alegra que conste entre los méritos que se me atribuyen el de haber contribuido a la difusión de la obra de grandes poetas españoles, pero les confieso que, al musicar poemas de Antonio Machado, de Miguel Hernández y de otros maestros, no era exactamente esa mi intención. Lo hice porque sus poemas me conmovieron. Lo hice siguiendo el camino de otros que lo hicieron antes que yo, como Paco Ibáñez, como Raimón, como Alberto Cortez y algún otro más. Lo hice porque los versos sonaban a canciones. Canciones bellas e inteligentes que a mí me hubiese gustado escribir. No se si ellos, los grandes musicados, estarán de acuerdo con lo que se ha hecho con su obra, ni con lo que se ha dicho aquí al respecto. Realmente seria interesante conocer su opinión.
En mi defensa les diré que una de las mayores satisfacciones que tuve cuando grabé aquellas canciones con versos de Antonio Machado fue una carta del gremio de libreros de Madrid en la que se me agradecía, después del éxito del disco, mi contribución a que las ventas de los libros del poeta se multiplicaran.
Decía Xavier Regás, afamado crítico teatral barcelonés y padre de amigos tan entrañables como Oriol, Xavier, Georgina y Rosa Regás, que un hombre culto en Barcelona, allá por los 70, era aquel que conocía la existencia de Antonio Machado antes de que Serrat hubiese puesto música a algunos de sus poemas.No le faltaba razón. He conocido a alguno que discutía de Machado sin haber leído jamás un poema suyo, solo porque había oído el disco: opinaban de la película y solo habían visto el trailer.
La carta del gremio de libreros tranquilizó mi conciencia, en el sentido de que mi trabajo tal vez sirvió para algo más que para darle una capa de pintura a la ignorancia.
También me gusta la idea de haber contribuido a normalizar el catalán o, mejor dicho, a devolver la normalidad al catalán. Aunque en mi caso no hay que darle mucha importancia porque, aparte de ser catalán, ejerzo de tal, y para mí expresarme en catalán ha sido algo tan natural como que crezcan las uñas. Si hay que agradecer a alguien su contribución a la normalización del catalán, hagámoslo con quienes han peleado por defender el derecho propio o ajeno, sobre todo el derecho ajeno, por devolver la normalidad a una lengua y una cultura que solo la intolerancia, la ignorancia y el rencor marginaron.
Soy bilingüe, como los reptiles. Aunque me reconozco catalán, soy mestizo; y, por mi origen, escribir y cantar en castellano es también una manera natural de expresarme a la que no estoy dispuesto a renunciar, de la misma forma como jamás pensé en dejar de escribir y cantar en catalán. Si alguna vez alguien me preguntó en cual de las dos lenguas me expresaba mejor, mi respuesta fue que siempre me expreso más a gusto en la que me prohíben hacerlo.
Tal vez ustedes, al premiarme con este doctorado, han querido contribuir al esclarecimiento de uno de los misterios de la metafísica patriótica o, en términos de Antonio Machín, a resolver el dilema de: Cómo se pueden tener dos idiomas a la vez y no estar loco.
Seguro que en esto habrá quien tenga otro punto de vista tan legítimo como el mío. Pero en lo que supongo que estarán de acuerdo conmigo es en que el hombre, al defender los valores democráticos, al enfrentarse a la discriminación y la intolerancia, al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia.
Reivindico valores como la libertad y la justicia como un algo único, pues no hay libertad sin justicia, ni justicia sin libertad. Lo hago frente a la preponderancia aplastante del dinero, valor supremo por el que se miden y se valoran las cosas y las gentes. Reivindico la justicia y la libertad, porque reivindico la vida. Reivindico a la humanidad en su sentido más amplio. Reivindico a los humanos y a la naturaleza, que nos acoge y de la que formamos parte. Reivindico el realismo de soñar en un futuro donde la vida sea mejor y las relaciones más justas, más ricas y positivas, y siempre en paz. Y sobre todo, como un derecho que todo lo condiciona, reivindico el conocimiento como el pilar fundamental que nos sustenta y que nos caracteriza positivamente como especie. Que esto sea digno de reconocimiento es algo que debería hacernos reflexionar acerca del mundo en que vivimos y de los valores que lo mueven.
Como decía el profesor Casares, cuando hablamos del canto y de quien lo practica hablamos de un arte que ha vertebrado la sociedad. Yo escribo canciones para expresarme, pero también para comunicarme. Los argumentos de mis canciones están en mí, pero también están alrededor de mí. Son lo que yo siento, pero también son lo que me cuentan los demás. Son lo que yo soy, pero también lo que me gustaría ser. Son mi realidad, pero también mi fantasía.
Las canciones viven en la memoria personal y colectiva de las gentes. Las canciones viajan y nos transportan a tiempos y lugares donde tal vez fuimos felices. Todo momento tiene una banda sonora y todos tenemos nuestra canción, esa canción que se hilvana en la entretela del alma y que uno acaba amando como se ama a sí mismo. Tal vez alguno de ustedes ahora este pensando: "Por su culpa, Serrat, me casé con el que hoy es mi esposo -o mi señora-… estábamos un atardecer de verano en la playa, cuando empezó a sonar su canción…etcétera…". Por favor: eso no es culpa de mis canciones, sino de sus atardeceres de verano y de sus ímpetus juveniles. Así son algunas canciones. Personales e intransferibles. Otras aglutinan un sentimiento común y se convierten en himnos. Entonces dejan de pertenecer al autor para ser de todos.
Me complace que hayan valorado ustedes esta parcela de la poesía que es la canción popular, que, además de algunas otras cosas, es una forma de acceder al conocimiento del mundo. Les puedo jurar que en la composición y en la ejecución de algunas canciones populares hay hallazgos tan definitivos como el teorema de Pitágoras o las virtudes del ácido acetilsalicílico para combatir la cefalea. Dice el refrán que "quien canta, su mal espanta". Y es cierto. Cantando compartes lo que amas y te enfrentas a lo que te incomoda. Conjuras los demonios y conviertes sueños en modestas realidades. Yo canto por el gusto de cantar. Cantar me da placer. Por eso, para mí, tener el oficio de cantar es un privilegio. Aparte, siempre te dan mesa en los restaurantes.
Estoy seguro de que, por encima de todos los considerandos que se enumeran, esta distinción es el fruto de algo tan simple y preciado como el cariño. Así lo entiendo y lo agradezco. Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo que mueve mis pasos. Probablemente, a lo largo de mi vida no haya hecho otra cosa que lo que estoy tratando de hacer ahora mismo: que me quieran mis amigos. Y tener cada vez más. Que es la única acumulación que merece la pena en la vida y por la que no se pagan impuestos.
Muchas gracias
JOAN MANUEL SERRAT
viernes 18 de julio de 2008
¡Pronto, la dopamina!
Foto de Mike Ferris en Photo.net.En resumen, ¿por qué nos enamoramos?
¿Por qué es tan agradable estar enamorado?
¿Existe el amor a primera vista?
¿Enamorarse es una cuestión de esperar a que llegue el momento adecuado?
¿Podemos hacer algo para que una persona se enamore de nosotros (o para conseguir que nosotros nos enamoremos de alguien)?
Doctora Fisher:
¿Se puede amar a más de una persona?
¿Cuál es el error más grande que comete la gente en el amor?
Los 20 signos de que estás muy loco
Foto: Inés d'Oreydomingo 6 de julio de 2008
Diálogo de parque

Dos chicas conversan, a algunos metros de mí, en un parque.
- Yo quiero alguien que sea apasionado… Que las manos le piquen, que le provoque moverse, hacer cosas, saltar a la acción…
- Que tenga ganas de hacer todo.
- Más que eso, que tenga ganas de hacer todo conmigo. Que tenga ganas de viajar, pero de viajar conmigo. Que se muera por comer y bailar pero comer y bailar conmigo. Que quiera tirar todo el día pero tirar conmigo.
- Ah, ya, tú encima de superhombre quieres uno que se dedique a ti.
- Claro pues, esa es la diferencia…
- …entre quererse y querer.
- Entre querer la vida y querer la vida conmigo, sonsa.
- No sé. ¿Que se canse conmigo?
Dos chicas sabias ríen y conversan, a pocos centímetros de mi mente, en un parque.
miércoles 25 de junio de 2008
No sale ni vale

NUNCA FUEGO: SOLO CHISPAS
I
Imagina que la persona a la que nunca confesaste tu amor sigue a tu lado 35 años después. Imagina que metiste la pata y hace 35 años le demostraste que su amor te sabía a podrido. Imagina que no eres capaz de pedir perdón y que te pasas décadas evocando su rostro en los momentos más importantes de tu vida, en tus fracasos sexuales y tus éxitos bursátiles. Imagina que sigue a tu lado, a veces con otro cuerpo y otra forma, que vives con ella mil historias y que ella, imaginada, te ayuda a crear mil más. ¿Puedes concebir todo eso? Chispas, el banquero, sí puede. Pero ese poder para imaginar no es bendición ni talento: es su condena. Sísifo enamorado hace rodar a diario el cadáver de su pasión.
II
La obra Al pie del Támesis de Mario Vargas Llosa tiene todos los ingredientes del éxito, y el público los disfruta. Un autor famoso, una sala de buen nivel, una pieza que fluye, un par de buenos actores –Berta Pancorvo y Alberto Isola- y un director solvente, Luis Peirano, que ha sabido cabalgar entre el realismo –que en exceso hubiera traicionado al texto- y lo onírico –que en demasía hubiera arruinado el final. Esta suma fascina y entretiene al público y no parece frustrar a nadie salvo a quienes esperan ver en Vargas Llosa un Beckett o un Koltés. No lo es. Es Vargas Llosa, que ya es bastante, y aunque suena más a novela que a teatro, eso parece ser más elección que defecto.
III
Chispas, de ti podría escribirse mucho: eres el winner que sube y sube pero por dentro, pobre, te hundes más y más en la culpa, todo te destruye, nada te transforma. Tuviste el amor a dos centímetros escasos de tu boca y no pudiste. Tuviste la felicidad cerca y le partiste la boca. Ahora te seguimos por el mundo sólo por el placer de oír tus fantasías, porque todos disfrutamos de lo que imaginas y devoramos el fruto creativo de tus frustraciones. Pareces vivir aquí y ahora pero es mentira, Chispitas. Vives allá y entonces, en el pasado y en tu Miraflores decadente pero decente. Todo te duele y por eso todo en tu cabeza se vuelve cuento, farsa de amor e historia de horror al mismo tiempo, y vas detrás del éxito nada más para ocultar que de tu infelicidad nace tu ingenio. Pobrecito Chispas. La vida, aunque creas que se repite -como en el teatro- en realidad no tiene vuelta. Cada día es nuevo como el agua del río y viene cubierto de niebla, de fantasmas, de un dolor vasto y profundo como tu imaginación.
IV
Chispas y Pirulo se encuentran en el Teatro Británico a las 8 de la noche, decentes y decadentes, sufriendo juntos en el corazón de Miraflores.
Las peores carátulas de discos de vinilo.



jueves 22 de mayo de 2008
Lo que tú digas
Me encanta quedarme con frases ajenas. Y si no, que lo diga Sara Joffré a la que le he robado tantas citas que aunque trato de darle crédito, no alcanzo a hacer justicia.-Papá, ¿quieres que cierre la luz y apague la puerta?
-Querrás decir que cierre la puerta y que apague la luz.
Entonces ella, mirándome furiosa, me fulminó con una frase:
-Papá: no importa lo que se dice sino lo que se entiende.
Y desde entonces la uso y quedo como un brillante analista del discurso, la relación entre emisor/receptor y la polivalencia semiótica. Gracias Alicia.
viernes 25 de abril de 2008
Me dormí
Lo siento mucho. He descuidado este blog porque estoy temporalmente en otro, un blog de los del diario El Comercio relacionado con, es obvio, el teatro. La dirección:
http://blogs.elcomercio.com.pe/tuvidaespuroteatro.
Ahí nos vemos. 60 entradas y lo cierro. No duerman con payasos cerca.
El gráfico es de un afiche que venden en All posters.
miércoles 9 de abril de 2008
"Tá bueno"
martes 8 de abril de 2008
Carta de presentación

Mirando hacia atrás sin ira
Volver los ojos hacia el pasado es, sin la debida sabiduría, atreverse a enfrentar el dolor. El dolor de los malos momentos –lacerantes, inolvidables- y el del paso del tiempo, que vuelve sufrientes incluso los viejos instantes de alegría.
En nuestro país, que se niega con perseverancia a reconsiderar sus desaciertos, mirar hacia atrás es un ejercicio inusual pero constructivo. Porque los errores y las frustraciones del ayer nos hacen lo que somos, pero además nos llenan de oportunidades. Si lo vivido es una condena puede ser también un punto de partida, la posibilidad de asumir los deseos y fracasos, de reconstruirnos. Lo sabe Aurora, la abuela de esta conmovedora obra de Víctor Falcón, quien simboliza este retorno al pasado. Para ella, la edad recuerda. Decidida a recuperar a quien amó, hace un viaje imposible hacia sus días de juventud, acompañada de su nieto Rodolfo, para constatar con dureza que ese pasado se ha desvanecido, que sólo es posible reedificarlo dentro del alma para dar un paso adelante, para perdonar y avanzar en paz. Esta historia de un niño y su abuela –que pierde la razón mientras recupera la emoción- podría ser tomada como una metáfora del viaje hacia lo más profundo que el teatro regala al espectador. O como una constatación más de que nuestro Perú se representa con mayor claridad a través del olvido y de sus huérfanos, como en tantas obras de niños sin padre que tachonan el teatro peruano contemporáneo.
Ese huérfano es el espectador (hoy el lector) y esa abuela loca, de apetitos libres y palabras indomables, es el teatro que lo toma de la mano para hacerlo cruzar a oscuras el río de los recuerdos y de las emociones más reveladoras, aquellas que pueden volvernos más sabios, más unidos, más justos con los demás y con nosotros mismos. Poder mirar hacia atrás con sabiduría y tolerancia es la mayor enseñanza de esta pieza reparadora. Dejémonos llevar por esta Aurora ardiente, por este Silvio fascinado, por este autor que comienza a hacer teatro con pequeñas situaciones que contienen grandes verdades. Y que hacen sentir al espectador pleno, certero, fuerte, vivo, libre.
jueves 3 de abril de 2008
Reporte del tiempo
Empecé el año detallando las cosas en que andaba metido. Pero del verano al otoño todo avanza, sorprende y cambia. El proyecto Matalaché se cayó porque no habían considerado que tenían que pagarme, se les pasó ese detalle. Se estrenó Laberinto de monstruos en un montaje del que puedo decir muchas cosas, pero en privado. Entré en un curso con un dramaturgista alemán y descubrí que no me interesa el tema pues se parece mucho a mi trabajo publicitario y muy poco al placer de escribir teatro. Hasta ahí todo parece desilusión, pero no. Hice mi taller de clown con Fiorella Kollmann -excelente- y hasta tuvimos una micromuestra pública. Debo seguir. Reuní en mi casa un grupo de escritores jóvenes y gente que me cae bien y me interesa por su cabeza, aunque no logré que volvieran a reunirse más de tres veces. Es el poder corrosivo del verano, creo. Insistiré. Escribí dos obras didácticas para Teatrovivo y planifiqué dos más que tengo en mente, en borrador, pero para mí. Parece que escribiré algo para mi amiga y buena actriz María Laura Vélez, lo que sería un placer. Contacté en la lista cinemaperu de yahoo! a mucha gente con la que terminaré creando algo. Terminé el texto para libro de mi pieza infantil La pera de oro y parece que este abril tendré un blog en un periódico, lo que me resulta retador y divertido a la vez. Con Brunella avanzamos el proyecto fotográfico/publicitario para la exposición en El ojo ajeno y de paso, ideamos fotos nuevas. Mi relación avanza bien y descubro, con el otoño, que debo dejar caer muchas hojas que ya se me secaron para enfriarme con quienes quiero, abrigarme en casa y luego salir a la vida otra vez. Esa es la decisión de abril. Dejar que las hojas caigan y alejarme de todo lo prescindible, lo que quita tiempo y roba energía, por lindo que sea. Focalizar y avanzar.La imagen es de una web que vende stickers.
miércoles 19 de marzo de 2008
lunes 3 de marzo de 2008
La canción que da inicio a todo

Parece que está soñando
Pero un libro es una puerta.
Con sus alas de papel
Agárrale fuerte el lomo
Sumérgete bien en él
Abre la mente y los ojos:
Un libro es una cajita
Un gran universo guarda
Susurra, murmulla, grita
Ronca y ruge, canta y habla.
Un libro no es un tesoro:
Es el baúl que lo encierra.
Brota un olmo de esa tierra.
Su fruto es la pera de oro.
domingo 2 de marzo de 2008
Mátame che.

Me metí en un proyecto para escribir una adaptación de Matalaché de Enrique López Albújar a drama-musical. Me soltaron mil ideas pero decidí plantear algo práctico como inicio: había que escribir una escaleta de la obra, una lista de números musicales grupales y de canciones (determinando sus temas y quiénes cantaban) y finalmente, de acuerdo a esa escaleta y acomodando estas canciones y números, escribir todo el diálogo final.
En la primera reunión, luego de varios mails y llamadas, el director y el productor me contaron sus ideas, solté las mías y sugerí que mejor sería tener la lista de canciones y una escaleta. No me dijeron cuánto me pagarían ni cuándo, pero ya que estaban interesados y yo también, propuse ir a otra reunión con mi lista de temas para las canciones.
En la segunda reunión conté de qué podrían tratar las canciones –tenía letras avanzadas pero no entregué nada escrito- y dije que había que avanzar con la escaleta. Anuncié con claridad: en la próxima reunión, cuando traiga una escaleta, quiero oír una propuesta económica.
Fui a la siguiente reunión con una escaleta incipiente impresa (tenía sólo los títulos de cada escena de la escaleta completa) y les conté cómo iba a ser su obra. Les encantó, me felicitaron, etc. Pero de dinero no dijeron ni pío. Vi que el tema no les interesaba y a mí sí, así que les pedí que se manifiesten y me digan cuánto y cuándo y cómo pensaban pagarme.
Entonces me citaron en un café y me dijeron, entre otras cosas:
- El productor: “César, si yo tuviera que darte algo ahora sería de mi plata, no de la producción, porque hasta ahora no tenemos nada” (casi le digo “¡gran solución! ¡Acepto!” sólo para ver qué respondía, porque yo sí tenía que dar de mi chamba sin ninguna retribución ni siquiera prometida).
- ”El director: “estábamos trabajando bajo un contrato emocional, es decir, no estamos acá por la plata sino para que el proyecto funcione”.
- El productor: “no podemos decirte cuánto te vamos a pagar porque para eso necesitamos la escaleta completa que tú nos ofreciste, con todos los detalles… es que la escaleta es como el plano de una casa, sin esos planos no sé cuánto me costará la construcción” (me provocó decirle: ¿y pensabas que los planos te los darían gratis?)
- El director: “mira, esto va a ser una gran producción y un éxito, y queremos contar contigo porque nos ha gustado mucho tu trabajo”.
- El director: “recién vamos a hablar de cuánto vale tu trabajo cuando nos lo entregues”.
Entonces dije que lo iba a pensar y mandé un mail diciendo que tenía contratos emocionales más importantes, como pagar la luz y el colegio de mis hijas, y que no iba más, que gracias por todo, etc. Me avisaron por correo que igual usarían lo que llevé de escaleta –los titulares incomprensibles- para que el siguiente dramaturgo no parta de cero. Pero no me dijeron cuánto valía ese avance, esa base, que ya consideré un regalo para ellos. En fin. Prefiero sentirme regalón que sentirme idiota.
Si llegan a estrenar y son decentes confío en que me agradezcan la escaleta mencionándome en el programa, o me regalen unos cuadernos y algunos lapiceros, ¿qué tal?
Si ya son muuuy decentes le descontarán algo al dramaturgo que contrataron –lo que se ahorraron- y me dirán: mira, esto es lo que tenemos para ti porque la escaleta que nos diste ayudó mucho y en ese momento no podíamos pagarte.
Pero recién sabré cómo son cuando consigan un escritor que use mi escaleta y me entere de si le pagaron o no, o si lograron que firme un contrato emocional. Para quien no lo sepa, el tema de Matalaché es la esclavitud.
Williams en Caretas
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Hace 25 años, falleció Tennessee Williams. Hoy, el teatro peruano se resiste a morir también.
La Risa Triste
I
Me piden hablar de Tennessee Williams y sólo puedo hablar de dramaturgos peruanos. De la lucha de nuestros escritores teatrales por mantener vivas sus voces. Del abandono en que tenemos a los grandes como Vega Herrera, Alegría o Joffré. De lo mucho que se gasta en tonterías, ahora que hay dinero, y lo poco que se da al teatro. Vendrán cientos de presidentes del mundo y daremos vergüenza. O peor, creerán que la cultura que los artistas generan con su propia plata está subvencionada. Nada más falso en este Perú, país con cultura de gobiernos sin cultura. Me piden hablar de cómo murió Williams mientras patalean para no morir nuestras obras, agradeciendo iniciativas privadas como los festivales bianuales del ICPNA o el concurso de dramaturgia del Británico que ganaron Gino Luque, Lucero Medina y Mariana de Althaus. Como ellos, están vivísimos Roberto Sánchez Piérola, Daniel Dillon, la revista Muestra, Víctor Falcón, el FITECA y muchos más. Pero el Estado no quiere verlos ni recordarlos. Yo sí.
Como quiero recordar –también– a Williams.
II
Todos los años hay que despedirse de Tennessee Williams. Cada 25 de febrero hay que acordarse de él, que conmovió a generaciones con dramas que hablaban del sur de EE.UU. mientras él lloraba contando en sus piezas, a escondidas como todo lo sureño, la historia de su hermana lobotomizada y la de su propio miedo a la locura. Y hay que llorar más este 25 de febrero, porque cumple 25 años muerto. Háblame como la lluvia y déjame escuchar, Un tranvía llamado deseo, Verano y humo. Desde sus títulos hasta el último parlamento habló con poesía, usándola como los grandes, sin sonar artificial ni solemne. Y habló de su aldea, con lo que –todos los días acierta Tolstoi– se hizo universal. No se llamaba Tennessee sino Thomas Lanier Williams III. Dicen que después del éxito de El zoológico de cristal se dedicó al cristal de metanfetamina. En su tumba dejan botellas de whisky tal como en la de Poe dejan una de coñac cada año. Tendrían que dejar botellitas de colirio. Tenía 71 años y murió ahogado con la tapa de un frasquito de gotas para los ojos. Lágrimas artificiales para un hombre cansado de llorar y hacer llorar. Un autor teatral que se enamoró de la larga distancia. Un hombre que en el Perú, un poco más al sur, no queremos olvidar. (César de María*)
-------------*Dramaturgo. Autor de Super Popper y Laberinto de Monstruos.
miércoles 20 de febrero de 2008
martes 19 de febrero de 2008
Háblame como la lluvia y déjame escuchar.

HOMBRE : Nena, vuelve a la cama.
MUJER : ¡Cada vez más delgada, más delgada! (Él va hacia ella y la obliga a levantarse de la silla) ¡Hasta que al final ya no tendré cuerpo y el viento me recogerá en sus fríos brazos blancos y me llevará para siempre! (Él le besa el cuello)
HOMBRE : ¡Anda, ven a la cama conmigo!
MUJER : ¡Quiero irme de aquí! (Él la suelta y ella vuelve al centro de la habitación, sollozando inconteniblemente. Se sienta en la cama. El suspira y se asoma a la ventana. La luz destella tras él y arrecia la lluvia. La mujer se estremece y cruza los brazos. Sus sollozos han cesado pero respira con dificultad. La luz centellea y el viento gime frágilmente. El hombre sigue asomado a la ventana. Por fin ella le dice con voz suave...) Vuelve a la cama. Amor... vuelve a la cama. (él vuelve hacia ella su cara perdida.)
lunes 18 de febrero de 2008
Amor al arte
Me invitaron a un proyecto para escribir un musical. Me preguntaron si quería y dije que sí. Me pidieron ideas y las di. Ya que hacía falta una escaleta, la escribí. Ya estábamos en la cuarta reunión y nadie me decía cuándo ni cuánto me iban a pagar. Mandé un mail y el director del proyecto me dice que no tiene cifras, que cuando tenga una propuesta me llamará y que está pensando en que sea algo cooperativo.
He parado de escribir hasta que me llamen y me digan cuánto cuesta mi trabajo.
Mientras tanto, como no puedo parar de escribir, redacto estas conclusiones:
- Cuando te llamen para un trabajo, pregunta primero si es que te van a pagar: que tú tengas ganas de trabajar pronto no significa que el otro tenga ganas de pagarte rápido.
- Pregunta cuánto te van a pagar y qué comprende ese trabajo. Así te enteras de inmediato y sin gastarte si es que te quieren dar céntimos por algo que te dará mucha chamba.
- Pregunta cuándo cobrarás y de ser posible, cobra un adelanto. Si ahora pagan la luz y el teléfono, bien pueden pagarte a ti.
- Si trabajas por partes, cobra por partes. No esperes a que tu producción se junte para cobrar todo junto al final.
- Apenas tengas una idea de la cantidad de trabajo que te están pidiendo, piensa cuánto es lo justo, lo que vale realmente tu trabajo. Y luego, cuánto menos cobrarías influenciado por otras razones. Por ejemplo: "este guión vale 600 dólares pero como me lo pidió mi amigo, como me cae bien el director, como necesito salir del anonimato, etc. les cobraré 300". O algo así.
- Establece un precio mínimo aceptable para ti. Si cualquier suma te parece buena, no valoras tu trabajo y eso hará que tu contratante tampoco lo valore. Y trabajarás sin ganas.
- No trabajes gratis. Piensa que al trabajar gratis cumples un sueño ajeno. Mejor escribe una obra para ti y así cumples tu propio sueño. Y si no tienes sueños y te mueres de ganas de trabajar gratis, busca un grupo pobre que se lo merezca.
¿Cuánto me irán a ofrecer por una escaleta, la letra de 8 canciones y el guión de un musical fastuoso y producido a lo grande? ¿Cuánto aceptaré, dado que tengo ganas de escribirlo? Estoy esperando esa llamada para ver qué me dicen y sobre todo, para oír qué contesto.
viernes 15 de febrero de 2008
Las cosas como son
miércoles 13 de febrero de 2008
Un mail de mi hija Camila


Cerebrito

Ambos temas dividen la puesta en dos obras diferentes. La primera mitad narra, a grosso modo, la salvaje opresión de Trujillo a su República Dominicana. La segunda, en cambio, pasa de lo macro a lo micro y nos cuenta, reduciéndose a una tensa obra para dos actores, la traición de un padre a su hija, ruin e inolvidable, similar a la de los malos gobernantes hacia sus pueblos confiados. Cerebrito, destacado político, entrega a su hija a los apetitos del dictador haciéndose el idiota (como Morales Bermúdez entregó a los montoneros) y sobrecoge así a los espectadores, con la enorme vigencia que le da a la pieza el continuo tufo a traición que el pueblo peruano detecta por todos lados, desde la venta de Wong a chilenos hasta la nula reconstrucción de Pisco, mil veces prometida.
Sin embargo en la adaptación teatral no hay traición artística del teatro a la novela. Cuando joven defendí la adaptación al cine de Francisco Lombardi de La Ciudad y los Perros a la que acusaron de “traicionar” a la novela, y hoy apoyo las decenas de adaptaciones al radioteatro que hace Alonso Alegría con las mejores novelas de la literatura universal. No hay traición en resaltar plots, olvidar personajes o relegar subtemas si eso es necesario para lograr dramatismo. El arte es el ejercicio de la libertad y andar buscándole traiciones es querer amarrarlo con fundamentalismos que los mejores creadores abolieron hace años. Ser defensores de la pureza artística en el mundo actual es negarse al cambio y quizás, también., no ser capaz de ver las auténticas traiciones, aquellas que matan y hacen daño, esas que en vez de enriquecer nos empobrecen a todos y que no salen en espectáculos ni policiales sino, casi a diario, en la sección política.
Artículo mío publicado en Perú 21 el 22 de enero de 2008.
domingo 10 de febrero de 2008
Mi reino por una escena
En una escena debes buscar siempre, como los improvisadores saben, cuáles son los personajes, cuál es la situación de cada uno –y si es común, cuál es su enfoque particular- y cuál es la acción de cada uno. Pero no debes confundir la acción con la actividad. Un hombre que va a matar a otro mientras el otro no lo sabe tiene una acción, pero el otro ¿qué hace? Quizás planche, doble papeles o no haga nada relevante, y eso suele definirse como una actividad. Pero esa actividad que parece insignificante y fácil de escribir puede tener mucho sentido poético y teatral: demórate en decidir cuál es. Hamlet va a matar a Claudio mientras este se distrae, pero la actividad que lo entretiene (rezar) es muy importante para la escena, para definir al personaje y para la acción posterior.
La situación de la escena –es decir, en qué momento de la acción general de la obra está esta escena- también importa: amenazar a alguien no es lo mismo al comienzo que al final de la película. Ejemplo: en Michael Clayton, el personaje de George Clooney hace muchas jugadas sucias pero la última, la situación que lo define como personaje, es totalmente diferente.
Hay otra cosa a considerar además del trío personaje – situación – acción que se usa para improvisar: cada escena debe tener emoción, información y acción. La emoción de la escena no necesariamente es la emoción de la obra: si es un drama lacrimógeno, quizá la escena que estés escribiendo sea cómica, reflexiva o poéticamente melancólica y no triste. La suma de emociones de las escenas crea una emoción general, que usualmente se refuerza con el final. (Mira las escenas de Átame de Pedro Almodóvar y verás que siendo casi una comedia policial, no todas las escenas son cómicas, y parte de la riqueza de este autor es su mezcla constante de emociones).
La información es lo que cuenta la escena respecto al pasado, lo que hace avanzar la acción y además, nos anticipa lo que viene. Una escena puede informarnos que algo importante se ha resuelto, pero anticipar que viene algo peor. La acción es casi obvia: tiene que pasar algo.
Recuérdalo: en tu escena debe saberse algo que haga avanzar la pieza (información), debe sentirse algo propio del momento y del personaje y coherente con toda la obra (emoción) y debe pasar algo que importe, que anuncie más acciones o que resuelva las anteriores. Con estos requisitos podrías inventarte, como ejercicio, tu personaje/situación/acción para escribir una escena. Y si no dice nada, no pasa nada o no hace sentir nada… todavía te falta.
Tienes que volar
Que no puedo quedarme aquí
Si tú quieres quédate tú
Esta vida no es para mí...
La incomodidad con la vida que a uno le tocó. La necesidad de irse para empezar a progresar. Las ganas de no estar en el mismo sitio. El deseo perpetuo de huir, cambiar de aire, fugar. Todo en esta canción de Los Delincuentes con Bebe de invitada, cuyo link me mandaron anoche. Primer video que posteo.
lunes 4 de febrero de 2008
Parálisis de escritor

Es típica pero inexplicable. La parálisis de escritor afecta a los menos cancheros o a aquellos que se juzgan demasiado, y hablo desde mi experiencia como dramaturgo y de lo que me cuentan colegas y jóvenes escritores, suponiendo que si la sufren los escritores top no lo confiesan muy a menudo. Uno tiene una idea, una historia, un detonante o algo que contar y cuando se sienta a escribir… no avanza. Hay mil razones para eso. Miedo, indecisión, inexperiencia, excesiva tecnificación e incluso sobrevaloración del resultado.
Miedo. Todos tenemos miedo a mil cosas cuando escribimos. A no saber cómo hacerlo, en primer lugar. O a que la idea en nuestras cabezas no baje al papel como la habíamos pensado. O a que lo haga mal y el resultado sea deplorable. También se teme al qué dirán –cuando los personajes se alejan de nuestra postura moral- o a reconocer los propios defectos, que no se ven en la escaleta o en la historia que tienes en la mente pero aparecen a medida que escribes: desde tu mala ortografía y tu desorden hasta la pomposidad de los parlamentos, el diálogo moroso, las frases hechas o la acción confusa.
Acá tengo que decirte algo que dicen todos los escritores: lo único peor que escribir mal es no escribir. O sea, siéntate y escribe. Una técnica posible es que escribas con errores adrede, sin importarte, jurándote que nadie verá eso más que tú. La otra técnica es escribir de golpe todo sin pensar en defectos ni en técnica. La tercera es escribir por segmentos, corrigiendo el primero antes de pasar al segundo, y así. Todos los autores hablan de cómo se desbloquean, pero lo primero que hacen es sentarse a escribir. No temen fallar porque no quieren lucirse ni ser geniales ni afirmar nada: simplemente quieren comenzar la obra. Luego, en la reescritura, corregirán, serán geniales, dejarán claros sus postulados o sus rencores, cambiarán sintaxis y ortografía, mejorarán parlamentos, pero eso será cuando corrijan lo primero que escribieron. La obra sale de corregir el primer material, y el primer material, cuando tienes miedo… no sale.
Así que a escribir primero para ti y sin pretensiones, cerrar los ojos y lanzarse al vacío. Si fallas, no morirás, porque la red que te cuida es tu propio ojo. Pero de ese error nacerá tu pericia. Eso en circo se llama usar el miedo para avanzar. Malogrando se aprende, dicen los sastres. Y en la escritura, la tela, el hilo y la aguja son imaginarios, o sea, son gratis.
Continuaré en otro post porque me gusta el tema.
domingo 3 de febrero de 2008
sábado 2 de febrero de 2008
Los tres finales de mi laberinto

Final 1
(Entra cantando con falsa calma, como si hubiera logrado volver a olvidar)
Qué difícil se me hace
Mantenerme en este viaje…
Tú matarías a alguien por plata? No me digas que no. Y si te digo que si lo matas te va a cambiar la vida, ¿no lo matas? No pues, no mientas. Y si te digo que es alguien que no conoces, que no te importa, y que si lo matas vas a tener acciones en la bolsa y todo el país va a estar recontrafeliz, ¿lo matas o no lo matas? Y si te digo que cuando muera ya no vas a tener miedo y vas a tener acciones en la bolsa y tu plata va a valer un montón... y vas a poder comprarte un depa... y vas a tener carros nuevos traídos directamente de Estados Unidos... ¿lo matas o no lo matas? Claro que lo matas. Es más. Ya lo mataste. Aunque te hagas el olvidadizo. Aunque te olvides de verdad, como yo. Y si te digo que tienen que morir un montón de desconocidos, ¿te daría lo mismo o no?
Eso dirías. Pero estarías toda la vida asustado cada vez que revienta un cohete y parece una bala. Vivirías triste como todos vivimos ahora. Sonriendo a la fuerza y escuchando canciones de los 80, de los 90, de nuestros años asesinos. Y si te digo que todos tus crímenes fueron en vano y que igual vas a seguir cagado después de haber asesinado, ¿te matas o no te matas? Claro que te matas, Danny. Por asesino y por tonto. Yo te entendería.
(Canta mientras se retira del escenario)
Temblando
con los ojos cerrados
el cielo está nublado
y a lo lejos tú
Hablando
de lo que te ha pasado
intentando ordenar palabras
para no hacerme
tanto daño tanto daño
y yo sigo temblando
---
Final 2:
(Habla a platea, con sorna. El cinismo es su única salida.)
¿Cuántos murieron para que seamos felices?
Para que llegaran los grifos nuevos llenos de luces
como ovnis caídos en la ciudad del miedo,
¿recuerdan la llegada de los grifos?
Para que nos sangre un Kentucky entre los dedos.
Para que todo fuera delivery
¿a cuántos tuvimos que sepultar en el camino?
Deberíamos tener vergüenza de olvidarlos.
Porque está bien enterrar a los muertos pero no es justo
enterrar la memoria.
Por eso vivimos así
escondidos en la eterna adolescencia.
Contando los mismos chistes secos
como huesos. Por eso todos oímos música de los 80.
Para creer que no hemos crecido. Que nadie ha muerto,
que nada pasó.
Cierra los ojos y siente lo mismo que yo
cuando paso por un parque: Hay un muerto para cada uno
dispuesto a abrazarte por la espalda. Lo cargarás
como a un hijo
eternamente
Cierra los ojos y llora por esos desconocidos
Por el neón que esconde nuestro miedo
llora por tus muertos que forman todos juntos
la niebla el ruido
la oscuridad
---
Final 3
(Interpela al público.)
Tú mataste a alguien que no recuerdas. Y tú, y tú, y tú también. Tu muerto está sentado en la butaca de al lado, pero no quieres verlo. Para qué, si ya está muerto. Pero en el fondo te acuerdas. Sabes que te mereces el peor de los castigos. Cuando te tocan el hombro en la calle volteas aterrado, ¿o no? Muerto de miedo. Cuando revienta una llanta. Cuando oyes un grito. Yo siento lo mismo que tú. Dejo una luz prendida en la noche. Cuando me asusto hago bulla. Salto, grito, pateo el piso. Qué fuerte ponemos la música ahora, ¿te has dado cuenta? Siempre la misma música, las canciones del ayer, lo único que podemos recordar. Eso y el grito de alguien que se muere, el grito que tapamos con canciones. ¿No lo oyes? ¿No lo escuchas? Me tapo los oídos y lo tengo dentro, dentro. Y no me acuerdo de quién es la voz. Porque tengo miedo como tú. Ya no me acuerdo de nada. Sólo de las letras de las canciones. ¿Acaso por eso soy malo? ¿Dónde están mis amigos? Somos los hijos del miedo. Los hijos del miedo cantamos. Los hijos del miedo nos reímos a gritos. Y los hijos del miedo tenemos mala memoria.
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Y el otro final está dos posts más abajo. Al final no creo que usen ninguno porque vi el ensayo y el protagonista termina revolcándose y gritándole a la maleta. Vayamos al estreno a sorprendernos, como siempre tiene que ser.
La imagen es del pintor peruano Fito Espinosa.
viernes 1 de febrero de 2008
Laberinto de Monstruos

Un día de 2007 me invitaron a dictar un taller de dramaturgia en el TUC, el teatro de la Universidad Católica. Allí conocí gente muy loca e interesante, y uno de los más ambos era Mikhail Page.
Escribía, preguntaba, entraba y salía. Estaba lleno de proyectos. Antes de desaparecer me dijo: voy a dirigir tu obra, Laberinto de Monstruos.
Casi un año después, Mikhail está a punto de estrenarla este 7 de febrero en la Alianza Francesa, lo que le agradezco con sinceridad.
A inicios de los 90 escribí Laberinto... ambientada en el año 1975, y luego la adapté para que suceda en 1986, a pedido de Roberto Angeles y sus jóvenes alumnos, para quienes el 75 resultaba casi casi la prehistoria.
Esa es la adaptación que pondrá Mikail en escena, y que acabo de revisar.
La historia es simple: un grupo de jóvenes consigue su primer empleo y, llevados por la ambición y la fantasía, asaltan a un loco callejero que lleva siempre una maleta consigo para quedarse con la fortuna que esta contiene. El dinero, por lo que sucede luego, termina convirtiéndolos en monstruos.
Para mí, Laberinto siempre fue una protesta contra la ferocidad que se inculca a los jóvenes para orientar su energía hacia la sobrevaloración del dinero, pero con el tiempo y la extrañeza lo veo ahora, también, como una crítica a la sociedad comodona y aburguesada que vive estos tiempos de bonanza sin valorar ni recordar ni agradecer a los muertos sobre los cuales se sostiene.
Para resaltar esa idea propuse retocar el final de la obra, un monólogo conciso y oscuro, cambiándolo por algo más potente y que aterrice lo que quería expresar (que es lo mismo que piensa el director). Más abajo aparece una opción y pronto postearé otras tres propuestas. Veamos cuál gusta. Cuál sirve. Cuál funciona. Ya les cuento.
jueves 31 de enero de 2008
Ponle un final a tanta juventud

Foto: The butterfly collection at the Staten Island Institute of Arts & Sciences.
martes 29 de enero de 2008
El hada vestida de negro
Triste canción de amor
solo en un sueño
Y él es el poema que el poeta
nunca escribió
y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor.
El es como el mar
Ella es como la luna
y en las noches de luna llena
hacen el amor
Y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor
El es como un dios
Ella como una virgen
Y los dioses les enseñaron a pecar
Y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste
canción de amor.
Es de El Tri, creo. Si alguien sabe el año y el disco, participe y gane.
lunes 28 de enero de 2008
El año de la rata está por comenzar

jueves 27 de diciembre de 2007
Hoy es un día más

- la de Ford Models, por las modelos, las fotos y la dirección de arte.
- Una página de logotipos rusos. Otra con programas y plantillas para crear logos.
- Una página de chistes de todo color.
- La página de la revista teatral Latin American Theatre Review, con más precisión: una página de la Universidad de Kansas que edita esta revista tan importante para el estudio del teatro latinoamericano. No sé si hay una página en la cual leer online sus artículos.
- Una pagina donde te dicen cómo hacer para que tu PC no ande tan lenta.
- Una página sobre empoderamiento femenino.
- Una reseña sobre la muerte de Benazir Bhutto que incluye su condena por lavar millones de dólares.
- Y para terminar, una excelente entrevista a Alejandro Jodorowsky, creador de la psicomagia, director de El topo y admirado novelista.
Y juntos seguiremos viajando
porque te has ocultado en algún lugar.
Cuántas luces y añoranzas
porque estás tú solo en alguna parte.
Vamos, para empezar, un pedazo de pan,
un cuchillo, una linterna, mete todo en la mochila.
Mi padre me dejó sus cálidos sentimientos.
Tu madre su tierna mirada.
La tierra gira y nos cubre,
las pupilas resplandecen y las luces parpadean.
La tierra gira llevándonos de un lugar a otro.
Algún dia nos volveremos a encontrar
y juntos seguiremos viajando.
Me lo envío mi amigo, el director de teatro Jorge Villanueva, como saludo navideño, con una nota al pie: Canción popular japonesa. Felices fiestas para todos.
lunes 17 de diciembre de 2007
Mi nombre es Legión

Las cartas de amor, si hay amor,
Pero, al fin,
Ojalá volviera al tiempo en que escribía
La verdad es que hoy
(Todas las palabras esdrújulas,
viernes 14 de diciembre de 2007
Amiguitas
martes 4 de diciembre de 2007
Y tú sonreías
viernes 30 de noviembre de 2007
Lista de compras
martes 20 de noviembre de 2007
Saca tu diccionario

Quand l'araignée sut qu'elle allait mourir, elle invoqua le dieu des araignées.
"Seigneur, dit-elle, je vais paraître et comparaître devant toi. Or, ce qui m'attend ne m'inquiète guère. Je t'ai toujours servi avec humilité. Tes ennemis furent les miens. Que les mouches broyées en ton honneur me soient comptées..."
Et l'araignée mourut. Elle vit Dieu. C'était une mouche.
(Un texto de Serge Wellens, poeta francés, 1927-...) La foto es del blog de Armando López: http://alopezfotos.blogspot.com/
¿Viene por el aviso?

http://garicruze.typepad.com/
http://thehiddenpersuader-english.blogspot.com/
http://larevolucioncreativa.blogspot.com/
jueves 8 de noviembre de 2007
De un libro que tampoco volveré a ver

Ya no será
Angst und frieden
Tengo frío y tengo sueño. La barrera entre el alma y la mente es el cuerpo, así que me lo salto y descubro: tras el frío y el sueño están el dolor, la reparación, el miedo al consuelo y al amor. Vuelvo a la mente. Tengo ganas de todo y de nada. De escribir un par de comerciales que queden bien, de los cuales estar orgulloso. De hacer algo en BTL, un evento, algo que me quite la sensación de que aquí nunca pasa nada. De hacer cosas diferentes en teatro, en especial monólogos. De dictar otro curso. De pagar mis deudas. De colmarme de obligaciones. Dicen los sicólogos que se llenan de ocupaciones los que están vacíos de amor. Puede ser. La vida cambia el camino constantemente y he empezado a repletarme de todo. Tal vez cuando vuelves a llenarte de amor también te pones tan nervioso que vuelves a llenarte de ocupaciones. Quizás es la hiperactividad, la primavera, la angustia. Tengo frío. Tengo sueño. Tengo ganas de cansarme. Tengo cuerpo, mente y alma. Por lo menos ya empezó a salir el sol.domingo 4 de noviembre de 2007
Un recuerdo para Juan Gonzalo

jueves 1 de noviembre de 2007
Abre los ojos
miércoles 24 de octubre de 2007
Un cuento con alas

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.
lunes 22 de octubre de 2007
No cuenten conmigo

Ya me censaron. Ya soy uno más. Y ya escuché varias historias del censo.
Una, la de mi amiga Cayita: la chica del censo pregunta a mi papá:
- ¿Usted trabaja en alguna entidad, orgasmo o empresa estatal?
- ¿Cómo dijo? ¿Orgasmo, señorita?
La chica se puso roja y dije para salvarla:
- Organismo, papá, quiso decir organismo.
- Ah, pensé que el loco de Alan quería saber cuántas veces…
- ¡Papá!
- ¡Papá, despiértate de una vez! ¡Vas a ignorar a los del censo y después va a faltar uno!
sábado 20 de octubre de 2007
Alba del Uruguay

Nos escribíamos con mucha frecuencia y fuimos amigos postales durante siete años. Luego de que empecé a hacer teatro –a los 17- dejamos de contactarnos. Era el año 1977 y la vida nos ocupaba con muchas tareas que al final mataron esta amistad.
Cuando cumplí 40 años y terminé de escribir El último barco, obra teatral en la cual el niño protagonista escribe a una amiga que no le responde (“Sandra del Uruguay”) decidí ponerme en contacto con Alba. Le escribí a la dirección que me sabía de memoria –Emancipación 4427, Montevideo, Uruguay- pero pasaron meses sin recibir respuesta. Lo lógico era que se hubiera mudado, pero por alguna razón comencé a temer que la represión militar de aquella época hubiera sido la causante de su desaparición, y envié una carta a El País, diario uruguayo, explicando la situación. El periódico la publicó y recibí respuestas postales de todo tipo: gente que me decía que debían haberla matado, otros que creían haberla visto en tal o cual lugar, y una, la más inteligente, que sin escribir palabra me enviaba la página del directorio telefónico en la cual figuraban los pocos Haretches que vivían en Montevideo. Ahí estaba ella, con su nueva dirección. Le escribí y me respondió: estaba casada, feliz, con tres hijos, era contable y seguía escribiendo tan bien como cuando éramos chicos. Me alegré mucho y más cuando, por razones del trabajo y del destino, viajé a Montevideo a filmar un comercial. La llamé y quedamos en vernos. Vino con su esposo –un tipo encantador- y nos contamos mil cosas del presente, porque del pasado lo sabíamos todo: nuestros hijos, nuestros empleos, nuestra vida actual colmada de compañía, cuidados y posesiones en oposición a mi adolescencia de sueños, soledad e ilusión. Pero hablando de aspiraciones ella me comentó: al menos tú cumpliste tu sueño, porque siempre quisiste ser escritor y ahora esa es tu vida. Y me aparecí en ese café montevideano, yo mismo a los 12 años, soñando con escribir cuentos y contar historias,frente a mí, al que había cumplido lo que deseaba y que ese día, a los 40 años, tan lejos de casa, recién entendía que debía disfrutarlo. Le di las gracias y ella me agradeció también el encuentro. Como sorpresa final, sacó un fajo de papeles: mis viejas cartas setenteras –aunque no para entregármelas- y me confesó que las guardaba con cariño. Seguro que vos hacés lo mismo me dijo. Yo, con cinismo, sólo atiné a responderle que sí.
jueves 18 de octubre de 2007
Ignoble means "characterized by baseness, lowness, or meanness"

El mundo está girando locamente

Para leer noticias mi página favorita es IBL News. Lo dirige Michael Amigot y tiene de todo, y el portal siempre está actualizado. Hay titulares importantes y serios y hay otros más raros o divertidos, como Un filme policial en Brasil sube las ventas de uniformes de policía o Primer concurso europeo de modelos minusválidas en Alemania, y mil notas más. Puedes leerlo ahí o suscribirte a su envío diario de titulares. Como para dar las gracias.
miércoles 10 de octubre de 2007
Yo siento lo mismo que no sientes tú

Leyendo el blog de Jimena (http://lindimismayo.blogspot.com/) pienso en las miles de veces que no me he conectado con lo que siento. Creo que hay un enlace entre un lado y otro del alma y en él un fusible que de tanto dolor, un día se quema. Y a partir de entonces no vuelves a sufrir en apariencia pero sientes a diario que tu Roma se incendia por dentro, que se hunde tu Titanic, que tu Hiroshima se evapora mientras todos creen que cuentas un chiste. Cuando murió Fernando al dia siguiente de nacer hice una lista de cosas necesarias para enterrarlo en paz y sin que su madre sufra. Cuando casi muero yo me dediqué a revisar las imágenes que me rodeaban pensando que si sobrevivía las pondría en una obra. Cuando vi a Mía en su cuna y me aguanté las ganas de cargarla y salir corriendo y robármela para siempre, sólo pude decir: es tan linda que me cambia todo. Tantas veces el hervor frío, el temblor quieto, el grito mudo. Y hace relativamente poco me volvió a pasar, cuando la mujer que me exigía conectarme con mis emociones me dejó para irse con otro, pues me amaba muchísimo pero quería probar con él. Luego regresó, se pasó un año enseñándome a sentir con autenticidad y se volvió a ir, ahora detrás de su sueño que, obvio, no era yo. Hasta el acto de narrarlo me parece gélido. Debería lanzar la computadora por la ventana, pero no es mía sino de mi oficina. Debería golpear los muebles pero no, mis hijas duermen. Debería gritar por la ventana pero serenazgo… No sentir tiene rutinas. Analizarlo todo. Hablar contigo de ti mismo en tercera persona. Trabajar mucho, hasta la ceguera. Huir de los amigos que provocan ataques de sensibilidad. A veces creo que por eso escribo teatro, para que otros (los personajes y los espectadores) sientan lo que yo no me atrevo a expresar. O pienso que nadie se merece mi odio ni mi risa, como si los guardara en secreto cuando en realidad los tengo sepultados. A veces nada más me sorprendo de estar sintiendo, de reírme o ser sincero. Y a veces siento que sería bueno sentir.
lunes 8 de octubre de 2007
Qué canción sonará cuando muera

La segunda persona que lo unió a Sabina lo hizo a través del odio. Nuestro amigo N., joven publicista que trató de salir conmigo, lo calificaba de autor “fácil, efectista y barato”, y citaba para denigrarlo una canción muy mala de Joaquín: no me gus- no me gus- no me gusta el rap… A la novia de N. este cantautor la chiflaba tanto que acabó viviendo en Barcelona. El nunca lo supo, pero yo me enteré en el baño.
El tercer contacto de J. con el español fue a través de su última enamorada, H., quien amaba al cantante y entonaba a gritos en su auto yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola… y nos dieron las diez y las once… El reía de verla feliz y le grababa más canciones de Sabina y de Bebé, con quien ella compartió un tema que hablaba de libertad y que decía algo como y la dejaste volar, pero sólo tú sabías que así tenía que ser…
Ella, que decía amarlo como a nadie en su vida, lo dejó repentinamente -como nadie lo había dejado en su vida- para irse a estudiar a New York. El viaje lo planificaron ambos para que ella crezca, pero la ruptura fue un aporte personal de H. para el crecimiento de J. Yo me lo olí y se lo dije, pero como lo quiero mucho no me quiso escuchar.
Sin embargo siguieron escribiéndose, H. muerta de frío y J. muerto de amor. Ella soñando con aprender más y él despertando del sueño de volverla a ver. Con los meses el azar llevó a J. a un congreso en Europa, donde ella estudiaba ahora, y decidieron encontrarse pocos días en una ciudad de la Costa Azul. Ella nunca le dijo que quería volver con él, pero trataba de retenerlo por si en el futuro lo necesitaba. El estaba dispuesto a dejarla volar porque había entendido que entre los sueños de ella estaba amarlo mucho, pero sólo después de haberse amado mucho a sí misma. Mientras la esperaba en el pequeño aeropuerto francés, me contó que sonó de improviso una canción de Sabina: yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid… Mala señal, dijo él, pues ella ya tenía un par de meses en España y moría de ganas de quedarse más tiempo. Pero Sabina se les olvidó a los dos cuando se vieron, se besaron –mientras H. levantaba un piececito- y se fueron a vivir el amor de día, de noche, en la playa y lejos de ella. No me contó más detalles ni quise escucharlos.
Hartos de caminar de la mano, de reconocerse, de quererse sin pensar en proyectos ni errores, se detuvieron en una heladería donde ella le habló de sus viajes por Granada, Sevilla, Huelva y mil esquinas más. El sonreía en silencio mientras trataba de reconocer qué canción sonaba en esa radio a todo volumen opacada por las voces de turistas coreanos, italianos y daneses. De repente, ella le preguntó qué opinaba de esos romances que surgen de la nada y no valen nada en la vida. El no comprendió y le pidió explicarse. Ella le dijo: esos encuentros de una noche que luego no significan gran cosa… El le dijo lo que pensaba, que si no valen nada, pues eso.
Y J. no quiso escuchar más y se acordó de Sabina, y sin oírla, como cuando una bomba ensordece a los soldados de las películas, la vio mover la boca cuando en verdad la imaginaba caminito al hostal, besándose en cada farola, y luego desnuda al amanecer bajo la luna, y un largo etcétera sabinesco que lo hizo reír y sentirse muy sabio, y luego, o al mismo tiempo, muy estúpido. Quiso disimular pero no pudo. El viaje se agrió y el futuro también. Y aunque ella volvió a Lima J. no volvió a verla, o se la cruzó por casualidad, y el porvenir dejó de ser lo que había sido y los discos de Sabina se fueron a la basura, junto con Bebé y otros de esa parvada, que volaron por la ventana o fueron regalados con falsa amabilidad, como quien se deshace de un objeto maldito sin dejar entrever el daño que hace.
Todo esto me lo contó J. este sábado mientras, en un bar, nos emborrachábamos luego de que me recogiera, vestida de negro, del matrimonio de mi prima. No había venido acá –me dijo- desde antes de que ella se vaya. Y yo pensé que volvía con la ilusión de reencontrarla, pero no se lo dije porque el desatino de los hombres las mujeres lo ignoramos. Esa era nuestra canción, me gritó sonriendo con amargura, que es como lloran los hombres, sin un solo gesto. Me quedé callada. Escuché la letra. No reconocí al grupo pero sí el título de la canción. Se llama –se llamaba, se llamará- Give a little respect.”
Cuidado con el perro

martes 11 de septiembre de 2007
Tener más es tener menos

viernes 31 de agosto de 2007
Sólo me queda el goce de estar triste

Cada vez que conocemos a alguien, mil posibilidades de futuro aparecen, como caminos que se abren donde sólo había bosque. Y uno elige cuál seguir. Se enamora. Apuesta.
Pero a veces no eres capaz de apostar, a veces no sabes si quieres avanzar, a veces el último camino te hizo sufrir tanto que no quieres volver a andar solo. Y mucho menos acompañado. No quieres hacer sufrir y sobre todo, no quieres sufrir. Has dejado de creer en el futuro y los caminos que trajo la nueva persona vuelven a cerrarse. Y vuelves a estar perdido y solo en un bosque, bajo la luna.
Esa es la oportunidad de volver a estar contigo. De entender qué quieres. De encarar el trabajo como una forma febril de construirte y no como una fuga compulsiva. Volver a amar lo que haces para amarte de nuevo. No comprometerte, no utilizar, no prometer. Sólo dar pasos lentos y firmes, como en un juego. A Borges le atribuyen un largo poema cursi cuya frase más pertinente ahora es:
“Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores…”
Solo en el Cusco, dictando un taller de dramaturgia para jóvenes inteligentes y entusiastas, pienso en todo y nada a la vez. Planto mi propio jardín y asumo mi dolor, mi soledad, mis odios, mis distancias. Tal vez te arranque de mi jardín. Nos dolerá a los dos. Pero luego creceremos.
Del dolor habló Borges mejor que yo, en un poema que sí es de él, claro y admirable como nada de lo que digo hoy.
1964
miércoles 29 de agosto de 2007
Más sobre el libro
En El Peruano: http://www.elperuano.com.pe/edc/2007/08/17/cul7.asp
En Correo: http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=54256&seccion_nota=4
Y en México, aunque no tiene nada que ver con el libro: están montando Dos para el camino: http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n390930.htm
Si consigo más, como lo que salió en Caretas, actualizo.
Actualizando: una nota el El Dominical, de El Comercio: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-01/imecdominical0778542.html
Mi libro se re-presenta
El libro, que se titula Salidas de Emergencia, contiene dos obras de teatro. Superpopper y El ùltimo Barco, y está bellamente realizado por Solar Ediciones.
Como después de todo desastre es natural insistir, el libro se presentará de nuevo este viernes 7 de setiembre a las 7 y 45 p.m. en la Alianza Francesa de Miraflores. Los presentadores serán Mariana De Althaus, Eduardo Adrianzén y Vanessa Saba, todos gente de teatro, todos amigos míos.
Si te invité para el 15, te vuelvo a invitar para el 7. Dudo que se vuelva a postergar.
Gracias.
miércoles 22 de agosto de 2007

Esta carta es para felicitarte porque eres una de las ganadoras
En el sorteo del álbum de
LOS PADRINOS MAGICOS
Y te has ganado UN DVD!!!!!
FELICITACIONES!
Te lo mereces por portarte tan bien
Y gracias por juntar las figuras del álbum de
LOS PADRINOS MAGICOS!!!!
A mi hija de 6 años, Alicia, le encanta sentir que tiene buena suerte. ¿A quién no?
Coleccionaba en diciembre las figuritas de un álbum con los personajes de Los Padrinos Mágicos y soñaba no con completar los cromos sino con conseguir el más especial: el cromo-cupón para participar del sorteo de un i-pod, un dvd y un gameboy.
Si gano el gameboy será para mí, si gano el i-pod, para Camila (su hermana de 12 años) y si gano el dvd lo pondré en tu cuarto, papá, porque tú no tienes un dvd. Los meses pasaron y el tiempo de la promoción terminó, los sorteos se realizaron y Alicia nunca se enteró. Pero un día de febrero, por suerte, encontró en un parque una figurita arrugada, tirada entre la hierba. Era un cupón para entrar en el sorteo. Loca de entusiasmo y sin leer la letra chiquita que indicaba que éste ya se había realizado, llegó corriendo a la casa y me pidió que lo envíe con su nombre y dirección. Lo pegamos en un papel y lo metimos, sucio y ajado, en un sobre. Prometí llevarlo y apenas ella se fue al colegio lo tiré a la basura.
En marzo, paseando por una tienda, encontré un dvd en oferta, lo compré, lo envolví para regalo, lo adorné con imágenes de Los Padrinos Mágicos y se lo hice llegar con una carta de felicitación falsamente personal, de esas tan standard que escribimos en las agencias de publicidad. Ella lo recibió cuando yo estaba fuera de la casa. Escuché sus gritos de alegría. Me llamó por teléfono y me dijo “¡Papá, gané, GANÉ! ¡Soy una niña con suerte!”
De repente soy un papá egoísta que no quiso comprar un ipod ni un gameboy, y eligió un dvd para su cuarto. Puede ser. Pero sí estoy seguro de algo: Alicia De María tiene suerte.
lunes 13 de agosto de 2007
Más info sobre el libro
¡Gracias! Abajo hay una nota personal sobre la edición y las obras.
sábado 11 de agosto de 2007
Un libro que parece dos
Este 15 de agosto a las 7 y 45 p.m. presentaré en la Librería Crisol del Óvalo Gutiérrez, junto al cine Alcázar, el libro titulado Salidas de emergencia, con dos obras de las que soy autor: El último barco y Superpopper. Forma parte de la colección Vodevil de la Editorial Solar que dirige Dante Trujillo, cuyo excelente trabajo de edición se nota en cuanto uno toca el libro, aunque lo conozco desde mucho antes.
El último barco fue estrenada en el 2004 con la dirección de Alberto Isola, como producción número 53 del TUC, Teatro de la Universidad Católica, una exitosa puesta de la que tengo magníficos recuerdos. Superpopper se estrenó en el 2006, dentro del Festival de Teatro Peruano Norteamericano del ICPNA, en el cual el montaje muy bien dirigido por Jorge Villanueva obtuvo el Premio del Público y el Premio del Jurado.
Escribí la primera para el mismo Alberto, a partir de la tragedia del Alianza Lima, cuyo equipo de futbol completo murió al caer frente al mar de Ventanilla, en Lima, el avión Fokker que los transportaba, en circunstancias hasta hoy debatidas. En ese avión viajaba Víctor Barco, esposo de mi hermana Consuelo, a quien le robé el apellido y la profesión para, inventando todo lo demás, contar una historia de padre ausente, tema de estudio sociológico que forma parte de la identidad peruana, y que recorre importantes piezas del teatro nacional.
Superpopper (que antes era Super Popper) nació en cambio de mil impulsos, desde la lectura de Michel Foucault hasta las conversaciones con Jimmy Salaverry, sicólogo que trabaja en publicidad y quien me contó mil historias de insanía que hasta hoy recuerdo y no pude meter por entero en la obra. Robé para los protagonistas los nombres de dos amigos -Brunella Paredes y Joe Gusukuma, a quienes agradezco mucho haber estado cerca- y quise, con una historia desvariante, juntar el suicidio, los mundos imaginarios, la locura y la niñez en un solo crisol.
Ya que estamos agradeciendo, mi gratitud para Sara Joffré, mi maestra teatral, a quien le robo cada frase buena que dice y luego las recuerda cuando las ve en escena.
Hay más información sobre mí acá, en la sección Autores. Aquí hay info sobre la puesta del TUC de El último barco -incluye foto mía para las admiradoras- y en esta otra página hay datos sobre el Superpopper y la puesta del 2006. Gracias a todos los que apoyan este libro, instituciones y personas. Prometo devolver el favor trabajando mucho y escribiendo más.
Mi último agradecimiento es para Alberto Isola, quien ha escrito en el libro una presentación de ambas obras tan inteligente y conmovedora que nos deja bien a todos los teatristas. Gracias Alberto. Y a todos, gracias por ir este miércoles.
martes 7 de agosto de 2007
Rey de Ajedrez

El último sábado de ese curso de verano, conversamos. Me preguntó dónde vivía y se asombró de saber que venía desde tan lejos. Hablaba y hablaba como nunca, de sus hermanos ociosos, de su papá que bebía, “toma poquito pero siempre toma”, de su familia que no sabía que ella era tan inteligente ni tan buena en el Ajedrez. Le faltaba ganar un partido para campeonar en esos torneos relámpago todos-contra-todos con que se cierran estos cursos, y ese partido era en mi contra. Nos gustaba la misma música, odiábamos las mismas comidas y nos burlábamos de los mismos compañeros. En silencio y por primera vez, antes de las doce le gané la partida. Me miró con odio y se metió el rey en el bolsillo sin que el profesor se diera cuenta. No campeonó y los dos nos sentimos mal por razones diferentes. Cuando ya estaba seguro de que me odiaba, se acercó a mí y me puso el rey en el bolsillo de la camisa. El profesor nos miró sin comprender. Temblé.
Al concluir la última clase de ese curso salimos como siempre, juntos, hasta la puerta lateral. Me dijo chao y como nunca antes, me besó la mejilla. Se alejó caminando, con la calma de siempre. Se dio la vuelta para volver a verme y luego corrió hasta doblar la esquina.
Nunca más la vi. Algún día mi madre me entregó, entre otros cachivaches devueltos de mi infancia, un rey de ajedrez.
viernes 27 de julio de 2007
Terroncito de azúcar

sábado 21 de julio de 2007
Un vals zíngaro
SOLO POR MIEDO
Letra: Juan Pablo Silvestre.
Música: Pedro A. Burruezo y J. P. Silvestre
Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué brillante el futuro cuando es oscuro
qué exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.
CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.
Qué belleza la vida cuando se olvida
qué profunda la herida si está dormida
qué segura una barca a la deriva
a la deriva
CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.
De qué sirve la calma si no me salva
cuánto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza
CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.
Qué bonito es el miedo cuando es sincero
qué salvaje el deseo cuando te veo
quién pudiera decirte lo que te quiero
¡cuánto te quiero!
CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos... sólo por miedo.
miércoles 18 de julio de 2007
Poema en un ex libris
Se fue el pasto,
el arroyo,
Se fueron los caballos.
Los árboles,
la casa,
los caminos se fueron.
La costa ya no estaba,
ni la mar,
ni la arena.
Me quedaban las nubes,
pero también partieron.
Oliverio Girondo
Encontré este texto en el marcador de libros de una editorial, Mesa Redonda. No había más datos. Pero aquí sí.
lunes 16 de julio de 2007
Ahora que viene mi libro...

Raphael desapareció de mí como a los ocho años y nunca más supe de él hasta que comencé a hacer teatro y a escribir obras, a los 16, cuando me di cuenta de que quería hacer que la gente se emocione en sus butacas y sienta la vida pasajera, el dolor revelador y el amor inmenso y misterioso como me lo transmitían las películas de Raphael. O mejor dicho, las reacciones de mi hermana al ver esas películas que hoy, obvio, lucen ridículas y mal hechas. Ahora que voy a editar dos obras, creo que ya puedo decirlo: en cada pieza mía hay una canción de Raphael escondida, una donde aparece la Virgen María en una gruta, otra donde alguien se enamora y olvida mientras finge ligereza, otra donde un niño es atormentado por el adiós de alguien que quiso... Me sonaba ridículo admitirlo pero creo que en estos tiempos de strip tease emocional ya se puede contar esto. Digan lo que digan.
viernes 13 de julio de 2007
Vienen las palabras

Feliz. Voy a presentar un libro con dos obras mías: El último barco y Superpopper. Tal vez se venda ya en la Feria del Libro este mes de julio, de hecho se presenta en agosto en Crisol. Como adelanto, un monólogo que forma parte de la primera obra. Muy largo para mis posts, pero la alegría es larga.
XVIII
(El abuelo uniformado, con una medalla en la mano, habla con la sombra de otro bombero).
Señor Comandante General del Cuerpo de Bomberos del Perú, nombrado en 1917 y muerto en 1943, representado por el oficial Oscar Mendieta. Con la mayor cortesía lo he convocado a este sueño porque me veo en el imperativo moral de retornarle la Medalla al Valor que me entregara en 1929, y a pedirle castigo ejemplar para un impostor y mal bombero, el que habla. ¿Se acordará de mí? Cabo Salvador Barco, Medalla al Valor, imagínese: ¡si he sido un cobarde! ¿Recordará cómo me la dieron? Yo tenía 20 años cumplidos y uno de voluntario cuando ocurrió el gran incendio. Y aunque dicen que arriesgué mi vida, que di todo de mí, que entré al fuego a salvar gente como quien se mete a una tina, es falso. Hasta meterme en una tina me resultó... tan difícil. Sí, saqué tres o cuatro personas, tal vez 20, pero no fue nada del otro mundo. ¡40 cuadras ardiendo daban tantas oportunidades de ser héroe! Pero en medio de todo yo pecaba.
Estaba enamorado y en vez de salvar más personas me distraía pensando en ella. Vivía frente a mi casa, en Santa Beatriz. Yo la veía todas las noches desde mi ventana. Su ropa caía, mis manos se mojaban y mi boca se secaba. Nunca llegué a hablarle. Era tan pura, tan blanca, tan ajena. Tenía 16 años y no sabía que la espiaba. Pensaba en ella cuando apagaba una casa, una carreta o lo que sea. Por eso ponía tanto ardor en mi tarea. Por eso gané la medalla que hoy devuelvo porque esconde mi pecado, mi pasión, mi cobardía. Yo mojaba rescoldos pensando que la cubría, que la besaba, ella era la llama y yo la manguera. Y en esa época esperaba esta medalla, la ceremonia, las fotos en el diario La Prensa para ganarme aunque sea una mirada de ella, un poco de amor calladito y lejano. Eso me hizo correr cuando oí la alarma, salí del bar, llegué a la Bomba, me vestí y me dijeron: “¡40 cuadras arden!” Y yo respondí para ella, en silencio: “hoy por ti me hago héroe”. Salimos de rojo los bomberos de moco negro y casi me muero al ver que esas 40 cuadras eran ¡las de Santa Beatriz! Me metí primero a mi casa y luego a todas las de su cuadra salvando a tanta gente nada más para que parezca casual nuestro encuentro en la última puerta, esa que calculé no iba a quemarse hasta que nos encontráramos, yo con el agua verde, ella con sus lenguas rojas. ¡Por eso quiero devolver esta medalla! ¡Porque el cálculo me falló! Cuando llegué a su puerta, la casa estaba vacía. Su gato corrió encendido como un vómito del infierno, las cortinas, el techo y la alfombra se volvían humo y luz delante de mí y yo no podía gritar su nombre porque no lo sabía! Llegué al último ambiente: un baño de pino con una gran tina al centro, y allí, cubierta de agua, estaba ella entre la espuma, los ojos húmedos, invisible y tímida. “Salga”, grité, “yo la salvo!” Pero ella no se paraba porque estaba desnuda, y me di cuenta que prefería morir antes que mostrarse así. Entonces le dije: “le doy mi ropa si usted quiere...” y ella se acurrucó más entre el jabón y sus hervores, le dio miedo imaginarme desnudo, yo temblaba y la casa también, y caía mi sudor ardiendo como caían las vigas, y entonces, Mendieta, Señor Comandante, no supe qué hacer, no resolví nada mientras la tina burbujeaba y mi traje se blanqueaba, y ella levantó un dedo como pidiendo apoyo, pero la casa se vino abajo y no recuerdo más.
Amanecí hospitalizado, vivo de milagro, pero ella nunca apareció. Se la comieron las brasas y yo durante años me culpé de mi duda y de su muerte, y cada 10 años lloré y sufrí en sueños por ella, viéndola con el dedo arriba. Cuando cumplí 60 me percaté de que debí desnudarme y entrar con ella en la tina, debí morir mojado y abrasado para no pasar el resto de mi vida en ascuas, debí apretarla para irnos juntos a la Gloria o al Infierno. Esa es mi carga, Señor Comandante. Una culpa tan horrible que ni siquiera tiene castigo. Cuando cumplí 70 soñé que esta medalla me hería el pecho y me ampollaba los dedos, porque no la merezco. Y si la devuelvo hoy es porque he prometido, en un sueño final, encontrarme con ella. Volví a verla, ¿sabe? Y me di cuenta de que su dedo en alto no era un pedido sino una cita: espérame en el cielo, como el bolero, allá te veo. Y desde entonces busco un atajo para llegar a ella. Y desde entonces busco a mi hijo y lo busco a usted. Para encargarle a mi nieto, que está medio loco, y a mi nuera la fastidiosa. Para devolverle este escudo inútil, porque ella me espera desnudo, Señor Comandante. Ojalá nomás que usted no se moleste ni haga sonar sirenas, porque apenas nos abracemos... se va a incendiar el cielo.
Gracias por todo, Mendieta, Comandante. Hasta pronto.
Foto: Clouds of fire by Helen Lisher.
lunes 9 de julio de 2007
Títeres del mundo

domingo 8 de julio de 2007
Vals peruano

Cuando tengas que partir, quiero que sepas,
que estaré pensando en ti
todos mis días.
Vivirás en mi alegría y mi tristeza,
reinarás en el altar
del alma mía.
Al partir me dejarás tus agonías,
y en la casa que sin ti
quedó muy triste
nadie ocupará el lugar que tú tenías,
porque se murio mi amor
cuando te fuiste.
Cada domingo a las doce saldré a la ventana
para esperarte como antes
despues de la misa.
Y en la esquina solitaria voy a ver a mi alma
que espera tus pasos
buscando mis brazos
y sin tu sonrisa...
se irá el sol de la mañana,
te llorarán las campanas,
cada domingo a las doce, después
después de la misa.
viernes 6 de julio de 2007
Otra lista más
Cosas que necesito ahora:- Las obras completas de Sarah Kane en español
- Otra caja de Chianti
- Dormir mucho y chatear menos
- El comentario de Alberto Isola para mi libro
- El poema de Lila Ripoll titulado Viagem en un libro suyo que se titula igual
- Dejar de guardar regalos en La Caja que perdió el Sentido
- Arreglar la ampliadora
- Acostumbrarme a ir solo al teatro
- Una lista de nuevos sueños, nueva gente, nuevo todo.
sábado 30 de junio de 2007
Todos fuimos engañados

jueves 28 de junio de 2007
Golpe de sombra

A day in the life

Hoy empieza la vida después de ti. Ya no tengo que esperarte para saber mi futuro ni tengo que seguirte para conocer mis pasos. Tú lo decidiste hace mucho pero yo me resistí, te acompañé, peleé por lo que creía y creía estar junto a ti cuando tú estabas junto a dios sabe quién. Creía, pero el maltrato y el egoísmo apagaron mi fe.
Pudo unirnos el amor mutuo, pero el amor propio lo mató.
Hoy tienes un lastre menos y puedes volar más alto. Yo tengo una vida nueva, como una carta sin abrir. Aceptaré lo que en ella venga escrito. Sé que no lleva tu nombre.
jueves 14 de junio de 2007
Stay hungry, stay foolish
Y acá va la segunda parte:
miércoles 13 de junio de 2007
Yo sé que no se busca
domingo 10 de junio de 2007
Uno de Neruda

Amor, amor, oh separada mía
miércoles 6 de junio de 2007
La Paz no queda tan lejos

sábado 19 de mayo de 2007
Tres mujeres
Desde Cusco

lunes 7 de mayo de 2007
De repente un día

jueves 3 de mayo de 2007
El texto al pie del cuadro
Ama al Otro, mira los ojos del Otro,
Piensa que un día alguien se ahogó en su agua,
perdido de amor.
Para alguien, por un tiempo, esos ojos eran planetas,
territorio infinito de atracción y esperanza:
los sueños mas excesivos han nacido allí en esos ojos,
donde la madre, hace mucho, construyó un futuro de gloria y brillo
“Victoria sobre el vacío, esos ojos la ganarán”
Alrededor de los ojos la piel, suave, tan suave como la de un bebé,
hoy erizada es necesario defenderse, la vida, comprendes.
El se perdió tantas veces, tantas veces malgastado,
A causa de desafíos, deberes, por todos esos cuentos que tejen a la gente
les cortan del único propósito que podría ser alcanzado:
hacer sonar dentro de sí el eco claro de lo divino,
saber y compartir esa eternidad,
darse en cuerpo y alma a Su Incandescencia.
Pero
En su corazón sordo sofoca la incansable música,
que desde tanto tiempo, testaruda, se repite, insiste
Y el tiempo se impacienta sobre sus tierras interiores, desamparadas, secas...
Pero
Aún él se malgasta, y continúa perdiéndose, a causa de desafíos, deberes,
Por todos esos cuentos que hacen morir a las personas,
Antes de que puedan vivir.
Ama al Otro, mira los ojos del Otro.
Texto del pintor Guy Ferrer, colgado en su muestra en el ICPNA de Miraflores a inicios del 2007.
miércoles 2 de mayo de 2007
Hello Moto
domingo 29 de abril de 2007
Cartas que viajan sin fin

domingo 22 de abril de 2007
Dile a esa chica que no joda más
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Compra una máscara anti-gas,
manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculos de cinco a seis.
Y ponte gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad,
funda un hogar en el que nunca reine
más rey que la seguridad.
Evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad
Si lo que quieres es vivir cien años
vacúnate contra el azar.
Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
"¿tienen pastillas para no soñar?"
Si quieres ser Matusalén
vigila tu colesterol,
si tu película es vivir cien años
no lo hagas nunca sin condón.
Es peligroso que tu piel desnuda
roce otra piel sin esterilizar,
que no se infiltre el virus de la duda
en tu cama matrimonial.
Y si en tus noches falta sal
para eso está el televisor!
Si lo que quieres es cumplir cien años
no vivas como vivo yo...
Canción conocida: Pastillas para no soñar. Letra de Antonio García de Diego, Joaquín Sabina y Pedro Varona.
Pasajero de la nada

Sólo tú fuiste a recogerme.
Recién hoy descubro cuánto te agradezco.
miércoles 18 de abril de 2007
El anillo perdido
sábado 7 de abril de 2007
Como un hielo al sol
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…
El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.
José Watanabe (Laredo, 1942) , el poeta peruano de más brillo en la actualidad. Más sobre él.
viernes 6 de abril de 2007
Abril es el mes más cruel.

lilas del interior de la tierra muerta, mezcla
la memoria y el deseo, estremece
las raíces marchitas con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo calientes, cubriendo
la tierra con nieve de olvido, alimentando
un poco de vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, pasando sobre el Starnbergersee
con una cortina de lluvia; hicimos un alto bajo la galería de columnas,
y continuamos a la luz del sol, adentrándonos en el Hofgarten,
y bebimos café, y hablamos durante una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch1.
Y cuando éramos niños, pasando una temporada donde el archiduque,
donde mi primo, él me sacó en un trineo,
y yo estaba asustado. Él dijo, Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y para abajo fuimos.
En las montañas, allí uno se siente libre.
Leo, gran parte de la noche, y voy al sur en invierno.
jueves 5 de abril de 2007
TEATRO DE LA AUSENCIA
Primero nos lo da la vida –como un traficante que endulza a sus futuros viciosos– pero luego nosotros mismos dejamos de apreciar lo presente para enfocarnos en el vacío, para usarlo como acicate en nuestras carreras hacia ningún lado.
Eso construye los sueños de los adolescentes –encontrar lo perdido, convertido en algo valioso– y la locura de los solitarios, la tristeza de los inconformes, la insatisfacción de quienes ven las butacas vacías, la cama incompleta, la cita que no fue.
El vicio de la ausencia se niega mucho pero se sufre más porque en estos tiempos de ganadores, el perdedor parece ser un voluntario más que una víctima y la compasión, una pérdida de tiempo.
Pero el amor por la ausencia, innombrable, sigue allí como un rescoldo y nos incendia de golpe cada tanto. Quema sin piedad a los niños a solas, a los adolescentes perdidos, a todos aquellos que no la buscaron pero que luego, con los años, querrán volverla a sentir. Para eso tal vez –también– es el teatro. Para que este mundo que sobrevalora lo que tiene vuelva a recordar que lo esencial le falta. Que hay ideas, momentos y personas dolorosa e irremediablemente ausentes. Y que para ser felices, a pesar de todo, debemos dejar de mirar esa silla donde no hay nadie y construir con los presentes las compañías, los personajes y los eventos que nunca tendremos.
Eso también –tal vez– es el teatro. Reconstruir. Representar.
(Así iba a llamarse el libro con dos obras mías –Super Popper y El Último Barco- que se editará este año, y este iba a ser el prólogo. Pero Miguel Rubio, director del admirable grupo Yuyachkani, ha publicado El Cuerpo Ausente, enfocando la ausencia desde otro ángulo mil veces más poderoso e importante: el de los desaparecidos en la guerra interna que vivió el Perú en los 90. Cambiaré el título y el prólogo).
viernes 30 de marzo de 2007
Un cuento de Anton Chejov

-Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma... Veamos... Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes...
-En cuarenta...
-No. En treinta... Lo tengo apuntado. Siempre le he pagado a las institutrices treinta rublos... Veamos... Ha estado usted con nosotros dos meses...
-Dos meses y cinco días...
-Dos meses redondos. Lo tengo apuntado. Le corresponden por lo tanto sesenta rublos... Pero hay que descontarle nueve domingos... pues los domingos usted no le ha dado clase a Kolia, sólo ha paseado... más tres días de fiesta...
A Yulia Vasilievna se le encendió el rostro y se puso a tironear el volante de su vestido, pero... ¡ni palabra!
-Tres días de fiesta... Por consiguiente descontamos doce rublos... Durante cuatro días Kolia estuvo enfermo y no tuvo clases... usted se las dio sólo a Varia... Hubo tres días que usted anduvo con dolor de muela y mi esposa le permitió descansar después de la comida... Doce y siete suman diecinueve. Al descontarlos queda un saldo de... hum... de cuarenta y un rublos... ¿no es cierto?
El ojo izquierdo de Yulia Vasilievna enrojeció y lo vi empañado de humedad. Su mentón se estremeció. Rompió a toser nerviosamente, se sonó la nariz, pero... ¡ni palabra!
-En víspera de Año Nuevo usted rompió una taza de té con platito. Descontamos dos rublos... Claro que la taza vale más... es una reliquia de la familia... pero ¡que Dios la perdone! ¡Hemos perdido tanto ya! Además, debido a su falta de atención, Kolia se subió a un árbol y se desgarró la chaquetita... Le descontamos diez... También por su descuido, la camarera le robó a Varia los botines... Usted es quien debe vigilarlo todo. Usted recibe sueldo... Así que le descontamos cinco más... El diez de enero usted tomó prestados diez rublos.
-No los tomé -musitó Yulia Vasilievna.
-¡Pero si lo tengo apuntado!
-Bueno, sea así, está bien.
-A cuarenta y uno le restamos veintisiete, nos queda un saldo de catorce...
Sus dos ojos se le llenaron de lágrimas...
Sobre la naricita larga, bonita, aparecieron gotas de sudor. ¡Pobre muchacha!
-Sólo una vez tomé -dijo con voz trémula-... le pedí prestados a su esposa tres rublos... Nunca más lo hice...
-¿Qué me dice? ¡Y yo que no los tenía apuntados! A catorce le restamos tres y nos queda un saldo de once... ¡He aquí su dinero, muchacha! Tres... tres... uno y uno... ¡sírvase!
Y le tendí once rublos... Ella los cogió con dedos temblorosos y se los metió en el bolsillo.
-Merci -murmuró.
Yo pegué un salto y me eché a caminar por el cuarto. No podía contener mi indignación.
-¿Por qué me da las gracias? -le pregunté.
-Por el dinero.
-¡Pero si la he desplumado! ¡Demonios! ¡La he asaltado! ¡La he robado! ¿Por qué merci?
-En otros sitios ni siquiera me daban...
-¿No le daban? ¡Pues no es extraño! Yo he bromeado con usted... le he dado una cruel lección... ¡Le daré sus ochenta rublos enteritos! ¡Ahí están preparados en un sobre para usted! ¿Pero es que se puede ser tan tímida? ¿Por qué no protesta usted? ¿Por qué calla? ¿Es que se puede vivir en este mundo sin mostrar los dientes? ¿Es que se puede ser tan poquita cosa?
Ella sonrió débilmente y en su rostro leí: "¡Se puede!"
Le pedí disculpas por la cruel lección y le entregué, para su gran asombro, los ochenta rublos. Tímidamente balbuceó su merci y salió... La seguí con la mirada y pensé: ¡Qué fácil es en este mundo ser fuerte!
lunes 26 de marzo de 2007
Lápices rotos
Monólogo mío de un proyecto para Polonia, con personajes que actúan en el bus o en la parada y cuentan sus historias. Programado para el 2008-2009.















