jueves, 27 de diciembre de 2007

Hoy es un día más


Como todos los días, hoy visito varias páginas que quiero compartir:

Para leer todo el año. Feliz 2008.


Y juntos seguiremos viajando

Aquella linea del horizonte resplandece
porque te has ocultado en algún lugar.
Cuántas luces y añoranzas
porque estás tú solo en alguna parte.
Vamos, para empezar, un pedazo de pan,
un cuchillo, una linterna, mete todo en la mochila.
Mi padre me dejó sus cálidos sentimientos.
Tu madre su tierna mirada.
La tierra gira y nos cubre,
las pupilas resplandecen y las luces parpadean.
La tierra gira llevándonos de un lugar a otro.
Algún dia nos volveremos a encontrar
y juntos seguiremos viajando.

Me lo envío mi amigo, el director de teatro Jorge Villanueva, como saludo navideño, con una nota al pie: Canción popular japonesa. Felices fiestas para todos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Mi nombre es Legión


TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor
si no fuesen ridículas.
También en mi tiempo yo escribí cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin,
sólo las criaturas que nunca escribieron
cartas de amor
son las que son
ridículas.
Ojalá volviera al tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy
son mis recuerdos
de esas cartas de amor
los que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)

De Fernando Pessoa, poeta portugúes (1888-1935) o mejor dicho de uno de sus muchos heterónimos, personalidades de nombres diferentes con las cuales escribía libros de poesía diversos y únicos, y algunos también bastante esdrújulos. Más sobre él en la Wikipedia.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Amiguitas


Lo mejor del 2007 fue la gente, como la que me recibió en este proyecto. Pastilla, Cayita, Peque: son inolvidables. Como Pati y Annelise. Gracias por todo. Me dejaron mucho más que este afiche. Me quedo con todo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Y tú sonreías

Soñé que pasaba algo terrible que temía desde siempre. Algo que en otro tiempo me hubiera hecho feliz. Algo que a ti te hacía sentir por encima de mí. Temblé. Lloré. Desperté porque el teléfono sonaba y sonaba. Contesté. Oí tu voz. Volví a temblar.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Lista de compras

Un sapito con imanes en las patas, para la refri: 14 pesos. Una cartuchera hecha con cierres: 10 pesos. Un libro para pintar acuarela: 42 pesos. Libros y revistas de fotografía: 600 pesos. Un libro de encuadernación, uno solito: 160 pesos. Pensar que no compré nada de eso... no tiene precio. Gracias a Dios existe Mastercard. Su campaña no vende nada pero todos podemos parafrasearla.

martes, 20 de noviembre de 2007

Saca tu diccionario



Quand l'araignée sut qu'elle allait mourir, elle invoqua le dieu des araignées.
"Seigneur, dit-elle, je vais paraître et comparaître devant toi. Or, ce qui m'attend ne m'inquiète guère. Je t'ai toujours servi avec humilité. Tes ennemis furent les miens. Que les mouches broyées en ton honneur me soient comptées..."
Et l'araignée mourut. Elle vit Dieu. C'était une mouche.


(Un texto de Serge Wellens, poeta francés, 1927-...) La foto es del blog de Armando López: http://alopezfotos.blogspot.com/

¿Viene por el aviso?


Si algo tiene de bella la publicidad es su capacidad de sorprender y de crear empatía. No hay publicista que no quiera ganarse al público y que no quiera sorprender. Los artistas la miran con desprecio, los contables con envidia, los estatales con maldad. Pero todos la miran. Y de tanto desearla, la odian. ¿O viceversa? Yo finjo odiarla delante de los demás publicistas, para hacerme el artista. Pero ya con esa pose no engaño a nadie.

http://www.detective.co.uk/index_flash.htm: una agencia inglesa cuyo site es más atractivo que su publicidad.

La ABAP, la APAP pero de Brasil: http://www.abap-rio.com.br/links.asp. Sus links sirven.

Y más aún: ¡la asociación brasileña de estudiantes de publicidad! http://abraep.oi.com.br/v06/site/index.php Buenas columnas, links a agencias...

Y una tremenda agencia: Shackleton: http://www.shackleton.es/

Un comercial y regreso. La foto es de hace unos cinco años, del metro de Estocolmo.


jueves, 8 de noviembre de 2007

De un libro que tampoco volveré a ver


Ya no


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

El poema es de Idea Vilariño, (1920-), magnífica autora uruguaya. Si algún día me despido de alguien muy importante será con este poema.

Angst und frieden

Tengo frío y tengo sueño. La barrera entre el alma y la mente es el cuerpo, así que me lo salto y descubro: tras el frío y el sueño están el dolor, la reparación, el miedo al consuelo y al amor. Vuelvo a la mente. Tengo ganas de todo y de nada. De escribir un par de comerciales que queden bien, de los cuales estar orgulloso. De hacer algo en BTL, un evento, algo que me quite la sensación de que aquí nunca pasa nada. De hacer cosas diferentes en teatro, en especial monólogos. De dictar otro curso. De pagar mis deudas. De colmarme de obligaciones. Dicen los sicólogos que se llenan de ocupaciones los que están vacíos de amor. Puede ser. La vida cambia el camino constantemente y he empezado a repletarme de todo. Tal vez cuando vuelves a llenarte de amor también te pones tan nervioso que vuelves a llenarte de ocupaciones. Quizás es la hiperactividad, la primavera, la angustia. Tengo frío. Tengo sueño. Tengo ganas de cansarme. Tengo cuerpo, mente y alma. Por lo menos ya empezó a salir el sol.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Un recuerdo para Juan Gonzalo




SI UN ROSAL SE MUERE



Si un rosal se muere
herido de aromas,
y se hunde en el polvo
su rosa mejor
el jardín recoge
aquel mismo aroma
y sobre el olvido
dibuja otra flor.

Si un amor nos quita
la luz de la vida,
y en la despedida
nos ciega el dolor
la vida recoge
la luz de esa herida
y en la despedida
renace otro amor.
Así tu corazón dejó
nubes de invierno
en el cielo
doliente del adiós
más traerá el estío
su costumbre de rosas
y la más hermosa
me dará su amor.

Ahora que se homenajea a Juan Gonzalo Rose, poeta mayor peruano, recuerdo este vals que él escribió y que cantó Tania Libertad. Yo era niño, él ya era grande. Hay más poemas de él en la web.


jueves, 1 de noviembre de 2007

Abre los ojos


Despertó sobre su escritorio, en la curaduría del museo de arte. Tenía la imagen del sueño en mente. Soñaba cuadros fijos, en los cuales ninguna acción era importante y el único movimiento era el de su cabeza, recorriendo la visión y evaluando los elementos. Ella estaba de pie, en el sueño, y acababa de abrir la puerta del almacén de nuevas adquisiciones. El cuadro diabólico, gigantesco, dominaba la escena. En él una mujer era atrapada por un demonio inmenso que la embestía con odio por detrás. La escena ocurría en un bosque extraño, en el cual cada árbol parecía pintado por un autor diferente. El diablo la tomaba de sorpresa, en una mano el pecho de ella, descubierto y sujeto con fuerza, en la otra el lado posterior del vestido, desgarrado para iniciar la violación. Era un retrato inquietante que hablaba del machismo, de los demonios interiores, pero a la vez de la sensualidad inaceptable de la sumisión. El le miraba la nuca como si estuviera a punto de devorarla. Ella tenía en el rostro una mezcla de pánico, dolor y placer. En sus sueños nunca pasaba nada. Nada se movía. Todo era observado. Y este no fue la excepción. Despierta, bajó al sótano. Abrió la puerta y al fondo del almacén, en el lugar que debían ocupar el súcubo y su víctima, había solamente un gran espejo. Como en su sueño, se quedó quieta. No hizo nada. No vio nada moverse. Sintió apenas, detrás de ella, la respiración caliente y el sonido furioso del vestido al romperse.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Un cuento con alas




LA MOSCA QUE SOÑABA QUE ERA UN AGUILA

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

(Tomado de “La Oveja Negra y demás Fábulas”, México, Era, 1969.)

lunes, 22 de octubre de 2007

No cuenten conmigo


Para hacerse el autoritario, Alan García ordenó que el censo nacional fuera con orden de inamovilidad, es decir, que nadie se moviera de su casa, que los negocios cerraran, que se perdieran millones de soles y se aburriera a todo el mundo. Gobernante en épocas de bombas, toques de queda y feriados bancarios, a García le parece lógico todo lo que sean encierros e interrogatorios, y a la gente tampoco parece afectarle. Es más, absurdamente, ni la Confiep ni AMCHAM ni ningún organismo que favorezca o defienda el comercio dijo esta boca es mía ni se opuso a las pérdidas millonarias que la inmovilidad genera, señal de que Alan, pese a que sus hechos no causan respeto, con su discurso sigue dando miedo. Y a ninguna de las televisoras se le ocurrió generar una programación especial, alguna vuelta de tuerca, algo que aproveche al televidente cautivo –nunca mejor dicho- y de paso, enriquezca las cabezas del país. Aunque ya se sabe que no es eso lo que quieren enriquecer los broadcasters.
Ya me censaron. Ya soy uno más. Y ya escuché varias historias del censo.
Una, la de mi amiga Cayita: la chica del censo pregunta a mi papá:
- ¿Usted trabaja en alguna entidad, orgasmo o empresa estatal?
- ¿Cómo dijo? ¿Orgasmo, señorita?
La chica se puso roja y dije para salvarla:
- Organismo, papá, quiso decir organismo.
- Ah, pensé que el loco de Alan quería saber cuántas veces…
- ¡Papá!

Otra: me llama Alicia, mi hija de siete años, y me increpa con voz de mamá:
- ¡Papá, despiértate de una vez! ¡Vas a ignorar a los del censo y después va a faltar uno!
Tengo más historias pero eso se cuenta en persona. Saludos.

sábado, 20 de octubre de 2007

Alba del Uruguay


Cuando tenía 11 años era un lector voraz. Mi hermano me conseguía libros y mi abuelo, revistas de todo tipo, de esas que venden sin logotipo en el centro de Lima. En una llamada Siete días Ilustrado, argentina, encontré en la sección cartas uno de los usuales pedidos de amistad postal que inundaban el mundo de los 70’s. “Me llamo Alba Haretche, vivo en Montevideo, tengo 13 años y quiero cartearme con amigos del mundo. Mi dirección es…”
Nos escribíamos con mucha frecuencia y fuimos amigos postales durante siete años. Luego de que empecé a hacer teatro –a los 17- dejamos de contactarnos. Era el año 1977 y la vida nos ocupaba con muchas tareas que al final mataron esta amistad.
Cuando cumplí 40 años y terminé de escribir El último barco, obra teatral en la cual el niño protagonista escribe a una amiga que no le responde (“Sandra del Uruguay”) decidí ponerme en contacto con Alba. Le escribí a la dirección que me sabía de memoria –Emancipación 4427, Montevideo, Uruguay- pero pasaron meses sin recibir respuesta. Lo lógico era que se hubiera mudado, pero por alguna razón comencé a temer que la represión militar de aquella época hubiera sido la causante de su desaparición, y envié una carta a El País, diario uruguayo, explicando la situación. El periódico la publicó y recibí respuestas postales de todo tipo: gente que me decía que debían haberla matado, otros que creían haberla visto en tal o cual lugar, y una, la más inteligente, que sin escribir palabra me enviaba la página del directorio telefónico en la cual figuraban los pocos Haretches que vivían en Montevideo. Ahí estaba ella, con su nueva dirección. Le escribí y me respondió: estaba casada, feliz, con tres hijos, era contable y seguía escribiendo tan bien como cuando éramos chicos. Me alegré mucho y más cuando, por razones del trabajo y del destino, viajé a Montevideo a filmar un comercial. La llamé y quedamos en vernos. Vino con su esposo –un tipo encantador- y nos contamos mil cosas del presente, porque del pasado lo sabíamos todo: nuestros hijos, nuestros empleos, nuestra vida actual colmada de compañía, cuidados y posesiones en oposición a mi adolescencia de sueños, soledad e ilusión. Pero hablando de aspiraciones ella me comentó: al menos tú cumpliste tu sueño, porque siempre quisiste ser escritor y ahora esa es tu vida. Y me aparecí en ese café montevideano, yo mismo a los 12 años, soñando con escribir cuentos y contar historias,frente a mí, al que había cumplido lo que deseaba y que ese día, a los 40 años, tan lejos de casa, recién entendía que debía disfrutarlo. Le di las gracias y ella me agradeció también el encuentro. Como sorpresa final, sacó un fajo de papeles: mis viejas cartas setenteras –aunque no para entregármelas- y me confesó que las guardaba con cariño. Seguro que vos hacés lo mismo me dijo. Yo, con cinismo, sólo atiné a responderle que sí.

jueves, 18 de octubre de 2007

Ignoble means "characterized by baseness, lowness, or meanness"


El mejor signo de inteligencia es la capacidad de burlarte de ti mismo. La ciencia, llena de gente inteligente, se burla de sí misma con los premios IgNobel. En ellos se premian investigaciones disparatadas pero llevadas con suma seriedad por científicos realmente importantes. Por ejemplo, se premió en Química el trabajo de unos investigadores españoles titulado «Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectado por la temperatura», y en Física a dos investigadores de la Universidad de París que han esclarecido por qué los espaguetis, en seco, tienden a quebrarse en más de dos pedazos. Esta noticia insólito aparece en esta página, en la Wikipedia y en esta página antigua pero entretenida. Hay una página del ignobel -http://www.ignobel.com/- pero no la he leído a fondo y no sé si es "oficial". Aunque sabe dios si eso importa.

El mundo está girando locamente


Para leer noticias mi página favorita es IBL News. Lo dirige Michael Amigot y tiene de todo, y el portal siempre está actualizado. Hay titulares importantes y serios y hay otros más raros o divertidos, como Un filme policial en Brasil sube las ventas de uniformes de policía o Primer concurso europeo de modelos minusválidas en Alemania, y mil notas más. Puedes leerlo ahí o suscribirte a su envío diario de titulares. Como para dar las gracias.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Yo siento lo mismo que no sientes tú


Leyendo el blog de Jimena (http://lindimismayo.blogspot.com/) pienso en las miles de veces que no me he conectado con lo que siento. Creo que hay un enlace entre un lado y otro del alma y en él un fusible que de tanto dolor, un día se quema. Y a partir de entonces no vuelves a sufrir en apariencia pero sientes a diario que tu Roma se incendia por dentro, que se hunde tu Titanic, que tu Hiroshima se evapora mientras todos creen que cuentas un chiste. Cuando murió Fernando al dia siguiente de nacer hice una lista de cosas necesarias para enterrarlo en paz y sin que su madre sufra. Cuando casi muero yo me dediqué a revisar las imágenes que me rodeaban pensando que si sobrevivía las pondría en una obra. Cuando vi a Mía en su cuna y me aguanté las ganas de cargarla y salir corriendo y robármela para siempre, sólo pude decir: es tan linda que me cambia todo. Tantas veces el hervor frío, el temblor quieto, el grito mudo. Y hace relativamente poco me volvió a pasar, cuando la mujer que me exigía conectarme con mis emociones me dejó para irse con otro, pues me amaba muchísimo pero quería probar con él. Luego regresó, se pasó un año enseñándome a sentir con autenticidad y se volvió a ir, ahora detrás de su sueño que, obvio, no era yo. Hasta el acto de narrarlo me parece gélido. Debería lanzar la computadora por la ventana, pero no es mía sino de mi oficina. Debería golpear los muebles pero no, mis hijas duermen. Debería gritar por la ventana pero serenazgo… No sentir tiene rutinas. Analizarlo todo. Hablar contigo de ti mismo en tercera persona. Trabajar mucho, hasta la ceguera. Huir de los amigos que provocan ataques de sensibilidad. A veces creo que por eso escribo teatro, para que otros (los personajes y los espectadores) sientan lo que yo no me atrevo a expresar. O pienso que nadie se merece mi odio ni mi risa, como si los guardara en secreto cuando en realidad los tengo sepultados. A veces nada más me sorprendo de estar sintiendo, de reírme o ser sincero. Y a veces siento que sería bueno sentir.


lunes, 8 de octubre de 2007

Qué canción sonará cuando muera


“La primera persona con la que mi amigo J. compartió profundamente a Sabina –porque le gustaba compartir canciones, como a todo ser humano- fue una enamorada muy formal, M., cuyo lado hippie lo formaba el haber estudiado comunicaciones en la Universidad de Lima y lo completaba su culto por Joaquín. Fue con ella a un concierto en la Costa Verde en el cual lo anunciaban como el Arjona español. El la dejó cuando M. estaba a punto de convencerlo de comprar una casa en la playa, cerca de Asia, o peor aún, de compartir canciones de Arjona.
La segunda persona que lo unió a Sabina lo hizo a través del odio. Nuestro amigo N., joven publicista que trató de salir conmigo, lo calificaba de autor “fácil, efectista y barato”, y citaba para denigrarlo una canción muy mala de Joaquín: no me gus- no me gus- no me gusta el rap… A la novia de N. este cantautor la chiflaba tanto que acabó viviendo en Barcelona. El nunca lo supo, pero yo me enteré en el baño.
El tercer contacto de J. con el español fue a través de su última enamorada, H., quien amaba al cantante y entonaba a gritos en su auto yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola… y nos dieron las diez y las once… El reía de verla feliz y le grababa más canciones de Sabina y de Bebé, con quien ella compartió un tema que hablaba de libertad y que decía algo como y la dejaste volar, pero sólo tú sabías que así tenía que ser…
Ella, que decía amarlo como a nadie en su vida, lo dejó repentinamente -como nadie lo había dejado en su vida- para irse a estudiar a New York. El viaje lo planificaron ambos para que ella crezca, pero la ruptura fue un aporte personal de H. para el crecimiento de J. Yo me lo olí y se lo dije, pero como lo quiero mucho no me quiso escuchar.
Sin embargo siguieron escribiéndose, H. muerta de frío y J. muerto de amor. Ella soñando con aprender más y él despertando del sueño de volverla a ver. Con los meses el azar llevó a J. a un congreso en Europa, donde ella estudiaba ahora, y decidieron encontrarse pocos días en una ciudad de la Costa Azul. Ella nunca le dijo que quería volver con él, pero trataba de retenerlo por si en el futuro lo necesitaba. El estaba dispuesto a dejarla volar porque había entendido que entre los sueños de ella estaba amarlo mucho, pero sólo después de haberse amado mucho a sí misma. Mientras la esperaba en el pequeño aeropuerto francés, me contó que sonó de improviso una canción de Sabina: yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid… Mala señal, dijo él, pues ella ya tenía un par de meses en España y moría de ganas de quedarse más tiempo. Pero Sabina se les olvidó a los dos cuando se vieron, se besaron –mientras H. levantaba un piececito- y se fueron a vivir el amor de día, de noche, en la playa y lejos de ella. No me contó más detalles ni quise escucharlos.
Hartos de caminar de la mano, de reconocerse, de quererse sin pensar en proyectos ni errores, se detuvieron en una heladería donde ella le habló de sus viajes por Granada, Sevilla, Huelva y mil esquinas más. El sonreía en silencio mientras trataba de reconocer qué canción sonaba en esa radio a todo volumen opacada por las voces de turistas coreanos, italianos y daneses. De repente, ella le preguntó qué opinaba de esos romances que surgen de la nada y no valen nada en la vida. El no comprendió y le pidió explicarse. Ella le dijo: esos encuentros de una noche que luego no significan gran cosa… El le dijo lo que pensaba, que si no valen nada, pues eso.

Entonces ella le contó que había tenido uno, pero no hace tiempo, sino hacía pocas semanas, cuando conoció a alguien en un bar de Granada y…

Y J. no quiso escuchar más y se acordó de Sabina, y sin oírla, como cuando una bomba ensordece a los soldados de las películas, la vio mover la boca cuando en verdad la imaginaba caminito al hostal, besándose en cada farola, y luego desnuda al amanecer bajo la luna, y un largo etcétera sabinesco que lo hizo reír y sentirse muy sabio, y luego, o al mismo tiempo, muy estúpido. Quiso disimular pero no pudo. El viaje se agrió y el futuro también. Y aunque ella volvió a Lima J. no volvió a verla, o se la cruzó por casualidad, y el porvenir dejó de ser lo que había sido y los discos de Sabina se fueron a la basura, junto con Bebé y otros de esa parvada, que volaron por la ventana o fueron regalados con falsa amabilidad, como quien se deshace de un objeto maldito sin dejar entrever el daño que hace.
Todo esto me lo contó J. este sábado mientras, en un bar, nos emborrachábamos luego de que me recogiera, vestida de negro, del matrimonio de mi prima. No había venido acá –me dijo- desde antes de que ella se vaya. Y yo pensé que volvía con la ilusión de reencontrarla, pero no se lo dije porque el desatino de los hombres las mujeres lo ignoramos. Esa era nuestra canción, me gritó sonriendo con amargura, que es como lloran los hombres, sin un solo gesto. Me quedé callada. Escuché la letra. No reconocí al grupo pero sí el título de la canción. Se llama –se llamaba, se llamará- Give a little respect.”

Cuidado con el perro


Dicen que los perros detectan el cáncer con el olfato. Ya que huelen miles de veces mejor de lo que puede oler un humano, parece que son capaces de detectar células cancerosas y atacarlas, o al menos alarmar de ellas como si fueran enemigas. Es lo que le pasó a la señora X, a quien su perro le lamía constantemente una verruga en la piel e incluso trató de arrancársela de un mordisco. Fue al dermatólogo y le diagnosticaron cáncer, como informó The Lancet ya en 1989. En paralelo a experiencias similares publicadas en distintas revistas médicas, los científicos han entrenado perros que detectan orina de personas que tienen cáncer a la próstata, o que huelen dentro de ti el posible tumor o crecimiento anormal. Así que si te sucede que el perro de tu amiga te huele constantemente quizá no sea que te lavaste mal o que tus humores son muy fuertes: tal vez debas hacerte el papanicolau, un test de PSA o algo así, para que te libres del cáncer y un médico te salve la vida, o mejor dicho, un perro.

martes, 11 de septiembre de 2007

Tener más es tener menos


Para borrar estos links de mi lista de favoritos los pongo acá y así los disfrutamos en masa.
El primero, fotos de aviones siniestrados o desarmados. Un fotógrafo gringo luciéndose con exposiciones muy largas. El segundo, el iphone de Apple en versión bamba hecha en China, en you tube. El tercero es un Google con fondo negro llamado Blackle: dicen que si todos lo usáramos se ahorraría mucho energía en el mundo, la que gastamos en tener un fondo blanco en la pantalla.
Visto de otro modo: el placer de visitar esta página sólo se completa con el placer de dejarla. Hasta luego.

viernes, 31 de agosto de 2007

Sólo me queda el goce de estar triste



Cada vez que conocemos a alguien, mil posibilidades de futuro aparecen, como caminos que se abren donde sólo había bosque. Y uno elige cuál seguir. Se enamora. Apuesta.
Pero a veces no eres capaz de apostar, a veces no sabes si quieres avanzar, a veces el último camino te hizo sufrir tanto que no quieres volver a andar solo. Y mucho menos acompañado. No quieres hacer sufrir y sobre todo, no quieres sufrir. Has dejado de creer en el futuro y los caminos que trajo la nueva persona vuelven a cerrarse. Y vuelves a estar perdido y solo en un bosque, bajo la luna.
Esa es la oportunidad de volver a estar contigo. De entender qué quieres. De encarar el trabajo como una forma febril de construirte y no como una fuga compulsiva. Volver a amar lo que haces para amarte de nuevo. No comprometerte, no utilizar, no prometer. Sólo dar pasos lentos y firmes, como en un juego. A Borges le atribuyen un largo poema cursi cuya frase más pertinente ahora es:
“Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores…”
Solo en el Cusco, dictando un taller de dramaturgia para jóvenes inteligentes y entusiastas, pienso en todo y nada a la vez. Planto mi propio jardín y asumo mi dolor, mi soledad, mis odios, mis distancias. Tal vez te arranque de mi jardín. Nos dolerá a los dos. Pero luego creceremos.
Del dolor habló Borges mejor que yo, en un poema que sí es de él, claro y admirable como nada de lo que digo hoy.


1964

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


miércoles, 29 de agosto de 2007

Más sobre el libro

Comparto estos 15 minutos de fama con ustedes.
En El Peruano: http://www.elperuano.com.pe/edc/2007/08/17/cul7.asp
En Correo: http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=54256&seccion_nota=4
Y en México, aunque no tiene nada que ver con el libro: están montando Dos para el camino: http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n390930.htm
Si consigo más, como lo que salió en Caretas, actualizo.

Actualizando: una nota el El Dominical, de El Comercio: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-01/imecdominical0778542.html

Mi libro se re-presenta

Como todos saben, mi libro debió presentarse el 15 de agosto a las 7 y 45 p.m. en la librería Crisol de San Isidro. Pero una hora antes hubo un terremoto y la presentaciòn se vino abajo, aunque no povoque hacer juegos de palabras cuando tantas casas se cayeron sobre tanta gente.
El libro, que se titula Salidas de Emergencia, contiene dos obras de teatro. Superpopper y El ùltimo Barco, y está bellamente realizado por Solar Ediciones.
Como después de todo desastre es natural insistir, el libro se presentará de nuevo este viernes 7 de setiembre a las 7 y 45 p.m. en la Alianza Francesa de Miraflores. Los presentadores serán Mariana De Althaus, Eduardo Adrianzén y Vanessa Saba, todos gente de teatro, todos amigos míos.
Si te invité para el 15, te vuelvo a invitar para el 7. Dudo que se vuelva a postergar.
Gracias.

miércoles, 22 de agosto de 2007


Hola ALICIA DE MARIA!!!
Esta carta es para felicitarte porque eres una de las ganadoras
En el sorteo del álbum de
LOS PADRINOS MAGICOS
Y te has ganado UN DVD!!!!!
FELICITACIONES!
Te lo mereces por portarte tan bien
Y gracias por juntar las figuras del álbum de
LOS PADRINOS MAGICOS!!!!

A mi hija de 6 años, Alicia, le encanta sentir que tiene buena suerte. ¿A quién no?
Coleccionaba en diciembre las figuritas de un álbum con los personajes de Los Padrinos Mágicos y soñaba no con completar los cromos sino con conseguir el más especial: el cromo-cupón para participar del sorteo de un i-pod, un dvd y un gameboy.
Si gano el gameboy será para mí, si gano el i-pod, para Camila (su hermana de 12 años) y si gano el dvd lo pondré en tu cuarto, papá, porque tú no tienes un dvd. Los meses pasaron y el tiempo de la promoción terminó, los sorteos se realizaron y Alicia nunca se enteró. Pero un día de febrero, por suerte, encontró en un parque una figurita arrugada, tirada entre la hierba. Era un cupón para entrar en el sorteo. Loca de entusiasmo y sin leer la letra chiquita que indicaba que éste ya se había realizado, llegó corriendo a la casa y me pidió que lo envíe con su nombre y dirección. Lo pegamos en un papel y lo metimos, sucio y ajado, en un sobre. Prometí llevarlo y apenas ella se fue al colegio lo tiré a la basura.
En marzo, paseando por una tienda, encontré un dvd en oferta, lo compré, lo envolví para regalo, lo adorné con imágenes de Los Padrinos Mágicos y se lo hice llegar con una carta de felicitación falsamente personal, de esas tan standard que escribimos en las agencias de publicidad. Ella lo recibió cuando yo estaba fuera de la casa. Escuché sus gritos de alegría. Me llamó por teléfono y me dijo “¡Papá, gané, GANÉ! ¡Soy una niña con suerte!”
De repente soy un papá egoísta que no quiso comprar un ipod ni un gameboy, y eligió un dvd para su cuarto. Puede ser. Pero sí estoy seguro de algo: Alicia De María tiene suerte.

lunes, 13 de agosto de 2007

Más info sobre el libro

Si hacen clic en este link, verán la nota de prensa de la editorial, que incluye la nota de presentación de Alberto Isola y hasta el precio del libro.
¡Gracias! Abajo hay una nota personal sobre la edición y las obras.

sábado, 11 de agosto de 2007

Un libro que parece dos


Este 15 de agosto a las 7 y 45 p.m. presentaré en la Librería Crisol del Óvalo Gutiérrez, junto al cine Alcázar, el libro titulado Salidas de emergencia, con dos obras de las que soy autor: El último barco y Superpopper. Forma parte de la colección Vodevil de la Editorial Solar que dirige Dante Trujillo, cuyo excelente trabajo de edición se nota en cuanto uno toca el libro, aunque lo conozco desde mucho antes.
El último barco fue estrenada en el 2004 con la dirección de Alberto Isola, como producción número 53 del TUC, Teatro de la Universidad Católica, una exitosa puesta de la que tengo magníficos recuerdos. Superpopper se estrenó en el 2006, dentro del Festival de Teatro Peruano Norteamericano del ICPNA, en el cual el montaje muy bien dirigido por Jorge Villanueva obtuvo el Premio del Público y el Premio del Jurado.
Escribí la primera para el mismo Alberto, a partir de la tragedia del Alianza Lima, cuyo equipo de futbol completo murió al caer frente al mar de Ventanilla, en Lima, el avión Fokker que los transportaba, en circunstancias hasta hoy debatidas. En ese avión viajaba Víctor Barco, esposo de mi hermana Consuelo, a quien le robé el apellido y la profesión para, inventando todo lo demás, contar una historia de padre ausente, tema de estudio sociológico que forma parte de la identidad peruana, y que recorre importantes piezas del teatro nacional.
Superpopper (que antes era Super Popper) nació en cambio de mil impulsos, desde la lectura de Michel Foucault hasta las conversaciones con Jimmy Salaverry, sicólogo que trabaja en publicidad y quien me contó mil historias de insanía que hasta hoy recuerdo y no pude meter por entero en la obra. Robé para los protagonistas los nombres de dos amigos -Brunella Paredes y Joe Gusukuma, a quienes agradezco mucho haber estado cerca- y quise, con una historia desvariante, juntar el suicidio, los mundos imaginarios, la locura y la niñez en un solo crisol.
Ya que estamos agradeciendo, mi gratitud para Sara Joffré, mi maestra teatral, a quien le robo cada frase buena que dice y luego las recuerda cuando las ve en escena.
Hay más información sobre mí acá, en la sección Autores. Aquí hay info sobre la puesta del TUC de El último barco -incluye foto mía para las admiradoras- y en esta otra página hay datos sobre el Superpopper y la puesta del 2006. Gracias a todos los que apoyan este libro, instituciones y personas. Prometo devolver el favor trabajando mucho y escribiendo más.
Mi último agradecimiento es para Alberto Isola, quien ha escrito en el libro una presentación de ambas obras tan inteligente y conmovedora que nos deja bien a todos los teatristas. Gracias Alberto. Y a todos, gracias por ir este miércoles.



martes, 7 de agosto de 2007

Rey de Ajedrez


Yo era un niño que hacía su vida solo. A los 10 años me recuerdo yendo sin compañía todos los sábados de verano, en un bus azul, a la Biblioteca Nacional en el centro de Lima donde saqué un carné de lectura en la sección infantil (a la que se entraba por la puerta lateral, pues la puerta grande era para los que no hacen bulla). Alrededor de la Biblioteca la vida sórdida y floreciente del centro me abrió los ojos al mundo. Un mendigo que exhibía una gran herida purulenta y con el que conversaba largos momentos –de esos que hasta hoy me parecen horas- me hablaba de sus responsabilidades familiares, de su origen chiclayano, de su desgracia como contador. Una mujer que rezaba siempre en la última fila de la iglesia detrás de la Biblioteca -San Pedro, a la que entraba con curiosidad y devoción típicos de mi edad- se me acercaba y me decía como tú era mi hijo, así como tú, y se persignaba llorando mientras yo le apretaba la mano manchada y huesuda sin entender lo que recién hoy, al escribir esto, deduzco. Un vendedor callejero de pantógrafos me contaba que había estudiado “casi una carrera” en Bellas Artes y yo pensaba que exageraba mientras lo veía reproducir gigantescos ojos de Ratón Mickey en un papel sucio que borraba con prolijidad al final de cada demostración, cuando ya no tenía observadores. Pero lo mejor no estaba fuera de la Biblioteca sino dentro, donde conocí a Perrault y a Heraud, a Collodi y a Mary Shelley. Allí conocí también a Lourdes, sin o detrás de la u. Tenía 10 años como yo: lo supe por la lista pegada en la pared, que dividía por edades a los alumnos de los cursos de verano. Nunca nos hablamos pero siempre nos mirábamos a los ojos, evitando la sonrisa y jugando a quién quitaba la vista primero. Yo fingía perder ese juego. Pero en Ajedrez –el único curso en que coincidimos- me ganaba con justicia, todos los sábados, de un modo para mí humillante y feliz. Me clavaba los ojos con maldad después de cada mate, luego la acompañaba hasta la puerta y la veía partir.
El último sábado de ese curso de verano, conversamos. Me preguntó dónde vivía y se asombró de saber que venía desde tan lejos. Hablaba y hablaba como nunca, de sus hermanos ociosos, de su papá que bebía, “toma poquito pero siempre toma”, de su familia que no sabía que ella era tan inteligente ni tan buena en el Ajedrez. Le faltaba ganar un partido para campeonar en esos torneos relámpago todos-contra-todos con que se cierran estos cursos, y ese partido era en mi contra. Nos gustaba la misma música, odiábamos las mismas comidas y nos burlábamos de los mismos compañeros. En silencio y por primera vez, antes de las doce le gané la partida. Me miró con odio y se metió el rey en el bolsillo sin que el profesor se diera cuenta. No campeonó y los dos nos sentimos mal por razones diferentes. Cuando ya estaba seguro de que me odiaba, se acercó a mí y me puso el rey en el bolsillo de la camisa. El profesor nos miró sin comprender. Temblé.
Al concluir la última clase de ese curso salimos como siempre, juntos, hasta la puerta lateral. Me dijo chao y como nunca antes, me besó la mejilla. Se alejó caminando, con la calma de siempre. Se dio la vuelta para volver a verme y luego corrió hasta doblar la esquina.
Nunca más la vi. Algún día mi madre me entregó, entre otros cachivaches devueltos de mi infancia, un rey de ajedrez.

viernes, 27 de julio de 2007

Terroncito de azúcar


El ser humano vive desenganchado de sus emociones. En vez de hablar de lo que siente habla de lo que hizo, de su agenda, de dinero. En vez de preguntar y escuchar espera el silencio del otro para llenarlo con su discurso. En vez de ser humano quiere ser máquina, ser hielo, ser reloj. No acepta, critica. No oye, censura. No sabe conectar, entender ni revelar.
En Lima el alma se esconde de otra manera, como en ciertas otras ciudades: con “humor”. Humor entre comillas porque no es humor inteligente ni inquisidor ni rebelde, es simplemente humor idiota para callar al otro, para llenar el espacio, para no dejar que la idea brillante o la emoción auténtica ocupen el diálogo. Di algo emocionante y te dirán algo chistoso o te soltarán una mueca de burla. Suelta una idea y te lanzarán un “o sea que…” seguido de una broma que matará tu concepto y hará aplaudir al grupo.
O eres chistoso o te callas. O te buscas gente inteligente que oiga razonamientos sin burlarse, que te deje sentir y decir lo que sientes, que respete al ser humano –uno por uno- y no le linche –en grupo- el alma.
De repente por eso, también, tantos peruanos se van.

sábado, 21 de julio de 2007

Nos estamos llenando de poemas.


Tomar medidas extremas.

Un vals zíngaro

Esta canción la conocí en un disco que me regaló Gabriela. Se la sugerí de título a un espectáculo que dirigió Sandra. Hoy la oigo y me sigue enseñando. En todo caso, ya no le temo a lo mismo que temí hace poco.

SOLO POR MIEDO
Letra: Juan Pablo Silvestre.
Música: Pedro A. Burruezo y J. P. Silvestre

Qué bonito es el miedo cuando es sincero

qué brillante el futuro cuando es oscuro
qué exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.

CORO: Una vida más tarde comprenderemos

que la vida perdimos
sólo por miedo.

Qué belleza la vida cuando se olvida
qué profunda la herida si está dormida
qué segura una barca a la deriva
a la deriva

CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.


De qué sirve la calma si no me salva

cuánto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza

CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos
sólo por miedo.

Qué bonito es el miedo cuando es sincero

qué salvaje el deseo cuando te veo
quién pudiera decirte lo que te quiero
¡cuánto te quiero!

CORO: Una vida más tarde comprenderemos
que la vida perdimos... sólo por miedo.

miércoles, 18 de julio de 2007

Poema en un ex libris

Deserción

Se fue el pasto,
el arroyo,
Se fueron los caballos.
Los árboles,
la casa,
los caminos se fueron.
La costa ya no estaba,
ni la mar,
ni la arena.
Me quedaban las nubes,
pero también partieron.

Oliverio Girondo

Encontré este texto en el marcador de libros de una editorial, Mesa Redonda. No había más datos. Pero aquí sí.

lunes, 16 de julio de 2007

Ahora que viene mi libro...


Cuando era chico quería ser Rafael Martos Sánchez. Mejor dicho, Raphael. Mi hermana, siete años mayor, lo adoraba. Ella de trece y yo de cinco íbamos al cine a ver sus aventuras románticas –las de él, no las de ella que sólo las soñaba- y cuando ella lloraba yo me conmovía, y cuando a ella le brillaba la sonrisa, yo sonreía con ella. Mi felicidad era la de mi hermana, y la de mi hermana era la de Raphael. No quería cantar ni hacer sus ademanes, solamente quería hacerla feliz porque ella a veces me parecía muy triste.
Raphael desapareció de mí como a los ocho años y nunca más supe de él hasta que comencé a hacer teatro y a escribir obras, a los 16, cuando me di cuenta de que quería hacer que la gente se emocione en sus butacas y sienta la vida pasajera, el dolor revelador y el amor inmenso y misterioso como me lo transmitían las películas de Raphael. O mejor dicho, las reacciones de mi hermana al ver esas películas que hoy, obvio, lucen ridículas y mal hechas. Ahora que voy a editar dos obras, creo que ya puedo decirlo: en cada pieza mía hay una canción de Raphael escondida, una donde aparece la Virgen María en una gruta, otra donde alguien se enamora y olvida mientras finge ligereza, otra donde un niño es atormentado por el adiós de alguien que quiso... Me sonaba ridículo admitirlo pero creo que en estos tiempos de strip tease emocional ya se puede contar esto. Digan lo que digan.

viernes, 13 de julio de 2007

Vienen las palabras


Feliz. Voy a presentar un libro con dos obras mías: El último barco y Superpopper. Tal vez se venda ya en la Feria del Libro este mes de julio, de hecho se presenta en agosto en Crisol. Como adelanto, un monólogo que forma parte de la primera obra. Muy largo para mis posts, pero la alegría es larga.

XVIII
(El abuelo uniformado, con una medalla en la mano, habla con la sombra de otro bombero).

Señor Comandante General del Cuerpo de Bomberos del Perú, nombrado en 1917 y muerto en 1943, representado por el oficial Oscar Mendieta. Con la mayor cortesía lo he convocado a este sueño porque me veo en el imperativo moral de retornarle la Medalla al Valor que me entregara en 1929, y a pedirle castigo ejemplar para un impostor y mal bombero, el que habla. ¿Se acordará de mí? Cabo Salvador Barco, Medalla al Valor, imagínese: ¡si he sido un cobarde! ¿Recordará cómo me la dieron? Yo tenía 20 años cumplidos y uno de voluntario cuando ocurrió el gran incendio. Y aunque dicen que arriesgué mi vida, que di todo de mí, que entré al fuego a salvar gente como quien se mete a una tina, es falso. Hasta meterme en una tina me resultó... tan difícil. Sí, saqué tres o cuatro personas, tal vez 20, pero no fue nada del otro mundo. ¡40 cuadras ardiendo daban tantas oportunidades de ser héroe! Pero en medio de todo yo pecaba.
Estaba enamorado y en vez de salvar más personas me distraía pensando en ella. Vivía frente a mi casa, en Santa Beatriz. Yo la veía todas las noches desde mi ventana. Su ropa caía, mis manos se mojaban y mi boca se secaba. Nunca llegué a hablarle. Era tan pura, tan blanca, tan ajena. Tenía 16 años y no sabía que la espiaba. Pensaba en ella cuando apagaba una casa, una carreta o lo que sea. Por eso ponía tanto ardor en mi tarea. Por eso gané la medalla que hoy devuelvo porque esconde mi pecado, mi pasión, mi cobardía. Yo mojaba rescoldos pensando que la cubría, que la besaba, ella era la llama y yo la manguera. Y en esa época esperaba esta medalla, la ceremonia, las fotos en el diario La Prensa para ganarme aunque sea una mirada de ella, un poco de amor calladito y lejano. Eso me hizo correr cuando oí la alarma, salí del bar, llegué a la Bomba, me vestí y me dijeron: “¡40 cuadras arden!” Y yo respondí para ella, en silencio: “hoy por ti me hago héroe”. Salimos de rojo los bomberos de moco negro y casi me muero al ver que esas 40 cuadras eran ¡las de Santa Beatriz! Me metí primero a mi casa y luego a todas las de su cuadra salvando a tanta gente nada más para que parezca casual nuestro encuentro en la última puerta, esa que calculé no iba a quemarse hasta que nos encontráramos, yo con el agua verde, ella con sus lenguas rojas. ¡Por eso quiero devolver esta medalla! ¡Porque el cálculo me falló! Cuando llegué a su puerta, la casa estaba vacía. Su gato corrió encendido como un vómito del infierno, las cortinas, el techo y la alfombra se volvían humo y luz delante de mí y yo no podía gritar su nombre porque no lo sabía! Llegué al último ambiente: un baño de pino con una gran tina al centro, y allí, cubierta de agua, estaba ella entre la espuma, los ojos húmedos, invisible y tímida. “Salga”, grité, “yo la salvo!” Pero ella no se paraba porque estaba desnuda, y me di cuenta que prefería morir antes que mostrarse así. Entonces le dije: “le doy mi ropa si usted quiere...” y ella se acurrucó más entre el jabón y sus hervores, le dio miedo imaginarme desnudo, yo temblaba y la casa también, y caía mi sudor ardiendo como caían las vigas, y entonces, Mendieta, Señor Comandante, no supe qué hacer, no resolví nada mientras la tina burbujeaba y mi traje se blanqueaba, y ella levantó un dedo como pidiendo apoyo, pero la casa se vino abajo y no recuerdo más.

Amanecí hospitalizado, vivo de milagro, pero ella nunca apareció. Se la comieron las brasas y yo durante años me culpé de mi duda y de su muerte, y cada 10 años lloré y sufrí en sueños por ella, viéndola con el dedo arriba. Cuando cumplí 60 me percaté de que debí desnudarme y entrar con ella en la tina, debí morir mojado y abrasado para no pasar el resto de mi vida en ascuas, debí apretarla para irnos juntos a la Gloria o al Infierno. Esa es mi carga, Señor Comandante. Una culpa tan horrible que ni siquiera tiene castigo. Cuando cumplí 70 soñé que esta medalla me hería el pecho y me ampollaba los dedos, porque no la merezco. Y si la devuelvo hoy es porque he prometido, en un sueño final, encontrarme con ella. Volví a verla, ¿sabe? Y me di cuenta de que su dedo en alto no era un pedido sino una cita: espérame en el cielo, como el bolero, allá te veo. Y desde entonces busco un atajo para llegar a ella. Y desde entonces busco a mi hijo y lo busco a usted. Para encargarle a mi nieto, que está medio loco, y a mi nuera la fastidiosa. Para devolverle este escudo inútil, porque ella me espera desnudo, Señor Comandante. Ojalá nomás que usted no se moleste ni haga sonar sirenas, porque apenas nos abracemos... se va a incendiar el cielo.
Gracias por todo, Mendieta, Comandante. Hasta pronto.



Foto: Clouds of fire by Helen Lisher.

lunes, 9 de julio de 2007

Títeres del mundo


Criado para el teatro por Sara Joffré, con quien comencé haciendo teatro para niños, y por Vicky y Gastón Aramayo, con quienes aprendí durante cinco años a ser titiritero en su grupo Kusi Kusi, he apreciado siempre el teatro infantil y de títeres y tengo muchas deudas con ambos. Por eso rescato páginas de titiriteros como esta en inglés: Puppeters Unite. Técnicas, videos, de todo, como esta foto de la reseña de The Rocky Horror Puppet Show. Además, hay páginas llamativas, como las del Cosmic bicycle theatre, la del Teatron, la del Sandglass theater y la del Festival 2004 de escuelas de teatro de títeres.

domingo, 8 de julio de 2007

Vals peruano


Hay quienes lo aman y quienes lo odian, pero nadie deja de tararear uno cuando corresponde. Quien viva lejos, que busque y baje un disco de Lucha Reyes y otro de Arturo Cavero para que recuerde de qué le hablo.
Yo recojo una letra y la pego aquí, al pie de este domingo opaco. Es de Augusto Polo Campos, admirable (como autor).


CADA DOMINGO A LAS DOCE

Cuando tengas que partir, quiero que sepas,
que estaré pensando en ti
todos mis días.
Vivirás en mi alegría y mi tristeza,
reinarás en el altar
del alma mía.
Al partir me dejarás tus agonías,
y en la casa que sin ti
quedó muy triste
nadie ocupará el lugar que tú tenías,
porque se murio mi amor
cuando te fuiste.
Cada domingo a las doce saldré a la ventana
para esperarte como antes
despues de la misa.
Y en la esquina solitaria voy a ver a mi alma
que espera tus pasos
buscando mis brazos
y sin tu sonrisa...
se irá el sol de la mañana,
te llorarán las campanas,
cada domingo a las doce, después
después de la misa.

viernes, 6 de julio de 2007

Otra lista más

Cosas que necesito ahora:
- Las obras completas de Sarah Kane en español
- Otra caja de Chianti
- Dormir mucho y chatear menos
- El comentario de Alberto Isola para mi libro
- El poema de Lila Ripoll titulado Viagem en un libro suyo que se titula igual
- Dejar de guardar regalos en La Caja que perdió el Sentido
- Arreglar la ampliadora
- Acostumbrarme a ir solo al teatro
- Una lista de nuevos sueños, nueva gente, nuevo todo.

sábado, 30 de junio de 2007

i wannabe Tim Burton

'Cause I wanna be yours.


Todos fuimos engañados


Nao precisa ser mulher, nem e’ importante que seja homem.
Basta ser humano, basta ter sentimentos, basta ter coracao.
Precisa saber falar e calar.
Sobretudo saber ouvir e guardar segredos...
Tem de gostar de poesia, pintura e musica, da madrugada, de passaros e de flores, do sol e da lua, do canto do vento e das cancoes da brisa.
Deve ter amor, um grande amor por alguem...
Ou entao sentir a falta desse mesmo amor...
Deve amar o proximo e saber respeitar a dor que algumas pessoas levam consigo.
Pode ja’ ter sido enganado. (todos os amigos sao enganados).
Nao e’ preciso que seja puro mas nao deve ser vulgar. Deve ter um ideal e medo de perde-lo. E, caso assim nao for, deve sentir o grande vazio que isso representa.
E’ importante gostar de criancas e lastimar as que nao puderam nascer.
Procura-se um amigo
para gostar dos mesmos gostos, que se comova quando chamado de amigo. Que saiba conversar de coisas simples: de orvalho, de grandes chuvas e das recordacoes de infancia.
Precisa-se de um amigo
para nao enlouquecer, para contar o que se vive, de belo e triste, durante o dia. Dos anseios e das realizacoes. Dos sonhos e da realidade.
Precisa-se de um amigo
para se parar e chorar, para nao viver em busca de memorias perdidas.
Precisa-se de alguem que nos chame amigo –- para se ter a certeza de que ainda se vive...

Todos atribuyen este texto a Vinicius de Moraes, pero no es suyo. Le sobra sentimiento pero ainda le falta poesía. ¿Será el engaño de algún amigo?

jueves, 28 de junio de 2007

Golpe de sombra


Te regaló una tarjeta, Claudio, con una frase que te hizo gracia. Luego, bajo el sol, decidieron comer un helado. De golpe ella te dijo que había otro y tú, Claudio el pensante, el siempre tolerante, el de mente abierta, suspiraste sin reaccionar. Pero tu sombra se puso de pie, Claudio, y tu helado en su mano se convirtió en un cuchillo gigantesco que se abatió mil veces sobre la sombra de ella. Tú fingiste no haber oído nada y seguiste con cara de piedra, pero el daño estaba hecho, la policía había llegado, ella sangraba sin remedio mientras tu sombra escapaba por el techo. La tarjeta, que se empapaba en sangre, te dijo por última vez te regalo una sonrisa.

A day in the life


Hoy empieza la vida después de ti. Ya no tengo que esperarte para saber mi futuro ni tengo que seguirte para conocer mis pasos. Tú lo decidiste hace mucho pero yo me resistí, te acompañé, peleé por lo que creía y creía estar junto a ti cuando tú estabas junto a dios sabe quién. Creía, pero el maltrato y el egoísmo apagaron mi fe.
Pudo unirnos el amor mutuo, pero el amor propio lo mató.
Hoy tienes un lastre menos y puedes volar más alto. Yo tengo una vida nueva, como una carta sin abrir. Aceptaré lo que en ella venga escrito. Sé que no lleva tu nombre.

jueves, 14 de junio de 2007

Stay hungry, stay foolish

Tres historias bien contadas y un ejemplo conmovedor. Mira con paciencia y une los puntos. Steve Jobs, el creador de Apple y Pixar cuenta su vida.



Y acá va la segunda parte:

miércoles, 13 de junio de 2007

En una calle de Cusco


Hay más en mi photoblog.

Yo sé que no se busca


Si algún día busco, buscaré una mujer alegre, pero sobre todo seria. Que sepa mantener sus compromisos sin traicionar sus intereses, y viceversa. Aunque el amor no se busca, si algún día lo hago escogeré a la persona cuyo principal plan sea el nosotros y esté dispuesta a que su yo crezca paralelo a la relación y no encima de ésta, matándola. Una que sepa lo que quiere pero no me imponga sus planes. Pero ya sé que nada se busca. Una que sepa manejar la plata y no mi plata, una que necesite el amor como un fin y no como un medio para calmar las angustias, que no llegue por cansancio de estar sola sino por necesidad de llegar, porque mi playa espera una viajera y no una náufraga, o quizá la busca. Una que si me destroza y parte, lo haga porque ya no me quiere, y no porque me quiera pero ya no le convenga. Si algún día busco, dejaré de buscar y esperaré, simplemente, alguien que en vez de querer formalidades, calma, estabilidad o protección, esté buscando amor. Mejor aún: que me esté buscando a mí.

domingo, 10 de junio de 2007

Uno de Neruda


XXII

LA ISLA
Amor, amor, oh separada mía
por tantas veces mar como nieve y distancia,
mínima y misteriosa, rodeada
de eternidad, agradezco
no sólo tu mirada de doncella,
tu blancura escondida, rosa secreta, sino
el resplandor moral de tus estatuas,
la paz abandonada que impusiste en mis manos:
el día detenido en tu garganta.

Muchos poemas más de Pablo Neruda, que no necesita comentarios, en su web: http://www.neruda.uchile.cl/obra/obra2.htm.

miércoles, 6 de junio de 2007

La Paz no queda tan lejos


De repente un día, después de la tormenta de la soledad, me sentí rodeado de gente, poca pero buena. Metido con pasión en mi empleo, en el teatro y en mi rol de padre. De repente la estabilidad apareció como un amanecer gradual y relajado. La tensión del día a día se disipó en la paz de las noches, del frío de junio, del sillón de leer. Y descubrí que relajarse, descansar y darse tiempo se parece a envejecer pero no es más que amor propio. Y dentro de ese paisaje ya no caben más tsunamis pasionales, no más montañas rusas, no más remolinos ajenos. Si voy a tener problemas, desde hoy, serán solo los míos, o los de mis hijas, o los de esa gente querida que nunca me atormentó ni se colgó de mí y que apareció de la nada, como esos aborígenes selváticos que aparecen de entre las hojas en las películas de exploradores, para salvarte. Ahora eres misionero de ti mismo. Ya no eres una selva congestionada. Me iluminé, desperté, me desenredé.

sábado, 19 de mayo de 2007

Tres mujeres


Mis hijas Alicia y Camila con su mamá en el día de la Madre, con las serpentinas que recibí en una despedida de soltera. Alicia siempre mira hacia otro planeta.

Desde Cusco


Me vine a Cusco con mi hija de 16 años, Mía, para mejorar nuestros vinculos. El mio con ella y el suyo con su mp3 reader. Me doy cuenta de que el amor viene con un kit de paciencia que yo no creía tener incorporado y que ella en cambio derrocha. Y no he llamado a nadie más que a mis otras hijas, y me he sentido en paz, lejos de mí mismo y de mis rollos, de todo aquello en que me he metido buscando la felicidad y a veces, dejándome llevar por la búsqueda de otros. He visto Moray, las salinas de Maras y tantas cosas impresionantes que compartimos Mía y yo, en silencio, entendiéndonos sin hablar. Vale la pena viajar así. La última vez encontré otro tipo de amor, y todo me parecía maravilloso. Hoy me siento más papá que nunca, y eso vale la pena recordarlo. Con una foto en el fotoblog que pronto abriré. Y con una nota aquí, en el fondo de la web.

lunes, 7 de mayo de 2007

De repente un día


"Hay cambios en la vida que se dan con tanta suavidad que uno no los nota.

Uno puede propiciarlos y buscarlos pero difícilmente sentirlos, son invisibles, para bien o para mal. Así crecen los niños, así se queda uno calvo, así nace o muere el amor.

Cuando uno es joven ama el dramatismo, la cámara rápida, el claroscuro, la violencia de los hechos apasionados. Pero los cambios lentos no tienen nada de esto y hay que ser sabios y tomar distancia para percibirlos. Sólo el amigo que vuelve de un viaje o ese pariente que no ves hace mucho se da cuenta de cuánto ha crecido tu hija o cuán pelado estás ahora o qué vieja luce tu casa. Son transformaciones tan suaves que te puedes perder la emoción que causan. No se sienten como bofetadas sino como caricias, y atestiguan la labor del tiempo. Están a tu alrededor, en esa puerta que ya no cierra igual o en esas primeras canas desapercibidas. Si le temes al tiempo y al cambio, descubrirlas te causará terror repentino. Si te has hecho más sabio, encontrarás en ellos el exacto punto medio entre el asombro y la indiferencia. Ese punto tiene nombre. Se llama revelación."
Cuadro de Oona Ratcliffe.

jueves, 3 de mayo de 2007

El texto al pie del cuadro

AMA AL OTRO

Ama al Otro, mira los ojos del Otro,
Piensa que un día alguien se ahogó en su agua,
perdido de amor.

Para alguien, por un tiempo, esos ojos eran planetas,
territorio infinito de atracción y esperanza:
los sueños mas excesivos han nacido allí en esos ojos,
donde la madre, hace mucho, construyó un futuro de gloria y brillo
“Victoria sobre el vacío, esos ojos la ganarán”

Alrededor de los ojos la piel, suave, tan suave como la de un bebé,
hoy erizada es necesario defenderse, la vida, comprendes.

El se perdió tantas veces, tantas veces malgastado,
A causa de desafíos, deberes, por todos esos cuentos que tejen a la gente
les cortan del único propósito que podría ser alcanzado:
hacer sonar dentro de sí el eco claro de lo divino,
saber y compartir esa eternidad,
darse en cuerpo y alma a Su Incandescencia.

Pero
En su corazón sordo sofoca la incansable música,
que desde tanto tiempo, testaruda, se repite, insiste

Y el tiempo se impacienta sobre sus tierras interiores, desamparadas, secas...

Pero
Aún él se malgasta, y continúa perdiéndose, a causa de desafíos, deberes,
Por todos esos cuentos que hacen morir a las personas,
Antes de que puedan vivir.

Ama al Otro, mira los ojos del Otro.

Texto del pintor Guy Ferrer, colgado en su muestra en el ICPNA de Miraflores a inicios del 2007.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Hello Moto




Fotos tomadas con mi celular. Me falta una contigo.
Y me provoca tener un fotoblog como estos de la página www.photoblogs.org

domingo, 29 de abril de 2007

Cartas que viajan sin fin


"Sólo hay una soledad. Es grande y difícil de soportar. Y casi a todos nos llegan horas en que de buen grado la cederíamos a cambio de cualquier convivencia. Por muy trivial y mezquina que fuere. Hasta por la mera ilusión de una ínfima coincidencia con cualquier otro ser. Con el primero que se presente, aunque resulte tal vez el menos digno. Mas acaso sean éstas, precisamente, las horas en que la soledad crece, pues su desarrollo es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el comienzo de la primavera. Ello, sin embargo, no debe desconcertarle, pues lo único que por cierto hace falta es esto: Soledad, grande, íntima soledad. Adentrarse en sí mismo, y, durante horas y horas, no encontrar a nadie... Esto es lo que importa saber conseguir. Estar solos como estuvimos solos cuando niños, mientras en derredor nuestro iban los mayores de un lado para otro, enredados en cosas que parecían importantes y grandes, sólo porque ellos se mostraban atareados, y porque nosotros nada entendíamos de sus quehaceres".

Fragmento de la Carta VI, de las diez que componen el libro Cartas a un joven poeta, de Reiner María Rilke (1875-1926), vate extraordinario.

domingo, 22 de abril de 2007

Dile a esa chica que no joda más

Si lo que quieres es vivir cien años
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Compra una máscara anti-gas,
manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculos de cinco a seis.
Y ponte gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad,
funda un hogar en el que nunca reine
más rey que la seguridad.
Evita el humo de los clubs,
reduce la velocidad
Si lo que quieres es vivir cien años
vacúnate contra el azar.
Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
"¿tienen pastillas para no soñar?"
Si quieres ser Matusalén
vigila tu colesterol,
si tu película es vivir cien años
no lo hagas nunca sin condón.
Es peligroso que tu piel desnuda
roce otra piel sin esterilizar,
que no se infiltre el virus de la duda
en tu cama matrimonial.
Y si en tus noches falta sal
para eso está el televisor!
Si lo que quieres es cumplir cien años
no vivas como vivo yo...

Canción conocida: Pastillas para no soñar. Letra de Antonio García de Diego, Joaquín Sabina y Pedro Varona.

Pasajero de la nada


Cada vez que llego a un aeropuerto y nadie me recibe, me siento desolado. Me provoca revisar qué he hecho con mi vida para que ningún amigo, amante o siquiera un conocido pase a recogerme. Y la palabra recogerme dice mucho de lo que siento. A veces hay un taxista con un cartel y pienso: como otros pagan por mujeres para creer que los aman, yo contrato un chofer para que alguien tenga mi nombre en sus labios, o en su cartel. Me siento un niño perdido, es una de esas cosas que se podrían hablar por meses con una terapeuta. Que se podrían llorar por días sin explicación. Y cuando mis ex-parejas se ofrecían a recoger a alguien (parientes, amigos de toda la vida, ex amores, quien sea) yo me dividía en dos y uno de nosotros, el invisible, siempre volteaba hacia ella y le decía inaudible: ¿y a mí por qué no me recoges nunca? Entonces ella me preguntaba: ¿dijiste algo? y yo le respondía que no, y ella se iba y donde fuera que me dejara para partir a recibir a otro, se formaba un aeropuerto enorme a mi alrededor.
Sólo tú fuiste a recogerme.
Recién hoy descubro cuánto te agradezco.

miércoles, 18 de abril de 2007

Pared pintada en Cerro Azul


Hazle clic y ten paciencia. La ola te llevará.

El anillo perdido

Cuando Natalia pidió la quinta copa de vino su amiga Inés sonrió satisfecha. Sonrieron también los dos amigos de su amiga, que habían ido a conocerla y de los cuales uno no dijo casi nada en toda la noche mientras el otro hablaba y hablaba sin dejar de mirarla a los ojos. Natalia notó que algo le faltaba. Se tocó el dedo y dijo: mi anillo. Sintió llegar la embriaguez cuando se agachó a buscarlo en el suelo. Arrastrándose bajo la mesa se reprendía por haberlo dejado caer, sabiendo lo mucho que significaba este anillo para ella y para el hombre que la esperaba en casa sin saber de la salida con Inés, de los dos amigos, de las cinco copas. Inés se quedó sentada, divertida, impasible ante la pérdida. El amigo mudo también permaneció inmóvil. El segundo en cambio tanteaba en la arena del bar playero con verdadero interés, pero no por el anillo. Natalia dijo en voz alta algo que ya no recuerda –cómo he sido tan tonta o algo así- y su amiga desde arriba respondió algo que parecía haber repetido varias veces sin ser oída: nunca trajiste puesto ningún aro. Natalia, a gatas sobre el piso oscuro, trató de recordar algún detalle del objeto perdido y nada vino a su mente. Ni su color, ni su forma, ni siquiera el momento obligatoriamente inolvidable en que suponía haberlo recibido como obsequio del ausente. Se congeló, pasmada. Su búsqueda perdió todo sentido. Descubrió que en su habitación la esperaba sólo una cama vacía. Quiso llorar mientras gateaba. Levantó los ojos y vio los de él, que no dejaban de mirar los suyos y estaban demasiado cerca.

sábado, 7 de abril de 2007

Como un hielo al sol

EL GUARDIÁN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.

José Watanabe (Laredo, 1942) , el poeta peruano de más brillo en la actualidad. Más sobre él.

viernes, 6 de abril de 2007

Abril es el mes más cruel.


Abril es el mes más cruel, hace brotar
lilas del interior de la tierra muerta, mezcla
la memoria y el deseo, estremece
las raíces marchitas con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo calientes, cubriendo
la tierra con nieve de olvido, alimentando
un poco de vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, pasando sobre el Starnbergersee
con una cortina de lluvia; hicimos un alto bajo la galería de columnas,
y continuamos a la luz del sol, adentrándonos en el Hofgarten,
y bebimos café, y hablamos durante una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch
1.
Y cuando éramos niños, pasando una temporada donde el archiduque,
donde mi primo, él me sacó en un trineo,
y yo estaba asustado. Él dijo, Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y para abajo fuimos.
En las montañas, allí uno se siente libre.
Leo, gran parte de la noche, y voy al sur en invierno.


Tomado de La Tierra baldía de T.S. Eliot.

"La tierra baldía es un largo poema (433 versos) dividido en cinco partes. En cualquier caso, forma un todo unitario que sólo cobra sentido teniendo en cuenta todos sus elementos simultáneamente. Trataremos muy brevemente cada una de las partes, mutilando así inevitablemente toda su riqueza y, sobre todo, esa extraordinaria belleza que únicamente la lectura puede trasmitir" dice Olga Osorio, que estudia este libro. En otro blog, Jesús Ruiz lo traduce. Yo he tenido suficientes explicaciones y cito estas líneas sólo para comenzar el otoño.

jueves, 5 de abril de 2007

TEATRO DE LA AUSENCIA

El dolor menos admitido de nuestros tiempos es el pequeño y constante dolor de la ausencia cotidiana.
Primero nos lo da la vida –como un traficante que endulza a sus futuros viciosos– pero luego nosotros mismos dejamos de apreciar lo presente para enfocarnos en el vacío, para usarlo como acicate en nuestras carreras hacia ningún lado.
Eso construye los sueños de los adolescentes –encontrar lo perdido, convertido en algo valioso– y la locura de los solitarios, la tristeza de los inconformes, la insatisfacción de quienes ven las butacas vacías, la cama incompleta, la cita que no fue.
El vicio de la ausencia se niega mucho pero se sufre más porque en estos tiempos de ganadores, el perdedor parece ser un voluntario más que una víctima y la compasión, una pérdida de tiempo.
Pero el amor por la ausencia, innombrable, sigue allí como un rescoldo y nos incendia de golpe cada tanto. Quema sin piedad a los niños a solas, a los adolescentes perdidos, a todos aquellos que no la buscaron pero que luego, con los años, querrán volverla a sentir. Para eso tal vez –también– es el teatro. Para que este mundo que sobrevalora lo que tiene vuelva a recordar que lo esencial le falta. Que hay ideas, momentos y personas dolorosa e irremediablemente ausentes. Y que para ser felices, a pesar de todo, debemos dejar de mirar esa silla donde no hay nadie y construir con los presentes las compañías, los personajes y los eventos que nunca tendremos.
Eso también –tal vez– es el teatro. Reconstruir. Representar.

(Así iba a llamarse el libro con dos obras mías –Super Popper y El Último Barco- que se editará este año, y este iba a ser el prólogo. Pero Miguel Rubio, director del admirable grupo Yuyachkani, ha publicado El Cuerpo Ausente, enfocando la ausencia desde otro ángulo mil veces más poderoso e importante: el de los desaparecidos en la guerra interna que vivió el Perú en los 90. Cambiaré el título y el prólogo).

viernes, 30 de marzo de 2007

Un cuento de Anton Chejov


Poquita cosa


Hace unos día invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas.
-Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma... Veamos... Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes...
-En cuarenta...
-No. En treinta... Lo tengo apuntado. Siempre le he pagado a las institutrices treinta rublos... Veamos... Ha estado usted con nosotros dos meses...
-Dos meses y cinco días...
-Dos meses redondos. Lo tengo apuntado. Le corresponden por lo tanto sesenta rublos... Pero hay que descontarle nueve domingos... pues los domingos usted no le ha dado clase a Kolia, sólo ha paseado... más tres días de fiesta...
A Yulia Vasilievna se le encendió el rostro y se puso a tironear el volante de su vestido, pero... ¡ni palabra!
-Tres días de fiesta... Por consiguiente descontamos doce rublos... Durante cuatro días Kolia estuvo enfermo y no tuvo clases... usted se las dio sólo a Varia... Hubo tres días que usted anduvo con dolor de muela y mi esposa le permitió descansar después de la comida... Doce y siete suman diecinueve. Al descontarlos queda un saldo de... hum... de cuarenta y un rublos... ¿no es cierto?
El ojo izquierdo de Yulia Vasilievna enrojeció y lo vi empañado de humedad. Su mentón se estremeció. Rompió a toser nerviosamente, se sonó la nariz, pero... ¡ni palabra!
-En víspera de Año Nuevo usted rompió una taza de té con platito. Descontamos dos rublos... Claro que la taza vale más... es una reliquia de la familia... pero ¡que Dios la perdone! ¡Hemos perdido tanto ya! Además, debido a su falta de atención, Kolia se subió a un árbol y se desgarró la chaquetita... Le descontamos diez... También por su descuido, la camarera le robó a Varia los botines... Usted es quien debe vigilarlo todo. Usted recibe sueldo... Así que le descontamos cinco más... El diez de enero usted tomó prestados diez rublos.
-No los tomé -musitó Yulia Vasilievna.
-¡Pero si lo tengo apuntado!
-Bueno, sea así, está bien.
-A cuarenta y uno le restamos veintisiete, nos queda un saldo de catorce...
Sus dos ojos se le llenaron de lágrimas...
Sobre la naricita larga, bonita, aparecieron gotas de sudor. ¡Pobre muchacha!
-Sólo una vez tomé -dijo con voz trémula-... le pedí prestados a su esposa tres rublos... Nunca más lo hice...
-¿Qué me dice? ¡Y yo que no los tenía apuntados! A catorce le restamos tres y nos queda un saldo de once... ¡He aquí su dinero, muchacha! Tres... tres... uno y uno... ¡sírvase!
Y le tendí once rublos... Ella los cogió con dedos temblorosos y se los metió en el bolsillo.
-Merci -murmuró.
Yo pegué un salto y me eché a caminar por el cuarto. No podía contener mi indignación.
-¿Por qué me da las gracias? -le pregunté.
-Por el dinero.
-¡Pero si la he desplumado! ¡Demonios! ¡La he asaltado! ¡La he robado! ¿Por qué merci?
-En otros sitios ni siquiera me daban...
-¿No le daban? ¡Pues no es extraño! Yo he bromeado con usted... le he dado una cruel lección... ¡Le daré sus ochenta rublos enteritos! ¡Ahí están preparados en un sobre para usted! ¿Pero es que se puede ser tan tímida? ¿Por qué no protesta usted? ¿Por qué calla? ¿Es que se puede vivir en este mundo sin mostrar los dientes? ¿Es que se puede ser tan poquita cosa?
Ella sonrió débilmente y en su rostro leí: "¡Se puede!"
Le pedí disculpas por la cruel lección y le entregué, para su gran asombro, los ochenta rublos. Tímidamente balbuceó su merci y salió... La seguí con la mirada y pensé: ¡Qué fácil es en este mundo ser fuerte!
---------
Todos los cuentos de este ruso genial están aquí. Y más.