jueves, 27 de noviembre de 2008

Sabía que desaparecería


Sus cosas no estaban. Las luces encendidas. El incienso apagado. El viejo no entendía dónde podía haber ido la vieja. Vieja era un decir: No lo era tanto como él. En verdad era 20 años menor, pero eso no los separó nunca. El siempre le había dado todo, aunque nunca pudo entenderla por completo. Ella decía amarlo pero pese a eso era capaz de cualquier cosa. Cuando se conocieron ella le declaró su amor durante un año y, terminado el año, se fue a probar suerte con un banquero extranjero al que le aceptó un viaje pasional por playas paradisíacas que el viejo nunca conocería. Sin embargo, llamaba al viejo cada atardecer playero para llorar y decirle que lo amaba (y después desnudarse para dormir cada noche playera con el banquero). Regresó y no pidió perdón, pero él la recibió sin exigirle nada. Un año después volvió a largarse, esta vez buscando su destino a varios países de distancia. Se reencontraron porque él fue por ella –pretextando un viaje de trabajo- y en el reencuentro amoroso ella le contó sus romances mientras él tragaba, en la mesa de una heladería, su furia de amar a un ser insensible. Se alejaron, por ella, una vez más. El viejo probó a enamorarse pero ella volvió y apeló a todo para reconquistarlo: escenas de celos, de seducción, de ternura. Insistieron entonces, pese a lo sufrido. Había en esta relación un dolor irrenunciable, un potencial de maltrato y culpa que sus almas perversas no podían dejar atrás. Pasaron los años. El se negó a darle un hijo y ella se negó a comer. Hoy, de repente, la vieja había desaparecido. Ya lo había hecho antes y el viejo recién lo notaba. Cada vez que viajaba, desaparecía. Cayó en cuenta de que nunca le pidieron perdón. De que ella nunca fue capaz de decirle prioricé el placer, la riqueza y la experiencia antes que amarte. Descubrió que su devoción era masoquismo y la de ella, una máscara. Que aquello que tanto temía –porque lo que uno teme que le pase es lo que ya le ha pasado- le venía ocurriendo mil veces, una cada año. Oyó de golpe el estrépito de una casa derrumbándose. Un rayo sordo, un enorme golpe de viento. Ahora sabía que lo querían mal, para hacerle daño, para usarlo, para cobrarse revanchas con seres ya inexistentes. Se levantó, tomó sus cosas y se fue él también, dejando el hogar vacío. Los muebles desaparecían mientras él caminaba hacia la puerta. Al llegar a ella se miró al espejo, lo único que quedaba dentro de esa casa. Tenía 40 años menos. Sonrió y la puerta se abrió sola.

Cuando la vieja volvió no encontró a nadie. Miró hacia la playa por la ventana y sólo pudo ver a un chico alegre que cargaba un morral mientras conversaba con una desconocida.


 La foto es de alguien en flickr: http://flickr.com/photos/carbonnyc/132922595/

4 comentarios:

eunice dijo...

me encanta esto.

Anónimo dijo...

Es triste mirar al espejo y ver que es cierto. Prioridades? el amor no estuvo en mi lista.

negri dijo...

mira como es la vida, buscaba imagenes de corazones y el buscador me hizo llegar a esto...lo casual también existe escuché una vez...la vieja te dejó, pero tú nunca la dejaste, la fuiste a buscar a otros mundos...mientras la musaraña te llora extraña y espera una llamada, un estreno, otra madrugada a tu lado cuando la despiertes para hacerle el amor y decirle: te preparo el desayuno preciosa, cafecito?...como son es la vida, será ke perdonaste todo y ahora no perdonas más nunca nada? debi llegar años atras...o tal vez deba dejar que pase el tiempo, porque la musaraña no quiere dejar a ese viejo nunca, ni por un viaje pasional porque quiere irse a ese viaje pasional con él, ni para buscar destinoporque sabe que su destino está con el viejo y siempre priorizará el placer, la riqueza y la experiencia pero para tener placer a su lado, hacer riqueza juntos y aprender de su experiencia...pero antes que nada lo más importante será amarlo. Yo si perdón, espero volver.

Mary dijo...

Priorizar? a veces el amor te envuelve en jugarretas extrañas donde tienes que decidir. Yo me fui por egoísmo, ahora espero que me busque porque simplemente siento que llegará...
" en el placer ajeno no he dejado de amarlo, él en su isla sé que no me olvida. "