
XXII
LA ISLA
Amor, amor, oh separada mía
Amor, amor, oh separada mía
por tantas veces mar como nieve y distancia,
mínima y misteriosa, rodeada
de eternidad, agradezco
no sólo tu mirada de doncella,
tu blancura escondida, rosa secreta, sino
el resplandor moral de tus estatuas,
la paz abandonada que impusiste en mis manos:
el día detenido en tu garganta.
Muchos poemas más de Pablo Neruda, que no necesita comentarios, en su web: http://www.neruda.uchile.cl/obra/obra2.htm.
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