jueves, 6 de octubre de 2011

Un poema de Ernesto Cardenal

 

El lugar “Armonía”

Él iba despacio porque llegaba demasiado temprano
y ella iba aprisa porque llegaba tarde.

Él iba por una carretera y ella por otra
y los dos autos chocaron en la intersección
de las dos carreteras (el lugar llamado “Armonía”).

El policía dijo que las posibilidades de accidente
habían sido “una en un millón”,
porque las dos carreteras eran muy anchas en ese sitio
y los conductores de los dos vehículos
debieron haberse visto venir perfectamente
“a no ser que los dos hubieran ido distraídos
pensando en el lugar adonde cada uno se dirigía…”

Pero el policía no sabía que él y ella se habían dado cita
y que los dos autos que chocaron se dirigían al mismo lugar.
La casualidad fue mucho mayor que como creía el policía:
no una en un millón ni una en un billón
sino una en un infinito de probabilidades
o bien no había casualidad ni había probabilidades
y lo sucedido no podía haber sido de otro modo:
él y ella se habían dado cita
y llevaban sus relojes sincronizados
y fueron demasiado puntuales a la cita.

Eso es todo.


Poema de Ernesto Cardenal. Imagen de Roberto Huarcaya, de una serie en la que fotografiaba autos chocados iluminados con fuentes no convencionales.

1 comentario:

carlos de la parra dijo...

Gran especulación de la ecuación tiempo--destino.
Para mí que la realidad queda entre el misterio y la duda.