lunes, 16 de septiembre de 2013
Esto es
La confianza para crear y dejar crear, siempre sonriendo, sin preocupaciones.
La elegancia en el aspecto y en las palabras, en lo exterior como en las ideas.
El respeto por los demás como primer paso para obtener lo mejor de ellos y de ti.
La inteligencia para resolver y para llevar las demás inteligencias a su mejor nivel posible.
El miedo como punto de partida, para abandonarlo antes de lanzarse a la acción.
La empatía. La visión de futuro. La hermosura de lo práctico y la utilidad de lo bello.
Lo que sale de tus manos y de tu centro de luz.
Tu capacidad de reconocer que esto es para ti.
martes, 27 de agosto de 2013
Lo grande es ir con Pan Am...
Encontré un jingle que oí cuando era niño y me gustó la letra en inglés, de la que acá los publicistas solo tomaron la última frase. 1960 y tantos. Tanto por oír.
Leave the phone off the hook
Teach the cat how to cook
Teach the cat how to cook
Be a man, not a mouse
Sell your car, rent your house
Sell your car, rent your house
Get away, right away, like today
For once in a lifetime: Get into this
world.
Let the golf, take its course
Let the car, get a horse
Let the car, get a horse
Leave the house up a tree
Lock the door, lose the key!
Lock the door, lose the key!
Get away, right away, like today
For once in a lifetime: Get into this
world.
Pan Am/Makes the going great...
Pan Am/Makes the going great...
Pan Am/Makes the going great...
Leave the mail in a box
Tie the hands of the clocks
Tie the hands of the clocks
Hang your tears out to dry
Leave your house on the fly
Leave your house on the fly
Get away, right away, like today
For once in a lifetime: Get into this
world.
Let the smoke blow its stack
Leave the smog and the flack
Leave the smog and the flack
Turn the rain into shine
Head for cloud Number nine
Head for cloud Number nine
Get away, right away, like today
For once in a lifetime: Get into this
world.
Pan Am/Makes the going great...
Pan Am/Makes the going great...
Pan Am/Makes the going great...
lunes, 22 de julio de 2013
Con K., sobre la fotografía.
En la primavera de 1921 se instalaron en Praga dos máquinas fotográficas
automáticas recientemente inventadas en el extranjero que reproducían seis o
diez o más exposiciones de la misma persona en la misma placa. Cuando le llevé
a Kafka una serie semejante de fotografías le dije de buen humor:
-Por un par de coronas uno puede hacerse fotografiar desde todos los ángulos. Este aparato es un Conócete a ti mismo mecánico.
-Un desconócete a ti mismo, querrás decir -dijo Kafka.
-¿A qué se refiere? -protesté-. ¡La cámara no miente!
-¿Quién se lo dijo? -Kafka ladeó la cabeza-. La fotografía concentra nuestra mirada en la superficie. Por esa razón enturbia la vida oculta que trasluce a través de los contornos de las cosas como un juego de luces y sombras. Eso no se puede captar siquiera con las lentes más penetrantes. Hay que buscarlo a tientas con el sentimiento. [...] Esa cámara automática no multiplica los ojos de los hombres, sino que se limita a brindar una versión fantásticamente simplificada de una mirada de mosca. (Tomado de Conversaciones con Kafka, de Gustav Janouch)
-Por un par de coronas uno puede hacerse fotografiar desde todos los ángulos. Este aparato es un Conócete a ti mismo mecánico.
-Un desconócete a ti mismo, querrás decir -dijo Kafka.
-¿A qué se refiere? -protesté-. ¡La cámara no miente!
-¿Quién se lo dijo? -Kafka ladeó la cabeza-. La fotografía concentra nuestra mirada en la superficie. Por esa razón enturbia la vida oculta que trasluce a través de los contornos de las cosas como un juego de luces y sombras. Eso no se puede captar siquiera con las lentes más penetrantes. Hay que buscarlo a tientas con el sentimiento. [...] Esa cámara automática no multiplica los ojos de los hombres, sino que se limita a brindar una versión fantásticamente simplificada de una mirada de mosca. (Tomado de Conversaciones con Kafka, de Gustav Janouch)
viernes, 28 de junio de 2013
Negro Herald
Experimento: le pedí al Google Translate que traduzca Los Heraldos Negros de César Vallejo del español al italiano, luego que ese texto lo pase al inglés, después al finlandés, luego este texto al francés, al portugués y finalmente de nuevo al español, y esto quedó. Se van a reír. Es un éxito en Facebook, donde cualquier cosa es un éxito. Mi alto ego imagina una placa donde aparezco como creador de la poesía que no se escribe y solo se pega en la web para que la reescriba un robot. No sé si es mérito pero da risa, aunque alguien ya debe haberlo hecho. Lean a Vallejo y sus Heraldo Negros en versión google:
NEGRO HERALD
Sopla en la vida, tan fuertes ... No lo sé!
Disparos al parecer de Dios, como si ante ellos,
ver todo momento
está incrustado en el alma ... No lo sé!
Son pocos, pero son ... Se abren surcos oscuros
el pie duro y fuerte columna.
Tal vez son los Colts Atilas bárbaros;
Plaga o envíenos heraldos.
Son profundos en los Cristos de lluvia del alma
De alguna fe adorable blasfemado por el destino.
Estos ataques sangrientos son crepitar
un poco la puerta del horno de pan volverá a nosotros.
Y el hombre ... Malo ... Bad! Pone los ojos,
por encima del hombro al golpear la llama;
loco otra vez, y todos los ojos estaban viviendo en
así como la piscina de la culpa en sus ojos.
Sopla en la vida, tan fuertes ... No lo sé!
---------
Actualización: el mismo experimento con el Soneto 126 de Lope de Vega. Traducido al inglés, luego al alemán, luego al checo, al portugués, al francés y de vuelta al español.
Desmayos, negrita, enojado,
grueso y delgado, el Partido Liberal,
muerte animado, muerto, vivo,
Leal, traidor, cobarde y valiente;
A pesar de que no va a venir al centro y el otro
ser feliz, triste,
humilde, orgulloso,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
Eliminar la decepción
Soft drink alcohol veneno
olvidar el bien, amar el daño;
creen que el cielo es el infierno
Dar la vida y el alma decepcionante
Es un amor que no conoce la experiencia.
---------
Actualización: el mismo experimento aplicado a la Rima LIII de Becquer, la de las oscuras golondrinas. Traducido al inglés, luego al alemán, luego al checo, al portugués, al francés y de vuelta al español.
Rima LIII
Purple Martins regreso
el balcón sus nidos a colgar,
y de nuevo con las alas de sus cristales
jugar a llamar.
Pero, ¿quién quiere prescindir
su belleza y mi palabra
aquellos que han aprendido nuestros nombres ...
Esta ... Otra vez no!
Madreselva Volver densa
paredes de escalada,
y de nuevo en la noche más hermosa
abrir sus flores.
Pero la rosa
parecía sacudir las gotas
y las lágrimas cayeron como el día ...
Esta ... Otra vez no!
El nuevo amor de sus oídos
Sus palabras encendieron;
el corazón de los sueños
tal vez despertará.
Pero en silencio y absorto y de rodillas
Adorado en el altar,
el mismo niño que Te amo ...
Bueno ... ¡No quiero!
---------
Actualización: el mismo experimento aplicado al tango Yira, Yira de Santos Discépolo: catalán, francés, checo, alemán, italiano, portugués y de nuevo español:
Cuando la oportunidad de Grela,
Fayando y Fayando
Vamos Pará;
incluso si está de viaje,
desesperao sin rumbo;
no tienen fe
ayer o hierba
Secar al sol;
Cielo cuando tamangos
Maneje búsqueda
Morfar jo ...
La indiferencia del mundo
¿Quién es sordo y mudo
Fieltro últimamente.
Verá todas las mentiras,
Usted verá que no es amor
el mundo no importa ...
¡Yira! ... ¡Yira! ...
Aunque la vida
pero una mala mordida,
No hay que esperar para ayudar siempre
o de las manos o de amistad.
Cuando las pilas estén secas
todos los anillos
Puede apretas,
¿Buscas un seguro hermanos
abrazao morir ...
Si deja de tirar
RCA
como yo lo hago.
Si muchos de su partido
ropa Probado
que deja ...
Recuerdo otario
cansados de un día
¡Astuto!
grueso y delgado, el Partido Liberal,
muerte animado, muerto, vivo,
Leal, traidor, cobarde y valiente;
A pesar de que no va a venir al centro y el otro
ser feliz, triste,
humilde, orgulloso,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
Eliminar la decepción
Soft drink alcohol veneno
olvidar el bien, amar el daño;
creen que el cielo es el infierno
Dar la vida y el alma decepcionante
Es un amor que no conoce la experiencia.
---------
Actualización: el mismo experimento aplicado a la Rima LIII de Becquer, la de las oscuras golondrinas. Traducido al inglés, luego al alemán, luego al checo, al portugués, al francés y de vuelta al español.
Rima LIII
Purple Martins regreso
el balcón sus nidos a colgar,
y de nuevo con las alas de sus cristales
jugar a llamar.
Pero, ¿quién quiere prescindir
su belleza y mi palabra
aquellos que han aprendido nuestros nombres ...
Esta ... Otra vez no!
Madreselva Volver densa
paredes de escalada,
y de nuevo en la noche más hermosa
abrir sus flores.
Pero la rosa
parecía sacudir las gotas
y las lágrimas cayeron como el día ...
Esta ... Otra vez no!
El nuevo amor de sus oídos
Sus palabras encendieron;
el corazón de los sueños
tal vez despertará.
Pero en silencio y absorto y de rodillas
Adorado en el altar,
el mismo niño que Te amo ...
Bueno ... ¡No quiero!
---------
Actualización: el mismo experimento aplicado al tango Yira, Yira de Santos Discépolo: catalán, francés, checo, alemán, italiano, portugués y de nuevo español:
Cuando la oportunidad de Grela,
Fayando y Fayando
Vamos Pará;
incluso si está de viaje,
desesperao sin rumbo;
no tienen fe
ayer o hierba
Secar al sol;
Cielo cuando tamangos
Maneje búsqueda
Morfar jo ...
La indiferencia del mundo
¿Quién es sordo y mudo
Fieltro últimamente.
Verá todas las mentiras,
Usted verá que no es amor
el mundo no importa ...
¡Yira! ... ¡Yira! ...
Aunque la vida
pero una mala mordida,
No hay que esperar para ayudar siempre
o de las manos o de amistad.
Cuando las pilas estén secas
todos los anillos
Puede apretas,
¿Buscas un seguro hermanos
abrazao morir ...
Si deja de tirar
RCA
como yo lo hago.
Si muchos de su partido
ropa Probado
que deja ...
Recuerdo otario
cansados de un día
¡Astuto!
sábado, 15 de junio de 2013
Por el día del padre.
"--¡A propósito! --interrumpió el muñeco--. Todavía me falta algo para poder ir a la escuela: me falta lo más necesario.
--¿Qué es?
--Me falta una cartilla.
--Tienes razón. Pero, ¿de dónde la sacamos?
--Pues sencillamente: se va a una librería y se compra.
--¿Y el dinero?
--Yo no lo tengo.
--Ni yo tampoco --dijo el buen viejo con tristeza.
Y aunque Pinocho era un muchacho de natural muy alegre, se puso también triste; porque cuando la miseria es grande y verdadera, hasta los mismos niños la comprenden y la sienten.
--¡Paciencia! --gritó Gepeto al cabo de un rato, poniéndose en pie; y tomando su vieja chaqueta, llena de remiendos y zurcidos, salió rápidamente de la casa.
Poco tardó en volver, trayendo en la mano la cartilla para su hijito; pero ya no tenía chaqueta. Venía en mangas de camisa, aunque estaba nevando.
--¿Y la chaqueta, papá?
--¡La he vendido!
--¿Por qué?
--¡Porque me daba calor!
Pinocho comprendió lo que había sucedido, y conmovido y con los ojos llenos de lágrimas, se abrazó al cuello de Gepeto y empezó a darle besos, muchos besos".
Pinocho, de Carlo Collodi. Final del capítulo VIII.
Dibujos de Carlo Chiostri.
martes, 14 de mayo de 2013
Un poema de Fernando Pessoa
POEMA EN LÍNEA RECTA
Nunca conocí a nadie a quien le hubiesen roto la cara.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.
Y yo, que fui ordinario, inmundo, vil,
un parásito descarado,
un tipo imperdonablemente sucio
al que tantas veces le faltó paciencia para bañarse;
yo que fui ridículo, absurdo,
que me llevé por delante las alfombras de la formalidad,
que fui grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
que recibí insultos sin abrir la boca
y que cuando la abrí fui más ridículo todavía;
yo que resulté cómico a las mucamas de hotel,
yo que sentí los guiños de los changadores,
yo que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca,
que aparté el cuerpo cuando hubo que enfrentarse a puñetazos,
yo que sufrí la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
me doy cuenta que no hay en este mundo otro como yo.
La gente que conozco y con quien hablo
nunca cayó en ridículo, nunca sufrió un insulto,
nunca fue sino príncipe -todos ellos príncipes- en la vida...
¡Ah, quién pudiera oír una voz humana
que confiese no un pecado sino una infamia;
que cuente no una violencia sino una cobardía!
Pero no, son todos la Maravilla si los escucho.
¿Es que no hay nadie en este ancho mundo capaz de confesar que una vez
fue vil?
¡Oh príncipes, mis hermanos!
¡Basta, estoy harto de semidioses!
¿Dónde está la gente de este mundo?
¿Así que en esta tierra sólo yo soy vil y me equivoco?
Admitirán que las mujeres no los amaron,
aceptarán que fueron traicionados -¡pero ridículos nunca!-
Y yo que fui ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo puedo dirigirme a mis superiores sin titubear?
Yo que fui vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.
Nunca conocí a nadie a quien le hubiesen roto la cara.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.
Y yo, que fui ordinario, inmundo, vil,
un parásito descarado,
un tipo imperdonablemente sucio
al que tantas veces le faltó paciencia para bañarse;
yo que fui ridículo, absurdo,
que me llevé por delante las alfombras de la formalidad,
que fui grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,
que recibí insultos sin abrir la boca
y que cuando la abrí fui más ridículo todavía;
yo que resulté cómico a las mucamas de hotel,
yo que sentí los guiños de los changadores,
yo que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca,
que aparté el cuerpo cuando hubo que enfrentarse a puñetazos,
yo que sufrí la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
me doy cuenta que no hay en este mundo otro como yo.
La gente que conozco y con quien hablo
nunca cayó en ridículo, nunca sufrió un insulto,
nunca fue sino príncipe -todos ellos príncipes- en la vida...
¡Ah, quién pudiera oír una voz humana
que confiese no un pecado sino una infamia;
que cuente no una violencia sino una cobardía!
Pero no, son todos la Maravilla si los escucho.
¿Es que no hay nadie en este ancho mundo capaz de confesar que una vez
fue vil?
¡Oh príncipes, mis hermanos!
¡Basta, estoy harto de semidioses!
¿Dónde está la gente de este mundo?
¿Así que en esta tierra sólo yo soy vil y me equivoco?
Admitirán que las mujeres no los amaron,
aceptarán que fueron traicionados -¡pero ridículos nunca!-
Y yo que fui ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo puedo dirigirme a mis superiores sin titubear?
Yo que fui vil, literalmente vil,
vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.
martes, 30 de abril de 2013
Cuándo escribir
¿Te asombra
pensar que trabajo en una oficina?
¿Crees que no se puede tener un empleo
creativo mientras quieres ser escritor?
¿Quieres saber a qué hora escribo?
Escribo
cuando tú duermes. Mientras sueñas inútilmente yo sueño para el papel, para el
escenario, para los sueños de otro. Escribo mientras bebes, mientras comes,
mientras ves a tus amigos. Escribir es aspirar a ser bueno como escritor y renunciar
por eso a ser bueno en otros roles. Hay quienes deciden ser padres
mediocres para poder escribir sin mediocridad. Yo elegí perder reuniones y amigos, olvidarme de la juerga, encerrarme y oír al día
siguiente la narración de las noches de diversión que me perdí por escribir algo que divertiría a otros y
que también me entretuvo a mí sin haberlo vivido. Escribo mientras muchos aspiran
a hacer plata con actividades que convierten su sangre en mercurio. Si eso
los recompensa, a mí me paga la alegría de sentir que el mundo se recompone en
mi mente como un caleidoscopio al que no dejo de dar vueltas, aterrando a todos
a mi alrededor con teorías de odio, fracaso, desamor o muerte que no deseo en
absoluto ver realizadas pero me dan el poder –el falso poder- de enfrentarlas,
o al menos de sentir que si estas fatales circunstancias ocurren seré capaz de
vencerlas. Escribo porque siempre sentí que fallaba en todo y que todo era mi
culpa y que solo en la ficción las cosas saldrían bien, pero Pamuk defininió
mejor por qué escribir. Yo solo quiero decirte cuándo lo hago. Cuando espero a
que llegue alguien, escribo y le agradezco esa tardanza como un regalo que no
sabe que está dando. Cuando la situación se hace insoportable escribo como si
cavara un agujero en el cuál meter la cabeza y –más usualmente- el corazón.
Escribo en los viajes largos, en los taxis, en los aeropuertos. Tener auto sería una maldición por el reto de escribir en los semáforos o cuando la calle parece despejada. Cuando tú sales a
correr yo voy tras de ti con la esperanza de cubrir tus mismas distancias, pero a
medio camino la idea, el diálogo, el párrafo completo comienzan a pesarme en la
mente y me veo obligado a volver cabizbajo, repitiéndolos en susurros como un loco que no
puede abandonar su íntima letanía. Puede ser una novela, un comercial de TV, una
obra de teatro, una frase urticante o una crítica filuda: qué escribo es lo de
menos. Todo aparece con urgencia de ser creado, exhibido, dicho. Escribo en las
crisis, mientras los demás pergeñan soluciones inútiles para problemas que ya resolví. En los ascensores. En
los restaurantes cuando como solo, práctica tan vergonzosa que la realizo lejos
de mi oficina por miedo a que mis compañeros me encuentren en una mesa hablando
con nadie o anotando desesperadamente en un cuaderno sucio de sopas y guisos como un libro de recetas
heredado de mamá. Escribo cuando ella en silencio, viejísima, me acaricia la
cabeza y se niega a contarme cosas que siempre quise saber, para rellenar su silencio, para inventar las verdades que no conocí. Escribo por amor, para traerte
de regalo mis textos que no sirven para nada como un gato trae palomas al pie
de la cama de su ama. Escribo mientras a ti te devoran la televisión, el
aparato lleno de juegos o la serie que corta en capítulos tu vida sin que lo
adviertas. Si pudiera parar, no pararía. Si creyera que está mal, insistiría.
Escribir es ser y el hecho de ser no tiene fin ni culpa ni freno ni sustento.
martes, 2 de abril de 2013
La confianza es un objeto abandonado.
Hay alguien que confía en la humanidad. Es el hombre que
deja su cepillo de dientes en el baño de la oficina.
A veces está. A veces no. Pero cuando aparece, inmóvil sobre
la caja de papel toalla, el asombro nos devora. ¿Es un olvido? ¿Un acto de
valor?
Un cepillo de dientes es un órgano corporal, casi un retazo
de tu alma. Dejarlo es dejar tu sonrisa, tu salud y hasta tu futuro en manos de
desconocidos. Pero ¿no se trata de eso la confianza? ¿No es ese el trance
previo a la muerte, el momento en que te descompones de golpe y un desconocido
llama a una ambulancia, otro te atiende, otro te toma la mano fingiendo
entender tu despedida? ¿Y no es la vida entera ese trance previo que nos pone a
merced de cualquiera?
Queremos hacerle maldades. Meterlo en el agua sucia. Tirarlo
al basurero inmundo para después reponerlo en su lugar. Mearlo, escupirlo,
envenenarlo. Pero él nos mira impasible. Él es a su vez, su dueño. Es el hombre
que confía. Quieto allí a nuestro lado mientras nos lavamos las manos nos dice:
soy más fuerte que cualquiera, venzo al tiempo, al miedo, a tus malas acciones.
Entonces nos hacemos pequeños ante él. Lo ignoramos como
cuando coincidimos con alguien temible en un baño público. Sentimos que hay un
hombre enorme sujetándolo, invisible a nuestro lado, y temblamos ante su
presencia. No aparece en el espejo pero el calor del bulto nos empuja. Es el optimista
que confía en los demás. El hombre que deja su cepillo de dientes en el baño de
la oficina es el jefe de todos nosotros, o parece serlo, o merece serlo.
Inmenso y evidente pero no visible, como un meteorito del que solo vemos el
cráter. Haremos chistes hasta el fin de los tiempos. Temblaremos en sueños.
Nunca sabremos quién es.
viernes, 11 de enero de 2013
Huir por la punta del lápiz
Quiero sentarme
a escribir porque al hacerlo hago mío al mundo, al escribir entiendo a todos,
al escribir nada me sorprende porque cualquier sorpresa la he planeado yo y si
alguien da un giro súbito no es súbito para mí y sé bien dónde ponerme para que
no me golpee la vida con sus vueltas de campana ni me aplasten las ilusiones
que mientras más grandes son, más daño hacen al caer. Escribiendo puedo
librarme del trago amargo de la realidad o por lo menos preparármelo a mi
gusto, tanto de azúcar, tanto de odio, tanto de anís. Escribir es una puerta pequeñísima por donde
salgo dividido en mil yos que combaten y ríen y del otro lado se enfrentan a millones
de tús y a sus flechas que no dañan porque están hechas de mi aire y de mis palabras
que como arena pegan en mi corazón, se desmenuzan y lo abrillantan. Escribir es
lo que hago aunque deje de ver por ello a las personas que amo y deje de amar a
las personas que veo y deje de creer que hay amor, personas, visiones o algo
más allá de esta fila de letras con la que tejo y destejo el manto de la
locura. Escribir es el mar, la tormenta, el barco hundido, la boya, la pistola
de señales y el héroe nadador al cual los desesperados nos abrazamos hasta
matarlo y ahogar su voluntad de salvarnos porque matar es escribir, como
salvar, morir, flotar, gorgotear, llorar y evaporarse. Escribir es el último
acto de libertad cuando el resto del mundo se ha impuesto sobre tus horarios, tus
deseos y tus acciones. Escribir es un no que se repite con cada párrafo, un no tonante
y tan bello que resuena en el vacío y entre las hojas que caen y sus sombras
variables. Escribir es saber lo que va a pasar y torcerle el brazo al tiempo, a
sus relojes, al tictac de la vida que dejamos pendiente en el momento en que
decidimos cambiarla por la ilusión que vive del otro lado del lápiz.Escribir es
arder para que respeten tus cenizas. Es llenar con agua una taza de madera para
que el reflejo de tus dichos, como el sol, la haga retoñar.
lunes, 31 de diciembre de 2012
2013, desde el aire.
Veo pasar un avión cortando la noche con sus lucecitas de navidad y pienso que todos a bordo recibirán el año nuevo solos y en el aire, con suerte con su pareja, o sus hijos, o su madre a bordo, pero distantes del mundo y de los demás en tierra. Y siento que aunque vuelan permanecen unidos por muchos hilos a muchas otras personas. Y que quizás cerrar ciclos –en cada cumpleaños o en un fin de año- sea simplemente revisar hacia dónde van tus hilos, con quiénes estás conectado, a quiénes tienes al lado y a quiénes llevas contigo, que no siempre es lo mismo. Me toca recibir contigo este año, con un hilo corto y férreo que nunca querré cortar, pero unido también a mi madre, que sintió el llamado del cielo mas no quiso irse y hoy disfrutará los fuegos en el cielo con toda la alegría que de niña le faltó. Celebro unido a mis hermanas -que se sientan conmigo más seguido a compartir esas sonrisas silenciosas que nos han entibiado la vida- y a mis hijas, cada una separada de la otra y las tres a kilómetros de mí, pero conectadas por el tiempo vivido, por el afecto descubierto día a día, por el horror y la maravilla del vivir y del morir. Me vieron vencido y temieron por mí. Las vi elevarse y reí con ellas. Veo el avión y los hilos invisibles entre esos pasajeros y la gente que aman. Oigo sus corazones y recuerdo que el mío también es un reloj. Suenan campanadas. Es el tiempo, que es el amor. Los corazones son todos relojes. Que nunca se corten los hilos, por alto que volemos, por bajo que caigamos. Que nunca haya relojes sin tiempo ni tiempo sin amor.
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