viernes, 27 de julio de 2007

Terroncito de azúcar


El ser humano vive desenganchado de sus emociones. En vez de hablar de lo que siente habla de lo que hizo, de su agenda, de dinero. En vez de preguntar y escuchar espera el silencio del otro para llenarlo con su discurso. En vez de ser humano quiere ser máquina, ser hielo, ser reloj. No acepta, critica. No oye, censura. No sabe conectar, entender ni revelar.
En Lima el alma se esconde de otra manera, como en ciertas otras ciudades: con “humor”. Humor entre comillas porque no es humor inteligente ni inquisidor ni rebelde, es simplemente humor idiota para callar al otro, para llenar el espacio, para no dejar que la idea brillante o la emoción auténtica ocupen el diálogo. Di algo emocionante y te dirán algo chistoso o te soltarán una mueca de burla. Suelta una idea y te lanzarán un “o sea que…” seguido de una broma que matará tu concepto y hará aplaudir al grupo.
O eres chistoso o te callas. O te buscas gente inteligente que oiga razonamientos sin burlarse, que te deje sentir y decir lo que sientes, que respete al ser humano –uno por uno- y no le linche –en grupo- el alma.
De repente por eso, también, tantos peruanos se van.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué importante lo que escribes!

Por eso es que hago improvisación y tratamos de evitar esa crítica lapidaria partiendo del Sí y... aprendiendo a construir sobre lo que se propone.

¡QUE VIVA EL IMPROV !
¡QUÉ VIVA HIPOPÓTAMO AZUL!

RITA

Anónimo dijo...

Uyuyuy le diste su chiquita a todossss malooo

Casiopea dijo...

nunca nadie lo había dicho tan claro.

Camiseta Personalizada dijo...
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Anónimo dijo...

Il semble que vous soyez un expert dans ce domaine, vos remarques sont tres interessantes, merci.

- Daniel