La foto es de Fermín Fleites de la puesta que dirigió Jorge Villanueva.
domingo, 21 de agosto de 2011
Corre, niño, corre
La foto es de Fermín Fleites de la puesta que dirigió Jorge Villanueva.
sábado, 13 de agosto de 2011
Un poema de Eduardo Carranza
El olvidado
A Jorge Gaitán Durán
Ahora tengo sed y mi amante es el agua.
Vengo de lo lejano, de unos ojos oscuros.
Ahora soy del hondo reino de los dormidos;
allí me reconozco, me encuentro con mi alma.
La noche a picotazos roe mi corazón,
y me bebe la sangre el sol de los dormidos;
ando muerto de sed y toco una campana
para llamar el agua delgada que me ama.
Yo soy el olvidado. Quiero un ramo de agua;
quiero una fresca orilla de arena enternecida,
y esperar una flor, de nombre margarita,
para callar con ella apoyada en el pecho.
Nadie podrá quitarme un beso, una mirada.
Ni aún la muerte podrá borrar este perfume.
Voy cubierto de sueños, y esta fosforescencia
que veis es el recuerdo del mar de los dormidos.
lunes, 8 de agosto de 2011
Superpopper en 200 palabras
Acabo de ver Superpopper, una obra mía, dirigida por Guadalupe Vivanco con actores del noveno ciclo de la ENSAD y la verdad que la puesta me ha fascinado. Desconcertante, sexual, violenta, ingeniosa, sorprendente. Sus actores no solo manejan el texto sino que además lo bailan, lo mueven, lo hacen corpóreo. La historia de los niños asesinos en un manicomio infantil, cruzada con el cómic que ellos creen parte de su vida real, se cuenta como debe ser, fragmentada, fantasiosa y a la vez sangrienta. Me podría quejar de un par de cosas como el manejo vocal –problema de muchas puestas y actores peruanos- o la pobreza de recursos –lo que sería injusto siendo esto un montaje de fin de ciclo con mínima producción- pero me quedo con lo bueno: la riqueza del trabajo actoral y la creatividad del equipo que Vivanco explota al máximo. La construcción de personajes y el profesionalismo del montaje habla muy bien del nivel de la ENSAD, cuyos egresados animan el mundo del espectáculo nacional. Me quedo con Brunella y Aguja (Luccia Méndez y Smith Sarmiento) sin desmerecer a los demás actores, que también merecen ser felicitados por su entrega y talento. Felicitaciones y muchas gracias.
domingo, 31 de julio de 2011
Dígame usted.
"Usted sabe que mis habilidades como secretaria son insuperables. Si no dígame quién, qué otra secretaria, incluso graduada de Alas Rex Ona, acataría semejantes órdenes. Por cierto he descubierto un nuevo catálogo de gruñidos en la página web de los emos rosa internacionales. Ahora, cuando me pida que imite a un tiranosaurio rex lo haré con profesionalismo y también con realismo. Sin embargo, debo decirle que usted debe visitar a un especialista porque ese proyecto suyo es muy extraño. Nunca conocí a un hombre que quiera escribir los sonidos. Ellos suenan, señor Méndez, escribirlos con precisión es imposible. Debí renunciar cuando intentó escribir mi pedo. Sí, eso mismo, señor, ¡debí renunciar! o denunciarlo a usted por ser un esquizofrénico voluntario, un deforme vocal y mental, un bastardo. A ver, escriba usted mismo sobre sus propios pedos.
Un pedo, señor Méndez, es una acción involuntaria. No sabe la vergüenza que tuve cuando eso me pasó en su oficina y en vez de hacer como que nada había ocurrido usted quiso que lo repitiera y escribía pru pru pru en su pantalla de escritor desequilibrado o guionista le llaman. Y escuché muy bien sus ataques de risa cuando me retiré a buscar los paños marca Tentebrinila, seca rápido dura más (¡debe saberlo!) en mi escritorio y secar así mis lágrimas. Usted rio, se carcajeó, chilló, golpeó su escritorio, gritando pru pru pru. Debí renunciar, debí extender mi mano en forma de puño y volarle por lo menos dos dientes, señor Méndez. ¡Usted se cagó de risa!"
Cecilia Podestá, dramaturga y poeta (Ayacucho, 1981) ha publicado recientemente un libro de cuentos titulado De cabeza sobre el pasto amarillo. Esto es un fragmento de su cuento Señor Méndez.
lunes, 27 de junio de 2011
De la duda

Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis
Serenamente y con respeto
A aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueseis avisados y no dierais
Vuestra palabra demasiado confiadamente.
Leed la historia. Ved
A ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
Se derrumban fortalezas indestructibles,
Y de aquella Armada innumerable al zarpar
Podían contarse
Las naves que volvieron.
Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible,
Y un barco logró llegar
Al confín del mar infinito.
¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza
Ante la indiscutible verdad!
¡Oh valeroso médico que cura
Al enfermo ya desahuciado!
Pero la más hermosa de todas las dudas
Es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
Y dejan de creer
En la fuerza de sus opresores.
¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
Que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el
Libro del saber.
Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras generación
De él se alimenten juzgándolo eterna verdad.
Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.
Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas experiencias
Hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.
Y que, otro día, un hombre, gravemente,
Tache el principio del libro del saber.
Instruido
Por impacientes maestros, el pobre oye
Que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera
Del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
Dudar de este mundo.
Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa
En que no ha de vivir.
Pero también suda a mares el hombre que construye su
Propia casa.
Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. Si llega el caso,
Son los hechos los que tienen que creer en ellos. Tienen
Ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos
Los escuchan con oídos de espía.
Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
Están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino
Para eludir la decisión. Las cabezas
Sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
Advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.
Bajo el hacha del asesino,
Se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
Que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es: «No está listo para sentencia.»
Por eso, si alabáis la duda,
No alabéis, naturalmente,
La duda que es desesperación.
¿De qué le sirve poder dudar
A quien no puede decidirse?
Puede actuar equivocadamente
Quien se contente con razones demasiado escasas,
Pero quedará inactivo ante el peligro
Quien necesite demasiadas.
Tú, que eres un dirigente, no olvides
Que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
Dudar.
viernes, 24 de junio de 2011
Cómo se llama este poema?

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.
Mario Benedetti.
miércoles, 15 de junio de 2011
Padre es el que no calla
LA HISTORIA UNIVERSAL SEGÚN PAPÁ.
Mi cuerpo está formado por todas las masacres
Desde mi cabeza parten barcos
en los que viaja el germen
de todas las revoluciones
y
si te fijas bien
arden en mis ojos un centenar de banderas
Ahora soy solo la televisión y su crisis
pero
en aquellos tiempos
también podía cantar esa canción tuya
la de todas las palabras que conoces
sin echar mucho de menos
el mendrugo de oscuridad que me sostenía.
Ahora es tarde
la película está a punto de terminar
cierro los ojos y esta vez sí
desapareces.
Del libro Canción de Vic Morrow de Jaime Rodríguez Z. (Lima, 1973). Feliz día del padre a todos.
lunes, 13 de junio de 2011
Demasiado poco tiempo en 350 palabras

Demasiado poco tiempo es una obra de David Ives o, mejor dicho, diez obras cortas de este autor que cuentan historias tan diversas como la breve vida de una mosca de pantano o la dudosa existencia de un doble que nos acompaña en este mundo. Si uno toma a la ligera estas piezas (reunidas por David Carrillo para la primera puesta de Plan 9 en el Teatro Larco) podría creer que son solo simples sainetes para llenar la noche, y con eso bastaría para verlas, pues David –el director- sabe llenarlas de gracia y explotar a sus actores para arrancarle carcajadas al público. Pero estas obras, que parecen sketches de Saturday Night Live, van mucho más allá. Con sorna e inteligencia, David –el autor- trata muchos temas profundos escondidos tras las tontas angustias y fantasías de las personas de hoy: La urgencia por ser feliz ante la brevedad de la vida, el ser que elegimos -y no el que nos toca- para poder lograr esta felicidad, la necesidad de Dios para justificar nuestros absurdos esfuerzos cotidianos, el amor y la muerte -tan presentes como el propio misterio de la existencia- o la banalidad como una condena que solo el amor puede redimir. David –el autor- hace reír pero sus situaciones a la vez hacen pensar, y más al cobrar vida no solo en el diálogo sino en la propia forma teatral: parlamentos que se repiten hasta que cobran sentido o hacen avanzar la historia, personajes que mueren y resucitan buscando un sentido vital, actores que duplican lo que otro hace hasta dejar claro que todo es posible y todos somos todos, etc. David –el director- las monta pasando de puntitas sobre tantas ideas y logra crear, donde pudo haber un denso pantano filosófico, un estanque lleno de situaciones divertidas y desconcertantes. Si defiendes tu lógica más de lo que amas a tu alma, esta puesta te parecerá una pastrulada. Si quieres divertirte y dejar que el teatro te ponga a pensar mientras ríes, tienes que verla. Todos los actores se lucen. Manuel Gold brilla. Yo me quedo con Carlos Galiano.
martes, 7 de junio de 2011
La tía de Carlos en 200 palabras.

La tía de Carlos es un clásico de la comedia popular, esa que se monta para hacer reír y que el cine multiplica por mil desde comienzos del siglo XX. Escrita por Brandon Thomas hace 120 años, tiene lo que el gran público exige para pasarla bien: travestismo, equívocos, gags, cartas que enredan y resuelven y ninguna pretensión de ser edificante. Rocío Tovar, que conoce bien a nuestro público masivo –y sabe darle lo que le gusta- le agrega una puesta fastuosa (con ese fasto circense televisivo que tanto pega hoy) y una excelente selección de actores, que incluye a la admirada Wendy Ramos: bufos que trajinan casi dos horas a todo tren, burlándose no solo de ellos sino de la misma comedia, que juega a ser montada por un grupo de juglares irreverentes (aunque este juego de teatro dentro del teatro no se desarrolla tanto como me hubiera gustado). Una vez más Rocío Tovar satisface al público dándole risas y estrellas y, de contrabando, la amarga sensación de que todos somos crédulos, de que nos creemos lo que nos pintan más que lo que nos dicta el instinto. Un sentimiento realmente oportuno en tiempo de elecciones. Chapeau, Pablo Saldarriaga.
jueves, 21 de abril de 2011
Tipos de directores de teatro

Hay el director que grita y putea al actor a ver si así entiende. (Ruegas por sus hijos).
Hay el que da indicaciones por media hora o más, hasta que el actor se relaja, o se duerme, o se olvida la letra, o llega el estreno mientras él sigue hablando…
Hay el que escucha y escucha con devoción y dulzura, y luego te dice que hagas lo contrario y te convence solo con decírtelo con devoción y dulzura.
Hay el creativo que cambia toda la obra y te hace sentir metido en un proceso genial.
Hay el creativo que cambia toda la obra todos los días y te hace sentir el tormento de no fijar nunca nada.
Hay el que dice tú sabes, tú puedes, déjate llevar, y con eso logra algo que tú como actor desconoces pero disfrutas como el sexo a oscuras con alguien desconocido.
Hay el que te dice déjate llevar y luego te grita por no haber adivinado lo que él quería que hagas.
Hay el que no dirige y solamente pasa la obra y la pasa y la pasa y no indica nada y la obra crece sola, como una semilla. Aunque se tuerza muchas veces. O se caiga.
Hay el que se preocupa de tonterías todo el tiempo –el color del pelo, la mueca que haces al terminar esa frase, ¡los zapatos del personaje secundario!- y sin embargo tiene éxito.
Hay el que dirige como en la tele, por segmentos, exagerando la emoción y sin preocuparse de tu proceso.
Hay el que se preocupa tanto de tu proceso que más que director parece que has ido a terapia.
Hay el que se divierte y se ríe en los ensayos aunque luego del estreno el público nunca se ría. Y se sigue riendo al fondo de la sala hasta la última función.
Hay el que llega con ideas preconcebidas y te convence de creer que las has creado tú.
Hay el que llega sin ideas y confía en que las imágenes aparezcan.
Hay el que usa el libreto todo el tiempo y lo mira más que a sus actores.
Hay el que tira el libreto y no le preocupa lo que cambias sino lo que haces sentir.
Hay el que vive maniatado por la producción y no pide ni fósforos para no gastar. Y hay el que pide todo como si el productor fuera Donald Trump.
Hay el director que actúa en el papel protagónico y no le importa si los demás lo hacen bien.
Hay el director que se complace con el tono que tú le pongas a tu personaje y el otro, el que te marca hasta los tonos y te hace sentir que no has entendido nada.
Hay el director que trabaja con jóvenes para tener una larga estela de seguidores que van tras él como si fuera tras una diva hollywoodense de los 30, y despotrica y maldice y crea una capilla de adoradores a los que la obra, la verdad, les importa un bledo.
Hay el director que odia a todos sus actores y así puede crear mejor. Hay el que se acuesta con todos los actores para crear mejor pero, si no crea mejor, ya no le importa tanto.
Hay el que todo lo anota. Hay el que todo lo olvida.
Hay directores hombres y directoras mujeres pero en esta tipología eso no importa, y en el teatro tampoco.
Hay los que solo piensan en detalles, hay los que piensan en todo, hay los que descuidan los detalles y hay los que descuidan todo.
Hay directores que aman lo que crearon y hay otros que quieren huir y olvidarlo, sin importarle a ninguno de los dos si hicieron algo genial o miserable.
Hay directores inolvidables para el actor pero olvidables para el público, y viceversa.
Hay directores amigos, directores padres, directores borrachos o sentimentales. Los hay volátiles, dispersos, suicidas, febles, despóticos, obedientes, rugientes, zen, solidarios, explosivos, empáticos, felices y tristes. Y todos son el mismo. Y son uno cada día o son varios a la vez.
Hay un director por cada millón de personas. Hay un millón de personas dentro de cada director.
En la foto, Paata Tsikurishvili.
domingo, 17 de abril de 2011
La palabra quieta
miércoles, 13 de abril de 2011
La voz que corta

Soy la muchacha mala de la historia
Soy
La muchacha mala de la historia
La que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
Soy la mujer
que lo engaño cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril
Soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama
Soy
la muchacha mala de la historia.
Poema de María Emilia Cornejo, peruana.
martes, 5 de abril de 2011
Cerrado y dicho.
lunes, 4 de abril de 2011
El torrente deshecho

Ven y apoya tu semblante
sobre mi semblante yerto,
para que en una se fundan
las lágrimas que vertemos.
Tu corazón contra el mío
aprieta en abrazo estrecho,
para que abrasarlos pueda
la llama de un solo fuego.
Y cuando de nuestro llanto
corra el torrente deshecho
sobre la llama que ardiente
va nuestro ser consumiendo;
y cuando ciña mi brazo
tu talle leve y esbelto,
en un transporte de dicha
espiraré satisfecho.
domingo, 20 de marzo de 2011
Un poema de Pedro Salinas

¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.
martes, 15 de marzo de 2011
Usted tiene un nuevo mensaje.

"EL DIA MUNDIAL DEL TEATRO se creó en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (ITI).
El Día Mundial del Teatro se celebra anualmente el 27 de Marzo por los Centros ITI y la comunidad teatral internacional. Se organizan diversos eventos nacionales e internacionales para señalar la ocasión.
Uno de los más importantes es la circulación del Mensaje Internacional tradicionalmente escrito por una personalidad de teatro de talla mundial por invitación del Instituto Internacional del Teatro"
Este 2011 le tocó escribir el mensaje mundial a Jessica A. Kaahwa, teatrista de Uganda. Además, agrego, se crea cada año un mensaje nacional en el Perú que el año pasado escribió Alfonso Santistevan y este año me tocó a mí, a mucha honra.
A celebrarlo haciendo, sintiendo y pensando.
martes, 1 de marzo de 2011
Estoy a favor de que estés en contra.
Mi nombre es Carlos Galiano. Tengo 24 años. Como cualquier otro ciudadano, convivo por estas semanas con la agresión visual de los candidatos a la presidencia y al congreso de la república. Todos buscan un sitio en el aparato estatal –algunos con propósitos más nobles que otros- y desarrollan una “estrategia” publicitaria para lograr su cometido.
Hace algunos días, en medio de esta jungla de carteles, me detuve porque uno me llamó poderosamente la atención: Un chico de 25 años, José Pareja,está postulando al congreso por el partido “Fuerza 2011”, de Keiko Fujimori. El slogan de su campaña publicitaria: "la fuerza de la juventud". ¿La fuerza de la juventud? ¿Qué juventud? Este chico representa, en el mejor de los casos, a una juventud desinformada, timada y subestimada; en el peor, a una juventud convenida, arribista y desconsiderada. En ningún caso representa a la juventud. Ya es lo suficientemente vergonzoso que Keiko Fujimori quiera ser presidenta y que haya gente que la respalde, como para tolerar que además se pretenda sumar a la juventud a sus filas. Me niego.
Yo no conozco al joven Pareja, pero la idea de que se me relacione con él me produce indignación. Un joven de mi generación debe estar enterado de los sucesos ocurridos durante el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos; debe saber que ese gobierno trató a los miembros de toda una nación como unos minusválidos mentales; que puso en marcha una maquinaria de corrupción de tan alto nivel que seguiremos topándonos con tentáculos suyos por lo menos un par de décadas más, que el saldo dejado no es positivo por más que se haya “erradicado” el terrorismo (dato que no es cierto). Un joven de mi generación debe saber que es un hito importantísimo en nuestra historia que se haya juzgado a ambos señores y que hayan sido declarados culpables, porque significa que sus crímenes no han quedado impunes, porque significa que esos señores estaban equivocados y que nosotros no somos ningunos huevones. Todo eso debe saber un joven cualquiera de mi generación. Pero esta vez no me estoy refiriendo a un joven cualquiera, sino a José Pareja. ¿Quién es?Busqué información sobre él en internet y me di con la sorpresa de que es un joven abogado egresado recientemente de las canteras de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Un profesional preparado en una de las mejores universidades de su país decide incursionar en la política del mismo postulando a congresista de la república, y su mejor opción para hacerlo es desde la dinastía Fujimori. ¿Qué debemos entender por eso? Tenemos algunas opciones:
- Sabe muy poco de lo ocurrido durante el gobierno de Fujimori y de sus consecuencias, y le han creer que apoyar a Keiko es una buena opción.
- Sabe lo anterior pero no le interesa. Sólo quiere ser congresista y Keiko le dio la oportunidad de intentarlo desde su partido.
- Piensa que el gobierno de Fujimori tuvo un balance largamente favorable y que el país se merece repetir el plato de la mano de su hija. Así, sumarse a sus filas es un honor.
Cualquiera de estas opciones no califica como producto del discernimiento de un joven con educación superior y cuya profesión le debería haber hecho desarrollar un sentido de justicia y respeto.
Alguien que se maneje entre esas 3 posibilidades no es digno de ser representante de nada, y menos de la juventud, siempre llamada a ser la heroína por tener menos manchas que la senectud.
Yo soy joven y me indigna ver a José Pareja en numerosos carteles por toda la ciudad en los cuales se presenta como simpatizante de Keiko Fujimori y miembro de sus filas, y ostentando la fuerza de la juventud.
---
Carta de un amigo, que por no tener blog, me pide publicarla y lo hago con gusto.
jueves, 24 de febrero de 2011
Notas que tomé en el cine en una postal de Nike

Cisne blanco del arte, tú me das el regalo de crear pero me obligas a morir pariendo. Me alegras y me quiebras, me bendices y me sajas en mitades y cuando te pido más me cobras la vida. Nadie se da cuenta. Sonrío, me peino, tiemblo con disimulo pero el frío de mi pecho lo quebranta tu rompehielos. Muero sonriendo. El artista es una madre que fallece al parir y susurra: alguien lo querrá, lo admirarán, lo mencionarán con amor y seré yo quien le doy la vida, el color, la armonía, el primer aire. Me muero dándole a otros lo mejor de mí, de este yo tan sucio, tan enfermo y tan triste.
Tú eres como yo. Bailas, pintas, escribes, cantas, te mueres. El odio y el egoísmo te hacen negarle todo a esa gente zafia que escupe mientras grita. La entrega y el amor propio te hacen brillar y volar en llamas hacia el vacío de sus ojos, de sus mentes, de su memoria. Es el cisne de luz el que crea mi sombra, el que me acerca a mi muerte, el que me reta, me insulta, me asusta para echarme a volar alto. El me corta las yemas de los dedos y clava trozos de espejo en mi corazón. Me odia y por eso se multiplica: es mi madre castradora, es mi rival del trabajo, soy yo misma despreciando mi reflejo. Es la muerte pero no me quiere muerta. Me quiere triunfadora, bella y feliz. Hay que tenerle miedo pero no hay que dejar de oírlo. Quien no tiene cisne blanco no ama, quien no tiene cisne negro no se eleva. Cisne blanco de la creación, Cisne negro de la muerte.
lunes, 21 de febrero de 2011
Y que los necios rebuznen.

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931, al inaugurar una biblioteca.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?.
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
martes, 15 de febrero de 2011
José Antonio, encabalgando.

Palabras
Detrás del amor, las palabras oscuras,
y detrás del silencio, las palabras oscuras,
y detrás de tu cuerpo, las mismas palabras
oscuras como los días, tercas como los besos
disparados sin remordimiento, las palabras
que bajan, ríen, corren como lobos en celo
y destrozan tus cabellos, saltan
y no regresan, y se desparraman, o no llegan
y lanzan un grito estridente, sin dejar de ser oscuras,
y llenan de burbujas esta habitación,
hasta que locas se tienden donde el sueño las alcanza
y son para colgártelas al pie de la mañana,
limpias.
De Poemas no recogidos en libro de José Antonio Mazzotti, peruano; su primer libro, ganador de los Juegos Florales en San Marcos en 1980 y editado en 1981. En la foto -tomada del blog de Rocío Silva Santisteban- Mazzotti es el segundo de la izquierda.
sábado, 12 de febrero de 2011
26 años de la muerte de Julio Cortázar.

La foto salió movida.
miércoles, 9 de febrero de 2011
César Calvo, recordándote.
Dan las campanas tu recuerdo en punto.
Afuera se pasean las dos de la mañana.
Nada pudo diciembre contra el semestre tuyo.
Nada el sol silencioso contra tu sombra hablada.
Desde el fondo de todo
lo que tengo,
me faltas.
Dan tu recuerdo en punto las campanas.
Y afuera se pasean,
de una
en una,
las dos
de la mañana.
Poemas bajo tierra, Lima 1960.
viernes, 28 de enero de 2011
Tú tampoco lloras.

domingo, 23 de enero de 2011
Palabras son puentes

Pasó por Lima, y por el teatro donde estaban poniendo una obra mía, Carlos Espinosa Domínguez, investigador teatral que ha puesto el ojo sobre el teatro peruano y lo analiza en los últimos años con profusión y esmero, llevando nuestra creación a miles de personas que, fuera del país, poco saben de ella. Me regaló algunos libros de su autoría -que ya comentaré- y el número 332 de la revista Primer Acto, que incluye un rico dossier dedicado al teatro peruano, con textos de Ernesto Ráez, Tomás Temoche, Miguel Rubio y el mismo Espinosa, además de la obra Vladimir de Alfonso Santisteban. Lo leo y releo –porque confieso que de la crítica inteligente y de los análisis sociales salen muchas buenas obras- y lo recomiendo.
Copio una pequeña parte del editorial ardiente e inteligente que escribe el director de Primer Acto, José Monleón.
IV
Surge aquí una cuestión fundamental: ¿Puede el mundo de hoy encontrar en la experiencia política sus caminos para el futuro? Amin Maalouf, en su sugestivo libro El desajuste del mundo, acaba de decirnos que no. Transcribo de su prólogo el siguiente párrafo:
“En la etapa actual de su evolución, la humanidad se enfrenta a peligros nuevos, sin parangón en la historia, y que requieren soluciones mundiales inéditas; si nadie da con ellas en un futuro próximo, no podremos preservar nada de cuanto constituye la grandeza y la hermosura de nuestra civilización; ahora bien, hasta el día de la fecha, pocos indicios hay que permitan esperar que los hombres vayan a saber superar sus divergencias, elaborar soluciones creativas y, luego, unirse y movilizarse para empezar a aplicarlas; hay incluso muchos síntomas que hacen pensar que el desajuste del mundo está ya en una fase avanzada, y que será difícil impedir un retroceso”.
Maalouf pasa revista a una sucesión de episodios de la historia contemporánea y nos coloca, en cada caso, ante desenlaces que dejan abierta una cuenta pendiente, y reavivan viejas querellas religiosas, culturales, territoriales, ideológicas, sociales y de muy diverso carácter. Es lógico que millones de seres humanos piensen que, si la historia ha seguido así hasta hoy, cambiando simplemente el nombre de los vencedores y de las víctimas, no hay ninguna razón para que no siga igual en adelante. Contra esa idea se rebelan una serie de hechos que han alterado las bases de la realidad. Simplifiquemos: la comunicación ha establecido una nueva relación entre la diversidad. Cierto que todavía hay autoridades que vulneran la legalidad para no empadronar a los inmigrantes, y que ilustres gobernantes europeos parecen añorar el Holocausto para acabar con la inmigración; cierto que del orden político y económico que impide el desarrollo de continentes enteros –la patria originaria de la emigración- no se responsabiliza nadie; cierto que para algunos los mil doscientos millones de hambrientos, con su cuota diaria de muertos, simplemente no existen; cierto que algunos se burlan del cambio climático; cierto que el desarrollo del armamento parece inseparable de la normalidad… Inesperadamente, en vez de las respuestas racionales y coherentes, surgen profundas regresiones, nostalgias tribales, fantasmas religiosos, que ocupan el lugar del nuevo discurso político y económico que solicita la humanidad. ¿Qué hacer? Parece que plantearse la cuestión es tanto como desoír las demandas inmediatas de nuestra época. Pienso que eso es una expresión más de la pobreza de nuestra experiencia política.
sábado, 22 de enero de 2011
Los actores que podían demasiado
Fui a ver 39 escalones y me divertí mucho. Giovanni Ciccia, Cristian Ysla y Manuel Gold, muy bien acompañados por Emilia Drago, se lucen en una comedia que parece por momentos fuera de control pero que en verdad está muy bien manejada –en su código clownesco y burlón- por David Carrillo, su director.
La obra
La obra es una adaptación para cuatro actores de la famosa película de Alfred Hitchcock del mismo nombre. Lo particular es que obliga a dos de ellos a interpretar por lo menos 30 personajes, pasando vertiginosamente de uno a otro, incluso haciendo dos papeles distintos en la misma escena. Este recurso genera una contradicción muy rica y divertida: mientras la historia que el protagonista cuenta es un oscuro policial, llena de misterio y acertijos, la puesta hace todo a tal ritmo que nos salimos de la narración –que debería asustarnos o mantenernos tensos- para reírnos de esta obligación actoral de cumplir con lo que la obra exige pasando mil veces por el aro del cambio de personaje. Como no la he visto en otro país me pregunté al final si sería igual de payasesca en otros montajes o si la habrán montado con un poco más de seriedad, tratando de conservar el toque de film noir (que obviamente debe acabar viniéndose abajo). Esta doble vía expresiva, este contar en joda una historia seria me resulta inspirador y creativo, además de lo mucho que me aporta el ver una historia para muchos contada para pocos y con pocos recursos. Entonces vamos a eso.
Los recursos
Cuando digo pocos recursos me refiero a pocas cosas, poca inversión, poca escenografía, porque tratándose de recursos teatrales e imaginativos, tiene muchísimos: teatro de sombras, pantomima, farsa, stand up, impro, hasta ese extrañamiento burlón propio de las comedias de varieté. Los cambios de escena están muy bien resueltos con objetos, maletas, cajas y biombos. Las referencias a otras películas de este director (y su aparición) son deliciosas. Ysla y Gold hacen lo que quieren con la pelota y Ciccia compite con ellos persiguiendo el famoso Mac Guffin del señor Hitchcock, tan sencillo y tan útil para crear y entretener. Drago aparenta ser al inicio otra chica linda de las que ponen en las obras para que se vean mejor pero acaba imponiéndose y mostrando que no está allí solo por bonita sino por actriz.
Un placer recorrer estos 39 escalones en el Teatro Vargas Llosa, y como ya se acaba este fin de semana les recomiendo no perdérsela (error que cometí en la temporada del 2010). Eso sí, si van en tono serio y exigente van a perderse la mejor parte de todo, que es justamente la burla continua de esa seriedad, de ese lado ceremonioso y acartonado del teatro que algunos espectadores esperan. Vayan a buscar risa y les aseguro que la encontrarán. Y si escribes teatro anda, sorpréndete y aprende.
sábado, 1 de enero de 2011
Punto fijo

Cuando uno corre y se siente morir a media maratón decide fijarse un hito cualquiera como el punto desde el cual recomenzará la carrera. Esa señora de rojo, ese poste en la esquina, ese carro negro, a partir de allí volveré a correr, cobraré fuerzas, seré otro. Para eso sirve un año nuevo: para sentirse poderoso, para retomar la competencia, para darse nuevo impulso. Dividir un gran esfuerzo en partes asumibles es el mejor consejo para quien enfrenta una tarea inmensa, y no hay tarea más inmensa que la vida. Es verdad, es el efecto odómetro, está en los humanos creer que pasa algo mágico cuando los numeritos del cuentakilómetros marcan un 20000 o cuando la luna cambia o algo así. Pero sin esas divisiones, sin esos cambios o esos falsos amaneceres, la vida sería continua y aburrida como la banda que arrastra tus maletas en el aeropuerto. Y nadie quiere ser banda ni maleta ni piedra detenida.
Feliz 2011.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Postal
domingo, 12 de diciembre de 2010
Uruguay, no sé por qué.

Uruguay es el pasado perfecto. Una infancia feliz. Un momento ausente. El inicio de todo lo que soy, lo que seré, lo que no he sido. Uruguay es el amor, la escritura, la memoria: el tiempo detenido. Uruguay es sepia, nublado, desenfocado, triste, pero a la vez esconde la luz de mil amaneceres que solo los más alegres pueden ver. Uruguay es una carta que llega cada semana, una foto en blanco y negro, una oración, un callejón sin salida, una sonrisa que se muestra sin destino. Uruguay es el silencio de un niño desesperado, es un sol que me abraza ocho veces y me abrasa ocho más. Uruguay es un mar calmo. Uruguay eres tú, fantasma que me tocas la frente para saber si tengo fiebre. Luz que se cruza en todos los pasillos. Cielo azul hecho de franjas y suspiros. Uruguay es tu presencia prometida.
No eres Papá Noel. Eres el árbol.

He pasado cinco años viviendo sin árbol de Navidad y dando como pretexto el no quererme llenar de adornos ni de complicaciones o el no creerme la postal publicitaria navideña que yo mismo le vendo a tanta gente. Y de repente, hoy, vamos a armar un árbol. Quizás mis hijas eran chiquitas y no tenía nadie al lado que quisiera formar un hogar o que supiera al menos qué era eso. Pero hoy me impulsan –me empujan, me jalan- mis hijas y sobre todo mi linda K., con tanto espíritu hogareño que no sé cómo agradecerle. Quizás la Navidad me genera emociones contradictorias y las he estado rehuyendo, tratando de impedir que se instale en el centro de lo oscuro. Quizás también le he corrido a sentirme niño, a esa misma sensación que me ayuda a crear y a entender mejor las cosas de la vida pero que, en Navidad, me cuesta encarar. Así como ser adulto significa que en las películas tristes no se llora, pues en Navidad ser grande es mirar por encima del hombro, descreer, resistirse. Pero ya no pude más y me derribaron y compraron las lucecitas y los adornos y hoy seré el jefe de familia que defiende tradiciones aunque no le gusten mucho, el-hombre-que-arma-el-arbolito, y a la vez el niño ilusionado y asustado ante la inmensidad del tiempo y de la muerte. Si todos estos ángeles me traen algo así, pues me toca aceptarlo y entender que esta Navidad me toca ser padre y niño, padre de mis nenas y niño de mí mismo, ese niño al que nos cuesta renunciar. O será que hago todo al revés y soy infantil cuando todos están serios y soy adulto cuando me toca ilusionarme y ser un chico… No puedo entender ni pienso hacerlo. Voy a hacer lo que deba, lo que sienta y lo que salga. Gracias, K., por tu espíritu y tu impulso, que espero corresponder con todo lo que mereces. Gracias chicas, porque los regalos no me los darán ustedes. Los regalos son ustedes.




