jueves, 31 de enero de 2008

Ponle un final a tanta juventud


Mata tu vocación. Mata tus sueños. Mata tus amistades. Mata al loco que llevas dentro. Mata tu paz. Mata tu decencia. Mata el respeto, el amor, la simpatía, la sonrisa espontánea, las ganas de ayudar. O sea, mata tu juventud y dedícate a hacer plata, a cumplir sueños ajenos, a frustrarte, a sentir que no tienes sentido.

Mátate por dentro y conviértete en un monstruo.

Nadie se dará cuenta. Tus viejos te van a felicitar. Y si de noche ves sombras que lloran y te espían asomando la cabeza por los cuartos de tu casa, no tengas miedo. No son las almas de la gente que fregaste. Eres tú mismo, que por haberte matado tantas veces ya andas penando delante de ti.


Foto: The butterfly collection at the Staten Island Institute of Arts & Sciences.

martes, 29 de enero de 2008

El hada vestida de negro


Da cariño y da confianza. No enloquece por llenarse de proyectos pero quiere un sueño que salga realmente de adentro. Entiende rápido pero no busca lucirse entendiendo todo. Tiene suerte. Respeta y acompaña como poca gente sabe hacerlo. Te llena con miradas y no con palabras. Le importan los pasos y no las huellas. Atalaya, sombra de árbol, cable a tierra. Cuando sonríe, los mares se abren en dos. Vamos por el mismo camino y por el mismo amor, tratando de divertirnos, asombrarnos y aprender.

Triste canción de amor

Ella existió,
solo en un sueño
Y él es el poema que el poeta
nunca escribió
y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor.
El es como el mar
Ella es como la luna
y en las noches de luna llena
hacen el amor
Y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste canción de amor
El es como un dios
Ella como una virgen
Y los dioses les enseñaron a pecar
Y en la eternidad los dos
unieron sus almas para darle vida
a esta triste
canción de amor.


Es de El Tri, creo. Si alguien sabe el año y el disco, participe y gane.

lunes, 28 de enero de 2008

Y no lo digo yo


El año de la rata está por comenzar


De nuevo estoy lleno de actividades, y por primera vez siento que todas me satisfacen. Estoy muy metido en el lado creativo de la agencia, jugándome incluso la simpatía o la tolerancia, valores que ayudan poco a sacar cosas inteligentes. Estuve en una telenovela como asistente de mi amigo Eduardo Adrianzén, ayudando con algunas escenas y sobre todo, aprendiendo cómo es eso de escribir telenovelas, el mundo laboral, la forma en que se crean… Ahora estoy adaptando Matalaché, novela de la cual no se puede sacar teatralmente más que una escena, cuando la chica blanca se queda sola con Matalaché y le dice simplemente algo así como la puerta está abierta, José Manuel… la puerta… la puerta… y todo lo demás, para el escenario, hay que inventarlo. Corrijo una obra mía para niños (La Pera de Oro) que Patricia Romero dirigirá a mediados de año y que ojalá se edite. Empezaré a reunir autores jóvenes en mi casa. Haré un proyecto de fotos y quizás otro de danza. Además, reúno talentos para armar una expo de los mejores fotógrafos peruanos de hoy y profanarlos con publicidad, pero de eso no daré detalles hasta que suceda. Con la Biblioteca del ICPNA tengo otro proyecto avanzado, son gente muy simpática y espero que todo salga. Dicto un taller de guión y estudio clown y estudiaré en el Instituto Goethe dramaturgismo con un dramaturgista alemán, y si no se dice así él me enseñará cómo. Año 2008 con las pilas puestas y sin tiempo para el blog. Brunella me acompaña con la paciencia con que la enfermera sigue al loco en las comedias. Y en algunos casos el proyecto es de ella, que también hace brillar mi año. El año de la rata. Seguiremos informando.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Hoy es un día más


Como todos los días, hoy visito varias páginas que quiero compartir:

Para leer todo el año. Feliz 2008.


Y juntos seguiremos viajando

Aquella linea del horizonte resplandece
porque te has ocultado en algún lugar.
Cuántas luces y añoranzas
porque estás tú solo en alguna parte.
Vamos, para empezar, un pedazo de pan,
un cuchillo, una linterna, mete todo en la mochila.
Mi padre me dejó sus cálidos sentimientos.
Tu madre su tierna mirada.
La tierra gira y nos cubre,
las pupilas resplandecen y las luces parpadean.
La tierra gira llevándonos de un lugar a otro.
Algún dia nos volveremos a encontrar
y juntos seguiremos viajando.

Me lo envío mi amigo, el director de teatro Jorge Villanueva, como saludo navideño, con una nota al pie: Canción popular japonesa. Felices fiestas para todos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Mi nombre es Legión


TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor
si no fuesen ridículas.
También en mi tiempo yo escribí cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin,
sólo las criaturas que nunca escribieron
cartas de amor
son las que son
ridículas.
Ojalá volviera al tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy
son mis recuerdos
de esas cartas de amor
los que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas.)

De Fernando Pessoa, poeta portugúes (1888-1935) o mejor dicho de uno de sus muchos heterónimos, personalidades de nombres diferentes con las cuales escribía libros de poesía diversos y únicos, y algunos también bastante esdrújulos. Más sobre él en la Wikipedia.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Amiguitas


Lo mejor del 2007 fue la gente, como la que me recibió en este proyecto. Pastilla, Cayita, Peque: son inolvidables. Como Pati y Annelise. Gracias por todo. Me dejaron mucho más que este afiche. Me quedo con todo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Y tú sonreías

Soñé que pasaba algo terrible que temía desde siempre. Algo que en otro tiempo me hubiera hecho feliz. Algo que a ti te hacía sentir por encima de mí. Temblé. Lloré. Desperté porque el teléfono sonaba y sonaba. Contesté. Oí tu voz. Volví a temblar.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Lista de compras

Un sapito con imanes en las patas, para la refri: 14 pesos. Una cartuchera hecha con cierres: 10 pesos. Un libro para pintar acuarela: 42 pesos. Libros y revistas de fotografía: 600 pesos. Un libro de encuadernación, uno solito: 160 pesos. Pensar que no compré nada de eso... no tiene precio. Gracias a Dios existe Mastercard. Su campaña no vende nada pero todos podemos parafrasearla.

martes, 20 de noviembre de 2007

Saca tu diccionario



Quand l'araignée sut qu'elle allait mourir, elle invoqua le dieu des araignées.
"Seigneur, dit-elle, je vais paraître et comparaître devant toi. Or, ce qui m'attend ne m'inquiète guère. Je t'ai toujours servi avec humilité. Tes ennemis furent les miens. Que les mouches broyées en ton honneur me soient comptées..."
Et l'araignée mourut. Elle vit Dieu. C'était une mouche.


(Un texto de Serge Wellens, poeta francés, 1927-...) La foto es del blog de Armando López: http://alopezfotos.blogspot.com/

¿Viene por el aviso?


Si algo tiene de bella la publicidad es su capacidad de sorprender y de crear empatía. No hay publicista que no quiera ganarse al público y que no quiera sorprender. Los artistas la miran con desprecio, los contables con envidia, los estatales con maldad. Pero todos la miran. Y de tanto desearla, la odian. ¿O viceversa? Yo finjo odiarla delante de los demás publicistas, para hacerme el artista. Pero ya con esa pose no engaño a nadie.

http://www.detective.co.uk/index_flash.htm: una agencia inglesa cuyo site es más atractivo que su publicidad.

La ABAP, la APAP pero de Brasil: http://www.abap-rio.com.br/links.asp. Sus links sirven.

Y más aún: ¡la asociación brasileña de estudiantes de publicidad! http://abraep.oi.com.br/v06/site/index.php Buenas columnas, links a agencias...

Y una tremenda agencia: Shackleton: http://www.shackleton.es/

Un comercial y regreso. La foto es de hace unos cinco años, del metro de Estocolmo.


jueves, 8 de noviembre de 2007

De un libro que tampoco volveré a ver


Ya no


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

El poema es de Idea Vilariño, (1920-), magnífica autora uruguaya. Si algún día me despido de alguien muy importante será con este poema.

Angst und frieden

Tengo frío y tengo sueño. La barrera entre el alma y la mente es el cuerpo, así que me lo salto y descubro: tras el frío y el sueño están el dolor, la reparación, el miedo al consuelo y al amor. Vuelvo a la mente. Tengo ganas de todo y de nada. De escribir un par de comerciales que queden bien, de los cuales estar orgulloso. De hacer algo en BTL, un evento, algo que me quite la sensación de que aquí nunca pasa nada. De hacer cosas diferentes en teatro, en especial monólogos. De dictar otro curso. De pagar mis deudas. De colmarme de obligaciones. Dicen los sicólogos que se llenan de ocupaciones los que están vacíos de amor. Puede ser. La vida cambia el camino constantemente y he empezado a repletarme de todo. Tal vez cuando vuelves a llenarte de amor también te pones tan nervioso que vuelves a llenarte de ocupaciones. Quizás es la hiperactividad, la primavera, la angustia. Tengo frío. Tengo sueño. Tengo ganas de cansarme. Tengo cuerpo, mente y alma. Por lo menos ya empezó a salir el sol.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Un recuerdo para Juan Gonzalo




SI UN ROSAL SE MUERE



Si un rosal se muere
herido de aromas,
y se hunde en el polvo
su rosa mejor
el jardín recoge
aquel mismo aroma
y sobre el olvido
dibuja otra flor.

Si un amor nos quita
la luz de la vida,
y en la despedida
nos ciega el dolor
la vida recoge
la luz de esa herida
y en la despedida
renace otro amor.
Así tu corazón dejó
nubes de invierno
en el cielo
doliente del adiós
más traerá el estío
su costumbre de rosas
y la más hermosa
me dará su amor.

Ahora que se homenajea a Juan Gonzalo Rose, poeta mayor peruano, recuerdo este vals que él escribió y que cantó Tania Libertad. Yo era niño, él ya era grande. Hay más poemas de él en la web.


jueves, 1 de noviembre de 2007

Abre los ojos


Despertó sobre su escritorio, en la curaduría del museo de arte. Tenía la imagen del sueño en mente. Soñaba cuadros fijos, en los cuales ninguna acción era importante y el único movimiento era el de su cabeza, recorriendo la visión y evaluando los elementos. Ella estaba de pie, en el sueño, y acababa de abrir la puerta del almacén de nuevas adquisiciones. El cuadro diabólico, gigantesco, dominaba la escena. En él una mujer era atrapada por un demonio inmenso que la embestía con odio por detrás. La escena ocurría en un bosque extraño, en el cual cada árbol parecía pintado por un autor diferente. El diablo la tomaba de sorpresa, en una mano el pecho de ella, descubierto y sujeto con fuerza, en la otra el lado posterior del vestido, desgarrado para iniciar la violación. Era un retrato inquietante que hablaba del machismo, de los demonios interiores, pero a la vez de la sensualidad inaceptable de la sumisión. El le miraba la nuca como si estuviera a punto de devorarla. Ella tenía en el rostro una mezcla de pánico, dolor y placer. En sus sueños nunca pasaba nada. Nada se movía. Todo era observado. Y este no fue la excepción. Despierta, bajó al sótano. Abrió la puerta y al fondo del almacén, en el lugar que debían ocupar el súcubo y su víctima, había solamente un gran espejo. Como en su sueño, se quedó quieta. No hizo nada. No vio nada moverse. Sintió apenas, detrás de ella, la respiración caliente y el sonido furioso del vestido al romperse.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Un cuento con alas




LA MOSCA QUE SOÑABA QUE ERA UN AGUILA

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

(Tomado de “La Oveja Negra y demás Fábulas”, México, Era, 1969.)

lunes, 22 de octubre de 2007

No cuenten conmigo


Para hacerse el autoritario, Alan García ordenó que el censo nacional fuera con orden de inamovilidad, es decir, que nadie se moviera de su casa, que los negocios cerraran, que se perdieran millones de soles y se aburriera a todo el mundo. Gobernante en épocas de bombas, toques de queda y feriados bancarios, a García le parece lógico todo lo que sean encierros e interrogatorios, y a la gente tampoco parece afectarle. Es más, absurdamente, ni la Confiep ni AMCHAM ni ningún organismo que favorezca o defienda el comercio dijo esta boca es mía ni se opuso a las pérdidas millonarias que la inmovilidad genera, señal de que Alan, pese a que sus hechos no causan respeto, con su discurso sigue dando miedo. Y a ninguna de las televisoras se le ocurrió generar una programación especial, alguna vuelta de tuerca, algo que aproveche al televidente cautivo –nunca mejor dicho- y de paso, enriquezca las cabezas del país. Aunque ya se sabe que no es eso lo que quieren enriquecer los broadcasters.
Ya me censaron. Ya soy uno más. Y ya escuché varias historias del censo.
Una, la de mi amiga Cayita: la chica del censo pregunta a mi papá:
- ¿Usted trabaja en alguna entidad, orgasmo o empresa estatal?
- ¿Cómo dijo? ¿Orgasmo, señorita?
La chica se puso roja y dije para salvarla:
- Organismo, papá, quiso decir organismo.
- Ah, pensé que el loco de Alan quería saber cuántas veces…
- ¡Papá!

Otra: me llama Alicia, mi hija de siete años, y me increpa con voz de mamá:
- ¡Papá, despiértate de una vez! ¡Vas a ignorar a los del censo y después va a faltar uno!
Tengo más historias pero eso se cuenta en persona. Saludos.

sábado, 20 de octubre de 2007

Alba del Uruguay


Cuando tenía 11 años era un lector voraz. Mi hermano me conseguía libros y mi abuelo, revistas de todo tipo, de esas que venden sin logotipo en el centro de Lima. En una llamada Siete días Ilustrado, argentina, encontré en la sección cartas uno de los usuales pedidos de amistad postal que inundaban el mundo de los 70’s. “Me llamo Alba Haretche, vivo en Montevideo, tengo 13 años y quiero cartearme con amigos del mundo. Mi dirección es…”
Nos escribíamos con mucha frecuencia y fuimos amigos postales durante siete años. Luego de que empecé a hacer teatro –a los 17- dejamos de contactarnos. Era el año 1977 y la vida nos ocupaba con muchas tareas que al final mataron esta amistad.
Cuando cumplí 40 años y terminé de escribir El último barco, obra teatral en la cual el niño protagonista escribe a una amiga que no le responde (“Sandra del Uruguay”) decidí ponerme en contacto con Alba. Le escribí a la dirección que me sabía de memoria –Emancipación 4427, Montevideo, Uruguay- pero pasaron meses sin recibir respuesta. Lo lógico era que se hubiera mudado, pero por alguna razón comencé a temer que la represión militar de aquella época hubiera sido la causante de su desaparición, y envié una carta a El País, diario uruguayo, explicando la situación. El periódico la publicó y recibí respuestas postales de todo tipo: gente que me decía que debían haberla matado, otros que creían haberla visto en tal o cual lugar, y una, la más inteligente, que sin escribir palabra me enviaba la página del directorio telefónico en la cual figuraban los pocos Haretches que vivían en Montevideo. Ahí estaba ella, con su nueva dirección. Le escribí y me respondió: estaba casada, feliz, con tres hijos, era contable y seguía escribiendo tan bien como cuando éramos chicos. Me alegré mucho y más cuando, por razones del trabajo y del destino, viajé a Montevideo a filmar un comercial. La llamé y quedamos en vernos. Vino con su esposo –un tipo encantador- y nos contamos mil cosas del presente, porque del pasado lo sabíamos todo: nuestros hijos, nuestros empleos, nuestra vida actual colmada de compañía, cuidados y posesiones en oposición a mi adolescencia de sueños, soledad e ilusión. Pero hablando de aspiraciones ella me comentó: al menos tú cumpliste tu sueño, porque siempre quisiste ser escritor y ahora esa es tu vida. Y me aparecí en ese café montevideano, yo mismo a los 12 años, soñando con escribir cuentos y contar historias,frente a mí, al que había cumplido lo que deseaba y que ese día, a los 40 años, tan lejos de casa, recién entendía que debía disfrutarlo. Le di las gracias y ella me agradeció también el encuentro. Como sorpresa final, sacó un fajo de papeles: mis viejas cartas setenteras –aunque no para entregármelas- y me confesó que las guardaba con cariño. Seguro que vos hacés lo mismo me dijo. Yo, con cinismo, sólo atiné a responderle que sí.